Economistas y expertos lanzan una dura petición a los gobiernos europeos: «Olvidaros del hidrógeno»

La que era una seria opción de futuro para la descarbonización del transporte por carretera, el hidrógeno, está en horas muy bajas. Ahora, todavía más después de la petición oficial de economistas y expertos hacia los gobiernos europeos.

Economistas y expertos lanzan una dura petición a los gobiernos europeos: «Olvidaros del hidrógeno»
Un grupo de economistas piden a Europa que se centren en la tecnología eléctrica para los camiones y se olviden del hidrógeno.

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Publicado: 03/04/2025 09:34

Hace no mucho, se nos dijo que el hidrógeno y la pila de combustible eran el futuro, igual que hace más tiempo se dijo de los vehículos eléctricos. Estos últimos, si bien todavía mucho margen de mejora, están ya asentados claramente como la mejor opción para la descarbonización del transporte por carretera.

La caída progresiva del hidrógeno se nota en sus ventas: los coches de pila de combustible, tras alcanzar su pico en 2022 con 20.704 unidades matriculadas, cayeron un 30% en 2023 y volvieron a caer otro 17,4% el año pasado. Todavía hay muchas marcas (Toyota, Hyundai, BMW, Stellantis…) que siguen confiando en sus posibilidades, pero la realidad es que sus esperanzas se diluyen poco a poco.

En la industria del transporte pesado había incluso mayores esperanzas puestas en esta tecnología, en un mercado en el que todavía se sigue dependiendo y mucho del diésel. El hidrógeno tenía a su favor el hecho de que los tiempos de repostaje son similares a los de combustión. Sin embargo, el tremendo desarrollo de las baterías en los últimos años, cada vez más baratas, menos pesadas y con mayor densidad energética, está provocando que los camiones eléctricos a batería sean una opción más real.

A día de hoy, las emisiones de los camiones eléctricos son muy inferiores a los de pila de combustible.

Los expertos europeos lo tienen claro, y por eso un grupo formado por economistas franceses y alemanes han firmado una declaración conjunta en la que solicitan a sus gobiernos, trasladable a toda la UE, a adoptar un enfoque común para la descarbonización de las flotas de camiones. En esencia, esta carta pide que se centren los esfuerzos en los camiones 100% eléctricos y, básicamente, que se olviden del hidrógeno.

No es un tema baladí: aunque los vehículos pesados apenas representen el 2% de la flota en circulación por las carreteras europeas, son responsables del 28% de las emisiones del transporte en el Viejo Continente. Descartada la opción del ferrocarril en estos temas, debido a que no cubren de la misma forma los casos concretos de los camiones o que no es competitivo, la declaración conjunta insta a acelerar el despliegue de puntos de recarga rápidos en los principales corredores y vías europeas.

«Las políticas deberían centrarse en los camiones eléctricos de batería, ya que representan la tecnología más madura y lista para el mercado para el transporte de mercancías por carretera», aseguran. En su momento, estas políticas, de la mano de los fabricantes, apostaron por el despliegue del hidrógeno, pero siguen acaparando demasiados problemas: sus elevados costes operativos, una escasísima infraestructura de repostaje, la escasez del hidrógeno verde (el de origen renovable) y ya de por sí el elevado precio de adquisición.

Nikola, en bancarrota, ha sido el ejemplo de los problemas con los camiones de hidrógeno.

Las mejoras en las baterías y las promesas de nuevos puntos de recarga ultrarrápidos que superen el megavatio de potencia juegan muy a su favor. Por ejemplo, el último anuncio de Huawei con sus futuros cargadores de 1,5 MW estará precisamente centrado en dar servicio a los camiones eléctricos a batería. El apoyo de marcas como Volvo, Renault, Mercedes, Tesla… en el desarrollo de camiones con esta tecnología es vital para las aspiraciones del sector, que parece condenado a decir adiós, al menos en el corto plazo, a las promesas del hidrógeno.

Además, recordemos que los camiones eléctricos a batería tienen ventajas en el apartado energético: además de que los costes operativos son mejores, suponen una reducción de emisiones contaminantes del 65% en comparación con los diésel, o del 92% si se carga con energía renovable. En el caso de los camiones de hidrógeno, estas cifras bajan al 33 y al 89%, respectivamente. Además, a día de hoy, las previsiones más optimistas apuntan a que en 2050 los camiones de pila de combustible apenas representarán un 10% del mercado.

Fuente | Conseil d’analyse économique