
Moeve acelera la electrificación con una red de recarga que ya pisa el acelerador en la Península Ibérica
La movilidad eléctrica en España ya no depende tanto del coche… como de dónde lo enchufas. Y ahí es donde Moeve quiere marcar la diferencia con una red de recarga que no deja de crecer y, sobre todo, de ganar en potencia y capilaridad.

La compañía, tradicionalmente conocida como Cepsa, ha convertido la electrificación en uno de los pilares de su estrategia. Pero esta no se basa exclusivamente en sumar puntos de recarga, sino también de hacerlo con cargadores ultrarrápidos y en ubicaciones que realmente tengan sentido para el conductor.
Una red pensada para viajar… y usarla de verdad
Uno de los grandes frenos del coche eléctrico sigue siendo los trayectos largos. Moeve lo sabe, y por eso ha desplegado ya más de 280 puntos de recarga de alta potencia (mínimo 150 kW), capaces de recuperar hasta el 80 % de la batería en unos 10 a 20 minutos, dependiendo del vehículo.
De igual modo, Moeve es consciente de que en España la gran mayoría de los puntos de carga se ubican en los grandes núcleos de población y sus alrededores. Para atajar este problema, sus estaciones se ubican en corredores estratégicos como el Mediterráneo, la Ruta de la Plata o las principales autopistas portuguesas, es decir, donde realmente hace falta parar. A esto se suman varios cientos de puntos ya instalados pendientes de autorización, lo que anticipa un crecimiento a corto plazo que puede cambiar bastante el panorama actual.
En paralelo, la compañía ha empezado a reforzar otro aspecto clave: el precio. Al fin y al cabo, una de las ventajas del coche eléctrico debe ser su capacidad de ahorro con respecto al tradicional de combustión. Su plan de suscripción, lanzado en 2025, propone una fórmula sencilla: 9 euros al mes a cambio de un 25% de descuento.
Esta cifra sitúa el coste en torno a 0,45 €/kWh. En un uso medio de 200 kWh mensuales, el precio final ronda los 0,47 €/kWh, con la ventaja de que no tiene permanencia. Es decir, puedes activarlo solo cuando realmente lo necesitas, algo especialmente útil si tienes previsto viajar.

De la gasolinera tradicional a un ecosistema digital y multienergía
Es evidente que la infraestructura de carga es vital para la expansión del vehículo sostenible, pero el cambio no se queda en los cargadores. Moeve también está reformulando el concepto de estación de servicio para adaptarlo a la nueva movilidad. Sus ubicaciones evolucionan hacia espacios multienergía en los que conviven distintas soluciones, con un enfoque más cercano al de las áreas de servicio modernas.
Tiendas, restauración bajo marcas como Moeve Market o R’SPIRO, zonas de descanso o servicios como el lavado sostenible forman parte de una propuesta que busca que el tiempo de recarga sea más llevadero. Porque cuando cargar un coche implica parar, la experiencia importa y define en buena medida el nivel de satisfacción.
A esto se suma la interoperabilidad: a través de su app y tarjeta RFID, los usuarios pueden acceder a más de 7.500 puntos de recarga en España —más de 1.400 ultrarrápidos— y hasta 90.000 en Europa. En la práctica, esto reduce bastante la dependencia de una sola red y aporta algo clave para el usuario eléctrico: tranquilidad.
La digitalización completa el conjunto. Mapas de calor para optimizar servicios, cartelería digital o tickets accesibles desde el móvil forman parte de un ecosistema pensado para simplificar la experiencia y adaptarla a un usuario cada vez más acostumbrado a gestionarlo todo desde el smartphone.
Todo este movimiento se integra en su estrategia Positive Motion, con la que Moeve busca transformar sus cerca de 1.800 estaciones en espacios completamente digitalizados y orientados a la multienergía. El objetivo es claro: que la estación de servicio deje de ser un simple punto de paso y se convierta en un lugar útil dentro del viaje.
Porque, al final, la transición eléctrica no tiene por qué limitarse a cambiar de coche. También puede conseguir que todo lo que lo rodea funcione mejor.


