
El Audi Q4 se renueva y sorprende con un cambio que pocos esperaban ¿Suficiente para seguir siendo competitivo?
El Audi Q4 recibe una profunda actualización que moderniza su interior y mejora la experiencia tecnológica sin alterar apenas su diseño exterior; mantiene una buena relación entre prestaciones, autonomía y precio; además, incorpora algunas novedades que lo convierten en una de las propuestas premium más interesantes de su categoría.

El Audi Q4 recibe una importante actualización de mitad de ciclo con cambios que van mucho más allá de la estética. El SUV eléctrico más compacto de la marca alemana mantiene prácticamente intacta su imagen exterior, pero estrena un habitáculo completamente renovado, un sistema multimedia mucho más avanzado y algunas mejoras técnicas. Eso sí, también llega con un par de decisiones que resultan, cuanto menos, llamativas.
La gran pregunta sigue siendo la misma: ¿continúa siendo un auténtico modelo premium frente a una competencia cada vez más fuerte?
Lo cierto es que el Audi Q4 sigue siendo el SUV eléctrico más pequeño de la gama de Audi, aunque pequeño es un término relativo. Con 4,60 metros de longitud, supera ligeramente a rivales como el Peugeot E-3008 o el Renault Scénic.
A simple vista cuesta distinguir esta actualización del modelo anterior. Los cambios exteriores son muy discretos y únicamente destacan los nuevos faros Matrix LED opcionales, que además permiten configurar distintas secuencias luminosas de bienvenida. Más allá de este detalle, el frontal apenas cambia respecto al anterior Q4.
Como hasta ahora, el Audi Q4 seguirá ofreciendo dos tipos de carrocería: la convencional y la Sportback, con una línea de techo más inclinada para quienes buscan una imagen más dinámica.
Un interior completamente nuevo y una mecánica muy equilibrada

Si por fuera los cambios pasan casi desapercibidos, en el habitáculo ocurre justo lo contrario. Todo el salpicadero es completamente nuevo y adopta un diseño muy similar al estrenado recientemente por el Audi Q3.
El cuadro de instrumentos digital cuenta con una pantalla de 11,9 pulgadas, mientras que el sistema multimedia incorpora una nueva pantalla táctil de 12,8 pulgadas. El cambio más importante no está en el tamaño, sino en el software.
El nuevo sistema utiliza Android Automotive, con una interfaz adaptada por Audi que resulta mucho más rápida, intuitiva y agradable de utilizar que la generación anterior basada en el sistema del Grupo Volkswagen. Además, puede equipar una pantalla adicional para el acompañante, aunque sigue siendo un elemento opcional.
Según los medios que lo han podido probar, la sensación general de calidad sigue estando a buen nivel, incluso en una versión sin grandes extras. Los ajustes convencen y el ambiente transmite esa sensación de coche bien construido que se espera de Audi.

Sin embargo, no todo está a la altura del precio. En la parte baja del salpicadero y de los paneles de las puertas siguen apareciendo plásticos duros, y en las plazas traseras desaparecen las superficies acolchadas presentes en otros modelos recientes de la marca.
Aun así, el espacio disponible continúa siendo uno de sus puntos fuertes. Para tratarse de un SUV de 4,60 metros ofrece muy buena habitabilidad tanto para las piernas como para la cabeza, permitiendo viajar cómodamente incluso a ocupantes de alrededor de 1,83 metros de altura.
Uno de los detalles más curiosos aparece en el maletero. Contra toda lógica, el Audi Q4 Sportback declara 527 litros, mientras que la versión convencional se queda en 525 litros.
La explicación está en la forma del portón trasero, que permite ganar un par de litros bajo la bandeja. Eso sí, cuando se carga hasta el techo, la carrocería convencional sigue ofreciendo un volumen total ligeramente superior.
En el apartado mecánico también hay novedades. La versión de acceso incorpora un motor de 204 CV, tracción trasera y un pack de baterías de 59 kWh con 442 km de autonomía WLTP.

Sin embargo, la variante más interesante es claramente la equipada con 285 CV, también de tracción trasera, junto al pack de 77 kWh, que logra 582 km de autonomía WLTP. Es un conjunto mecánico ya conocido dentro del Grupo Volkswagen y presente en modelos de Volkswagen, Skoda o Cupra, donde ha demostrado ofrecer un excelente equilibrio entre prestaciones, eficiencia y suavidad de funcionamiento.
Durante las primeras pruebas reales, en ciclo mixto el consumo rondó los 22 kWh cada 100 kilómetros. En autopista a 120-130 km/h probablemente se acerque a los 24 o 25 kWh/100 km.
Con estos datos, la autonomía real se sitúa ligeramente por encima de los 400 kilómetros, suficiente para afrontar viajes con comodidad, aunque lejos de las referencias del sector, y que podemos comparar con los 22 kWh a los 100 km que logró la Renault Scenic en nuestro exigente test a 120 km/h.
Aunque comparte plataforma MEB con otros modelos del grupo, Audi ha conseguido darle una personalidad propia. La dirección transmite más precisión y el coche ofrece una sensación de mayor refinamiento que algunos de sus hermanos de plataforma, como el Skoda Enyaq.
No es un SUV pensado para una conducción deportiva, pero sus 285 CV permiten acelerar de 0 a 100 km/h en aproximadamente 6,6 segundos, una cifra más que suficiente para cualquier situación.
Entre las novedades figura la compatibilidad con funciones V2H para alimentar una vivienda cuando esta tecnología esté disponible y V2L, que permite conectar aparatos eléctricos directamente al coche.

La otra gran sorpresa de esta actualización tiene que ver con la carga rápida. Resulta llamativo que un restyling llegue con una potencia máxima inferior. La versión de 285 CV con batería de 77 kWh pasa de admitir 175 kW en corriente continua a 165 kW. Algo realmente extraño.
Según Audi, esta decisión responde a un uso mucho más intensivo de la carga rápida por parte de los clientes y a la adaptación a futuras exigencias relacionadas con la normativa Euro 7. La prioridad ha sido preservar el rendimiento de la batería a largo plazo. En la práctica apenas hay diferencias, ya que mantiene un tiempo inferior a 30 minutos para pasar del 10 al 80%.
La versión quattro de 340 CV, equipada con una batería de 79 kWh, sí alcanza una potencia máxima de 185 kW, con tiempos de carga prácticamente idénticos.
A pesar de seguir utilizando una arquitectura de 400 voltios, frente a las plataformas de 800 voltios presentes en algunos rivales, el sistema MEB continúa situándose entre los más eficientes del mercado dentro de esta categoría.
En cuanto a los precios, el Audi Q4 arranca en 49.970 euros con la batería de 59 kWh. El modelo de 285 CV con batería de 77 kWh sube hasta los 55.570 euros, mientras que la variante de dos motores se dispara hasta los 58.570 euros.

Eso en sus variantes de equipamiento de acceso. Si nos vamos a la sección de extras y queremos añadir el paquete S Line, entonces hay que abrir bien la cartera ya que los precios se disparan todavía más con equipamientos que pueden sumar 10 o 15 euros más a la factura.
Por ejemplo, un Q4 etron quattro, con S Line sale por 65.170 euros, antes de añadir ningún pack opcional adicional, como los 2.400 euros del Paquete Confort Basic, los 4.600 euros del Paquete Confort Plus, o los 6.150 euros del Paquete Premium. Lo peor es que en el configurador de Audi no indica que supone cada paquete.
En conjunto, el Audi Q4 se renueva pero manteniendo problemas de su anterior generación, como su elevadísimo coste de salida, y que puede llegar a cifras de segmentos muy superiores a poco que metamos mano en el configurador.
Una opción premium con alternativas dentro del propio grupo, e incluso fuera, con modelos como el Ford Explorer, que es básicamente el mismo coche pero bastante más barato, o la Renault Scenic, que tiene bastante más autonomía, 623 km WLTP, y una mayor habitabilidad interior con un maletero más grande, 545 litros frente a los 527 del Q4. Una Scenic que tiene un precio de salida de 41.160 euros, lo que supone 14.400 euros menos que el Q4.


