
El BYD Dolphin Surf empieza a producirse en Europa y promete dar guerra por precio
BYD ha iniciado la producción piloto de su primer coche eléctrico en Europa. La marca da así un paso clave para convertirse en un actor local y reforzar su presencia en el mercado europeo evitando los fuertes aranceles y costes logísticos que tienen que pagar los coches eléctricos que llegan desde China.

BYD ya ha puesto en marcha la línea de producción de su primera fábrica de coches eléctricos en suelo europeo. Un paso clave para la marca china, que empieza a jugar en casa con un modelo pensado para arrasar en el segmento urbano.
Con algo de retraso respecto al calendario inicial, BYD ha activado de forma discreta la producción piloto de su nueva planta en Hungría. En estos momentos, cerca de 1.000 empleados ya trabajan en las instalaciones. Fabricar coches eléctricos directamente en Europa no es casualidad: permite esquivar las tasas que la Unión Europea aplica a los modelos importados desde China. Y ojo, porque esto solo es el principio. La marca ya tiene en mente una segunda fábrica, dejando claro que su ofensiva en el mercado europeo va muy en serio.
La producción ya está en marcha

El anuncio ha llegado de la mano de Laszlo Botka, alcalde de la ciudad húngara de Szeged, donde BYD ha comenzado a escribir su historia industrial europea. En un enorme terreno de 300 hectáreas, el fabricante chino ha iniciado la fase piloto de producción. Un paso que permitirá reforzar el ambicioso plan de exportación mediante su propia flota de barcos que permitirá a la marca llegar con más agilidad a sus principales mercados.
No es un movimiento aislado. La marca ha trasladado su sede europea desde los Países Bajos a Budapest, reforzando el papel de Hungría como centro neurálgico de su expansión. A esto se suma su fábrica de autobuses eléctricos en Komárom, operativa desde 2017, que ya le había permitido ganar experiencia industrial en el continente.
Fabricar en Europa supone evitar los elevados aranceles que pesan sobre los coches eléctricos procedentes de China. Actualmente, la planta cuenta con 960 trabajadores, en su mayoría locales, aunque la plantilla crecerá rápidamente. El objetivo es alcanzar una capacidad de 200.000 coches al año cuando funcione a pleno rendimiento. La producción en serie arrancará de verdad durante el segundo trimestre de este año, justo antes de que BYD inaugure otra fábrica en Turquía prevista para otoño.

El primer modelo que saldrá de esta fábrica es el BYD Dolphin Surf. Una propuesta que con su tamaño compacto y diseño atractivo está empezando a despegar en ventas en Europa, donde el pasado año a pesar de haber llegado a mediados de año se ha convertido en el segundo BYD eléctrico más vendido del continente. Más impacto ha tenido en España, donde se ha aupado al quinto puesto de las ventas, frenado por la falta de suministro desde China. Algo que la fábrica europea puede ayudar a mitigar, lo que debería permitir a BYD escalar en matriculaciones.
Pero si hay algo que puede marcar la diferencia es el precio. Al fabricarse en Europa, la lógica indica que podrá venderse más barato que las versiones importadas desde China. Actualmente, el Dolphin Surf parte de 19.990 euros para la versión de 30 kWh, 220 km WLTP, y 23.990 euros para la de 40 kWh, que aumenta la autonomía homologada hasta los 322 km.
Gracias a su fabricación en Europa, el Dolphin Surf debería ser algo más barato, pero además podrá acceder a las ayudas públicas de los estados, como está previsto en el nuevo Plan auto de España, que ponen límites en los incentivos a los coches llegados desde China.
El resultado debería ser es un precio más ajustado para un coche eléctrico que además podrá lucir el sello Fabricado en Europa, lo que además de la cuestión de las ayudas públicas, le permitirá ganar puntos entre los clientes que valoran que su coche sea fabricado en el continente.



