
Las impresionantes cifras de la nueva batería de CATL que va a cambiar nuestra forma de ver el coche eléctrico
Hace unos días, el gigante chino CATL ha presentado sus nuevas baterías que prometen una gran durabilidad y la carga ultrarrápida. Las cifras apuntan a una vida útil que podría superar con creces la del propio vehículo. Un avance del que tenemos más detalles y que no dejan a nadie indiferente.

Hace unos días ya hablamos de esta noticia en Forococheseléctricos, cuando CATL sorprendía al sector con unas cifras de durabilidad que parecían sacadas de un laboratorio ideal. Entonces apuntábamos a que aquellas baterías podían aguantar hasta 1,8 millones de kilómetros, y ahora, con más información sobre la mesa, queda claro que el anuncio va mucho más allá de un simple titular llamativo. Una nueva generación de celdas 5C que promete no solo recargas ultrarrápidas, sino una vida útil que podría superar con holgura la del propio coche.
CATL habla de recargas en unos 12 minutos, de una química revisada a fondo y de una gestión térmica mucho más fina. Pero, sobre todo, de una batería pensada para durar tanto que el debate sobre su sustitución podría quedar obsoleto. Y eso, en el contexto actual del coche eléctrico, es casi tan disruptivo como lo fue en su día el salto en autonomía.
Baterías pensadas para el millón de kilómetros… y más
La clave de esta nueva propuesta está en su arquitectura 5C. Traducido a un ejemplo sencillo, una batería de 80 kWh con esta capacidad podría aceptar potencias de carga de hasta 400 kW, lo que permitiría pasar del 0 al 100% en poco más de diez minutos en condiciones ideales. Una cifra que ya de por sí impresiona, pero que queda casi en segundo plano cuando CATL detalla la durabilidad.
Según el fabricante, a una temperatura estándar de 20 ºC, estas celdas mantienen al menos el 80% de su capacidad tras 3.000 ciclos completos. En un coche con unos 600 kilómetros de autonomía, eso se traduce en alrededor de 1.800.000 kilómetros recorridos sin una degradación significativa. Incluso en escenarios extremos, con pruebas realizadas a 60 ºC —algo así como circular y cargar en pleno verano en Dubái—, la batería seguiría por encima de ese 80% tras 1.400 ciclos, equivalentes a unos 840.000 kilómetros.
Para poner estas cifras en contexto, CATL asegura que este rendimiento es hasta seis veces superior a la media actual del mercado. En la práctica, significa que la batería podría sobrevivir al coche que la monta. Y con ello cambia también la percepción de la carga rápida: donde muchos conductores todavía temen que abusar de cargadores ultrarrápidos acorte la vida del pack, CATL defiende justo lo contrario, baterías diseñadas para cargar rápido de forma habitual sin penalizar su longevidad.
Materiales, química y electrónica afinados al detalle

Detrás de estos números hay bastante más que una simple mejora incremental. CATL ha trabajado en varios frentes a la vez. Por un lado, un recubrimiento de cátodo más denso y uniforme, pensado para reducir la degradación del material activo cuando se somete a corrientes muy elevadas. A esto se suma un electrolito con aditivos autorreparadores, capaces de sellar microfisuras que aparecen con el uso y de limitar la pérdida irreversible de litio con el paso del tiempo.
También hay novedades en el separador de las celdas, donde se aplican sustancias termo-reactivas que regulan localmente el paso de los iones cuando la temperatura sube. El objetivo es doble: retrasar el envejecimiento químico y reducir riesgos asociados a picos térmicos. No es solo una cuestión de rendimiento, sino de estabilidad a largo plazo.
Todo este trabajo químico va acompañado de una gestión electrónica mucho más sofisticada. El sistema de control de la batería dirige el refrigerante exactamente a las zonas más calientes del pack, en lugar de enfriar todo el conjunto de manera uniforme. Así se evitan puntos críticos durante las cargas ultrarrápidas y se reparten mejor los esfuerzos que sufre la batería con el paso de los años. La idea es clara: permitir cargas muy potentes de forma repetida sin tener que limitar drásticamente la potencia, como ocurre en muchos coches actuales cuando sube la temperatura.
Una pieza más en la estrategia de CATL
Por ahora, CATL no ha dado fechas concretas para la llegada de estas baterías 5C a la producción en serie, ni ha confirmado en qué coches eléctricos debutarán o con qué capacidades exactas. Lo que sí está claro es que encajan perfectamente en la hoja de ruta del grupo. En 2023 ya lanzó la batería Qilin 4C y, mirando al futuro, ha hablado de soluciones aún más ambiciosas, como una segunda generación de la batería NMC Shenxing, anunciada con capacidad de carga 12C.
En paralelo, el gigante chino sigue moviéndose en otros frentes clave: baterías de sodio, desarrollo de baterías de estado sólido y nuevas fábricas en Europa. Aquí entra en juego su colaboración con Stellantis, con el objetivo de afianzar su papel como proveedor estratégico en un mercado del coche eléctrico que no deja de crecer. Si estas promesas se cumplen en la calle, no solo estaremos ante baterías más rápidas, sino ante un cambio profundo en la forma en la que usamos, valoramos y amortizamos nuestros coches eléctricos.


