Cuatro expertos explican qué debes revisar antes de comprar un coche eléctrico usado

Los coches eléctricos de ocasión viven un momento especialmente atractivo gracias a la caída de precios y el aumento de oferta; cuatro expertos explican qué aspectos conviene revisar antes de comprar para acertar de lleno.

Cuatro expertos explican qué debes revisar antes de comprar un coche eléctrico usado

Publicado: 25/06/2026 08:42

12 min. lectura

El mercado de ocasión de los coches eléctricos está viviendo uno de sus momentos más interesantes. La combinación de una oferta cada vez más amplia y una importante caída de precios ha convertido 2026 en un año especialmente atractivo para quienes están pensando en dar el salto. Sin embargo, aunque el interés por este tipo de vehículos no deja de crecer, muchos compradores siguen teniendo dudas antes de cerrar la operación.

Sin embargo, comprar un coche eléctrico usado sigue generando muchas dudas entre los conductores. La batería, la autonomía, la carga o los posibles costes ocultos son aspectos que todavía provocan cierta desconfianza. Para ayudar a los compradores a tomar una decisión informada, el diario francés Le Figaro ha recopilado la opinión de cuatro especialistas del sector: Guillaume-Henri Blanchet, director general de La Centrale; Michael Ledoux, responsable de Transakauto; el equipo de movilidad de Le Bon Coin Automobile; y Moundyr Gainou, director de carVertical Francia.

Todos coinciden en una idea fundamental: hoy es posible encontrar auténticas oportunidades en el mercado de ocasión, pero únicamente si se revisan correctamente algunos aspectos clave antes de firmar la compra.

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La situación actual es especialmente favorable para los compradores. Según los datos recogidos por el medio francés, el precio medio de un coche eléctrico de ocasión se sitúa en torno a los 22.153 euros durante el primer trimestre de 2026, lo que supone una caída de unos 2.300 euros respecto al año anterior. Además, ya pueden encontrarse utilitarios desde 14.990 euros y compactos por alrededor de 21.480 euros.

Pese a ello, muchos interesados siguen sin dar el paso definitivo. Para los expertos, una de las razones es que todavía existe una gran cantidad de información confusa alrededor de este tipo de vehículos.

El primer error que detectan con frecuencia es centrar toda la búsqueda exclusivamente en la autonomía. El equipo de movilidad de Le Bon Coin considera que la pregunta más importante no es cuántos kilómetros puede recorrer el coche con una carga, sino cuál va a ser el uso real que se le dará.

En la mayoría de los casos, explican, una autonomía real de entre 200 y 300 kilómetros resulta más que suficiente para cubrir los desplazamientos diarios. Aquellos conductores que realizan escapadas ocasionales o viajes de fin de semana pueden sentirse más cómodos con cifras situadas entre 300 y 450 kilómetros. Más allá de esos valores, muchas veces se acaba pagando por una batería sobredimensionada que apenas se aprovecha en la práctica.

La batería es la gran protagonista de cualquier compra

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Si hay un elemento que todos los expertos señalan como prioritario, ese es la batería. Michael Ledoux es especialmente claro al respecto y considera imprescindible conocer su estado real antes de comprar cualquier coche eléctrico usado.

Para ello recomienda solicitar siempre un informe de estado de salud, conocido como SOH. Este indicador muestra el porcentaje de capacidad que conserva la batería respecto a cuando era nueva y permite hacerse una idea bastante precisa de su nivel de desgaste.

Según los especialistas, un valor superior al 90% indica que la batería se encuentra en un estado excelente. Entre el 85% y el 90% sigue ofreciendo un rendimiento muy satisfactorio para el uso cotidiano. Por debajo del 80%, la pérdida de autonomía empieza a ser apreciable y debe reflejarse tanto en el precio como en las expectativas del comprador.

Cuando el nivel cae por debajo del 70% o el 75%, pueden aparecer problemas más importantes. De hecho, muchos fabricantes establecen precisamente esos porcentajes como límite para activar la garantía de la batería, que suele extenderse durante ocho años.

Uno de los aspectos más interesantes que destacan los expertos es que el estado de la batería no depende exclusivamente del kilometraje. Su degradación está mucho más relacionada con el tipo de uso que ha recibido a lo largo de su vida.

Las cargas rápidas frecuentes, la exposición continuada a temperaturas extremas o largos periodos sin utilizar el vehículo pueden acelerar el desgaste. Por el contrario, existen coches con más de 200.000 kilómetros que todavía conservan más del 90% de capacidad gracias a unos hábitos de utilización adecuados.

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Por ese motivo, Guillaume-Henri Blanchet insiste en que el análisis de la batería debe convertirse en una comprobación obligatoria antes de cualquier compra. Actualmente, la mayoría de concesionarios y profesionales especializados pueden facilitar esta información mediante herramientas de diagnóstico específicas.

Tan importante como el estado de la batería es conocer el pasado del vehículo. Moundyr Gainou recuerda que el historial completo sigue siendo fundamental, igual que ocurre con cualquier coche de combustión.

Conviene revisar el libro de mantenimiento, las facturas de las revisiones, las campañas de actualización realizadas por el fabricante, las reparaciones importantes y el número de propietarios anteriores. Pero en los coches eléctricos existen además algunos aspectos adicionales que merece la pena investigar.

Uno de ellos es el tipo de carga utilizado habitualmente. Desde La Centrale recuerdan que una utilización intensiva de la carga rápida puede influir en la evolución de la batería con el paso de los años. Por eso es recomendable preguntar por los hábitos de recarga del propietario anterior siempre que sea posible.

BMW i4 FCE

El lugar donde ha permanecido estacionado el coche también puede aportar información valiosa. Un vehículo que ha pasado años expuesto al exterior y a grandes variaciones de temperatura puede presentar una degradación más acelerada de determinados componentes.

Los expertos también recomiendan prestar atención a determinadas señales que aparecen en los anuncios de venta. Un vehículo utilizado como taxi, VTC o coche comercial suele acumular muchos kilómetros y un uso intensivo de la carga rápida. No significa necesariamente que sea una mala compra, pero sí exige una revisión más exhaustiva.

Del mismo modo, cualquier accidente registrado en el historial obliga a comprobar que ni la batería ni el sistema de refrigeración sufrieron daños.

Existen además algunas particularidades que muchos compradores desconocen. El equipo de Le Bon Coin recuerda que determinadas versiones iniciales del Renault Zoe podían comercializarse con un contrato de alquiler de batería independiente. No verificar este detalle puede traducirse en gastos adicionales inesperados tras la compra.

También es importante revisar que el coche conserve todos sus cables de carga. Aunque pueda parecer un detalle menor, sustituirlos puede incrementar la factura en varios cientos de euros. Lo ideal es que incluya tanto el cable para puntos de carga públicos en corriente alterna como el destinado a enchufes domésticos.

Otro elemento que merece atención es la bomba de calor. Este sistema permite reducir notablemente el consumo energético destinado a climatizar el habitáculo durante los meses fríos y ayuda a conservar la autonomía. En algunos modelos formaba parte del equipamiento opcional, por lo que conviene confirmar su presencia antes de cerrar la operación.

La carga es otro apartado donde los expertos recomiendan detenerse unos minutos. Para quienes disponen de plaza de garaje propia y recargan durante la noche, una potencia de carga en corriente alterna de 7 kW suele ser suficiente.

Sin embargo, quienes dependen principalmente de la infraestructura pública pueden beneficiarse de modelos capaces de aceptar 11 kW o incluso 22 kW en corriente alterna, reduciendo significativamente los tiempos de espera.

En viajes largos cobra protagonismo la carga rápida en corriente continua. Aquí existen diferencias muy importantes entre modelos y generaciones. Algunos utilitarios más antiguos apenas admiten entre 30 y 40 kW, mientras que compactos modernos alcanzan 150 kW y los modelos más avanzados superan ampliamente los 200 kW.

Tesla Model Y FCE

El equipo de Le Bon Coin advierte de que una ficha de venta que no especifique claramente la carga rápida merece una revisión cuidadosa. En algunos casos puede tratarse de vehículos que ofrecen prestaciones muy limitadas para viajar o incluso carecen de esta función.

Moundyr Gainou también recuerda que la tecnología de los coches eléctricos evoluciona a gran velocidad. Una nueva versión de un mismo modelo puede incorporar mejoras importantes en eficiencia, gestión térmica, velocidad de carga o autonomía.

Por ese motivo, pagar unos 3.000 euros más por una unidad más moderna puede terminar resultando una decisión mucho más rentable a medio plazo. Además, recomienda tener en cuenta la red de asistencia técnica disponible para cada fabricante, ya que una infraestructura insuficiente puede traducirse en largas esperas en caso de avería.

Finalmente, Michael Ledoux recuerda que los coches eléctricos suelen depreciarse más rápido que los modelos de combustión en el mercado de ocasión. Precisamente por eso considera fundamental comprar al precio correcto y negociar siempre que sea posible.

No obstante, los expertos también advierten de que la demanda de coches eléctricos usados está aumentando con fuerza tanto entre particulares como entre profesionales. Como consecuencia, las mejores unidades permanecen cada vez menos tiempo a la venta y el margen para negociar comienza a reducirse.

La conclusión de los cuatro especialistas es clara: el mercado actual ofrece oportunidades muy interesantes para comprar un coche eléctrico de ocasión que permite dar el salto a la tecnología con un precio más razonable que uno nuevo, pero conviene analizar mucho más que la autonomía anunciada. Revisar el estado de la batería, estudiar el historial del vehículo, comprobar la potencia de carga y verificar el equipamiento puede marcar la diferencia entre una compra redonda y una fuente de problemas.

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