
Geely anuncia un cargador de 2,200 kW y tarda solo 6 días en ponerlo en funcionamiento
Geely acaba de demostrar que la carrera por reducir los tiempos de carga ya no se limita a presentar prototipos; la compañía ha convertido su última tecnología en infraestructura funcional y real en cuestión de días; el despliegue inicial se ha producido de forma simultánea en cinco ciudades chinas y marca el comienzo de una expansión mucho mayor.

Geely acaba de dar un paso que hasta hace muy poco parecía reservado a los prototipos y las presentaciones técnicas, y que pon sobre la mesa la diferencia de velocidad entre los grupos del gigante asiático y los europeos. La compañía china presentó hace apenas unos días, el pasado jueves 24 de septiembre, su nueva tecnología de carga ultrarrápida y, cuando todavía no había dado tiempo a que la noticia perdiese actualidad, los primeros cargadores ya están funcionando para los usuarios.
Lo llamativo no es únicamente la potencia anunciada, sino la velocidad con la que Geely ha pasado del anuncio a la puesta en servicio. La compañía ha conseguido llevar su nueva infraestructura a cinco ciudades chinas prácticamente de inmediato, demostrando que en la actual carrera por reducir los tiempos de carga no solo importa quién consigue desarrollar una tecnología más potente, sino quién es capaz de desplegarla sobre el terreno.
El nuevo sistema se denomina Geely Smart Charging C12 y forma parte de la estrategia de la compañía para crear una red de carga capaz de acompañar a sus marcas, entre ellas Zeekr y Lynk & Co. La presentación oficial tuvo lugar el 23 de septiembre y solo seis días después, el 29 de septiembre, las primeras instalaciones comenzaron a funcionar en Hangzhou, Shanghái, Ningbo, Jiaxing y Xi'an.
De la presentación a cinco ciudades en menos de una semana. Ese es probablemente el dato que mejor explica hasta dónde está llegando la velocidad de despliegue de la infraestructura de carga en China. La información publicada por medios chinos como National Business Daily confirma que los nuevos puntos ya habían comenzado a prestar servicio.
2,2 MW y cargas completas en menos de nueve minutos

El nuevo cargador de Geely alcanza una potencia máxima de 2.250 kW, equivalentes a 2,25 MW, una cifra que lleva la carga de coches eléctricos a un terreno hasta ahora prácticamente reservado a vehículos industriales. El sistema trabaja con una tensión máxima de 1.500 voltios y una intensidad de hasta 1.500 amperios.
Hay, eso sí, un matiz importante. La cifra de 2.250 kW corresponde a la capacidad máxima del sistema de carga, mientras que la infraestructura puede repartir la potencia entre dos vehículos. En la práctica, la tecnología está preparada para suministrar alrededor de 1 MW a cada coche cuando dos vehículos cargan simultáneamente.
Actualmente tampoco todos los coches pueden aprovechar esos 2,25 MW. Geely ha desarrollado esta infraestructura pensando en sus próximos sistemas de alta potencia y, de momento, los modelos que pueden sacar partido de ella son el Zeekr 001 y el Lynk & Co 10.
En las pruebas realizadas por Geely, ambos coches son capaces de pasar del 10% al 70% en apenas 4 minutos y 30 segundos, mientras que alcanzar el 97% requiere alrededor de 8 minutos y 40 segundos. Es decir, estamos hablando de tiempos que empiezan a acercarse mucho más a los que estamos acostumbrados a asociar con repostar combustible que a los de una recarga convencional.

El Zeekr 001 utiliza una batería de 783,3 voltios, mientras que el Lynk & Co 10 dispone de un pack de 95 kWh y una tensión de 772,8 voltios. En ambos casos, la potencia máxima de carga que pueden recibir actualmente se sitúa en torno a 1.100 kW, por lo que el cargador de 2.250 kW todavía tiene margen para ser aprovechado por futuras generaciones de coches.
Y precisamente aquí está una de las claves de todo este desarrollo. Geely está trabajando en una arquitectura de 1.000 voltios que permitirá superar los actuales límites de carga y acercarse todavía más a la capacidad máxima de su infraestructura. La compañía ha planteado que sus futuros modelos puedan aprovechar los 2.250 kW del sistema.
Pero Geely no se ha limitado a aumentar la potencia. Uno de los grandes problemas de las cargas ultrarrápidas es la enorme cantidad de calor que se genera cuando se introduce tanta energía en la batería en un periodo de tiempo tan corto. Para solucionarlo, la compañía ha desarrollado un sistema de gestión basado en inteligencia artificial que intenta anticiparse al aumento de temperatura.
Su modelo energético PowerMind puede predecir la evolución de la temperatura de la batería hasta 30 segundos antes y modificar dinámicamente la potencia de carga. De esta forma, el sistema no espera a que la temperatura alcance niveles elevados para reaccionar, sino que adapta previamente la potencia disponible.
Según Geely, durante las cargas rápidas la temperatura máxima de la batería se mantiene por debajo de 65 grados, mientras que la compañía asegura que su tecnología puede aumentar en más de un 20% la vida útil en ciclos de la batería. Son cifras comunicadas por el fabricante y que habrá que comprobar con el uso prolongado de estos sistemas, especialmente cuando la carga ultrarrápida se convierta en algo habitual.

El sistema incorpora además refrigeración líquida en diferentes puntos de la cadena de carga para controlar la temperatura no solo de la batería, sino también de los elementos implicados en el proceso. Geely asegura que esta arquitectura permite eliminar algunos de los principales cuellos de botella que aparecen cuando se trabaja con potencias de este nivel.
Pero lo verdaderamente interesante vuelve a estar fuera de las cifras técnicas. Geely presentó oficialmente esta tecnología el 23 de septiembre y el 29 de septiembre ya había cinco ciudades con cargadores operativos. No estamos hablando únicamente de una demostración durante un evento o de un prototipo instalado en las inmediaciones de la fábrica, sino de infraestructura que empieza a formar parte de la red de carga disponible para los usuarios.
Y este ritmo no parece ser algo puntual. Geely tiene previsto seguir ampliando considerablemente su red durante los próximos meses. Su objetivo para finales de 2027 pasa por superar las 22.000 estaciones de carga y las 100.000 pistolas, de las que más de 15.000 estaciones y 50.000 pistolas corresponderán a su red de carga inteligente.
La compañía ya contaba con más de 2.500 estaciones y más de 12.000 puntos de carga repartidos por 232 ciudades antes de este nuevo despliegue, por lo que el C12 no parte de cero. Forma parte de una estrategia mucho más amplia para construir una red propia de recarga rápida que acompañe al crecimiento de sus diferentes marcas.
El objetivo final es que la evolución de las baterías y de los sistemas de carga vaya de la mano. De poco sirve desarrollar un cargador capaz de entregar más de 2 MW si después no existen coches capaces de aprovecharlo, pero tampoco tiene sentido esperar a que lleguen esos coches para comenzar a construir la infraestructura.
Geely ha optado por adelantarse. Ha presentado el cargador y, apenas seis días después, ya lo está utilizando en cinco ciudades. El siguiente paso será conseguir que los futuros coches puedan aprovechar toda esa potencia y que la red deje de ser una demostración tecnológica para convertirse en una infraestructura habitual.
La carrera por reducir los tiempos de carga ha entrado así en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de anunciar cifras espectaculares durante una presentación. La diferencia está empezando a estar en quién consigue convertirlas en cargadores que los usuarios puedan utilizar pocos días después.


