
Otro fabricante chino pone fecha a sus baterías sólidas: llegarán a sus coches antes de lo esperado
Li Auto lleva años trabajando en una nueva generación de baterías que podría cambiar las prestaciones de sus coches eléctricos; la compañía ya tiene varios proyectos en marcha y ha comenzado a avanzar en aplicaciones reales; ahora sus responsables han dado nuevas pistas sobre cuándo podría producirse el salto desde los prototipos hasta los vehículos.

China ha tomado la delantera en el desarrollo de la próxima generación de baterías, da igual qué química sea, y el penúltimo ejemplo llega de la mano de Li Auto, uno de los grupos más importantes del país que lleva varios años trabajando en una tecnología que puede marcar uno de los próximos grandes saltos de la industria del automóvil. El electrolito sólido.
La investigación con baterías sólidas continúa avanzando y ya ha permitido desarrollar prototipos para otros productos, aunque el salto desde el laboratorio hasta un coche producido en grandes cantidades sigue planteando importantes dificultades.
La compañía china ya ha comenzado a ganar independencia en uno de los componentes más importantes de sus coches eléctricos. Durante los últimos meses ha acelerado el desarrollo de sus propias baterías y ha comenzado a incorporarlas progresivamente a modelos como el Li L8, el Li L6 y el Li i8. Ahora, el siguiente paso será mucho más ambicioso: conseguir que las baterías sólidas puedan llegar también a sus vehículos.
Li Auto apunta a 2027 o 2028 para sus primeras baterías sólidas

Según unas declaraciones recogidas por el medio chino Cailian, Li Auto podría realizar una primera utilización limitada de baterías sólidas en vehículos durante 2027 o 2028. La información procede de Liu Zhimin, director sénior de baterías de la compañía, quien explicó que Li Auto mantiene varios proyectos relacionados con esta tecnología y que algunos prototipos ya han sido validados en productos como sus gafas inteligentes.
La fecha, sin embargo, tiene una importancia especial. Hablar de una utilización limitada en 2027 o 2028 no significa que Li Auto vaya a comenzar a fabricar coches eléctricos con baterías sólidas de forma masiva en ese momento. De hecho, la propia compañía considera que todavía quedan alrededor de cinco años para alcanzar una producción madura destinada al automóvil, especialmente si se pretende mantener unos niveles adecuados de fiabilidad y experiencia de uso.
El principal problema está en conseguir que todas las piezas encajen al mismo tiempo. Las baterías con electrolito sólido prometen ventajas importantes frente a las actuales baterías de litio, especialmente en aspectos como la densidad energética y la seguridad, pero todavía tienen que resolver cuestiones relacionadas con la vida útil, la velocidad de carga y el coste de fabricación.

Son precisamente estos tres puntos los que Li Auto considera todavía pendientes. No basta con conseguir una celda capaz de ofrecer una mayor densidad energética en condiciones de laboratorio. Para instalarla en un coche es necesario que pueda soportar miles de ciclos, funcionar correctamente en diferentes temperaturas, mantener unas prestaciones de carga elevadas y, además, poder fabricarse a un coste razonable.
La propia Li Auto ya había explicado este verano que está investigando las baterías sólidas como una tecnología de largo recorrido. Liu Zhimin señaló entonces que la compañía estudia cuándo esta tecnología puede pasar de ser un proyecto tecnológico a convertirse realmente en un producto destinado al automóvil. La empresa quiere que cualquier nueva generación de batería aporte una mejora tangible en aspectos como la carga, la autonomía, la duración y el coste.
Por eso, la ventana de 2027 o 2028 debe interpretarse como un posible primer paso, no como el comienzo de la sustitución de las baterías actuales en toda la gama. La diferencia entre validar una tecnología, instalarla en un número reducido de coches y conseguir una producción a gran escala puede ser de varios años.
Mientras tanto, Li Auto está siguiendo un camino bastante más inmediato. La compañía anunció a principios de septiembre que sus baterías desarrolladas internamente se extenderán progresivamente a toda su gama. El Li L8, el Li L6 y el Li i8 ya utilizan esta tecnología, mientras que el nuevo Li Mega, el Li i9 y el Li i6 irán incorporándola durante el segundo semestre de 2026.

En el caso del nuevo Li i9, por ejemplo, las primeras unidades utilizan baterías de CATL, pero Li Auto tiene previsto realizar el cambio a sus propias baterías 5C cuando aumente la capacidad de producción. El Li i6 también llegará con una batería 5C desarrollada por la propia compañía, acompañada de su chip de desarrollo interno.
Esta estrategia también explica la importancia que está adquiriendo Sunwoda para Li Auto. Ambas compañías crearon en 2025 una empresa conjunta dedicada a la fabricación de baterías desarrolladas por Li Auto, con una participación del 50% para cada una. Además, a comienzos de septiembre Li Auto anunció una inversión de unos 2.650 millones de yuanes, alrededor de 390 millones de dólares, en Sunwoda Electric Vehicle Battery, con la que pasará a controlar directamente un 8,79% de la compañía.
Todo esto apunta a que Li Auto está construyendo primero la capacidad industrial necesaria para controlar sus baterías actuales antes de dar el salto definitivo a las baterías sólidas. La compañía empezó a trabajar en el desarrollo interno de celdas en 2020 y actualmente cubre áreas como las celdas 5C, los packs y los sistemas de gestión de la batería.

El movimiento tampoco es exclusivo de Li Auto. Otros fabricantes y proveedores chinos están situando 2027 como un año importante para las baterías sólidas, aunque los calendarios no son equivalentes. Chery, por ejemplo, ha anunciado que pretende comenzar la validación de vehículos con baterías totalmente sólidas en 2027, mientras que CATL ha situado también en ese periodo sus objetivos para alcanzar la preparación tecnológica necesaria para una producción inicial en pequeñas cantidades.
Incluso dentro de CATL se ha insistido en que todavía existe una distancia considerable entre disponer de una tecnología funcional y alcanzar una producción masiva. Robin Zeng, presidente de la compañía, situó recientemente la tecnología de baterías sólidas en un nivel todavía alejado de la preparación necesaria para una producción a gran escala.
Por tanto, 2027 y 2028 pueden convertirse en los primeros años en los que veamos baterías sólidas en algunos coches de producción, pero eso no significa que vayan a convertirse inmediatamente en la alternativa dominante. En el caso de Li Auto, todo apunta a una estrategia progresiva: primero desarrollar la tecnología, después probarla en aplicaciones limitadas y, sólo cuando los costes, la duración y la carga estén suficientemente resueltos, plantearse su llegada a una producción más amplia.
La compañía tiene además otro incentivo para no precipitarse. Su actual generación de baterías 5C está siendo utilizada como uno de los pilares de su nueva estrategia tecnológica y se está extendiendo por toda la gama. Con ella, Li Auto busca controlar cada vez más componentes críticos de sus coches eléctricos y reducir su dependencia de proveedores externos, mientras mantiene abierta la puerta a una tecnología mucho más ambiciosa para los próximos años.
Así que, aunque Li Auto ya puede estar mirando a 2027 o 2028 para sus primeras aplicaciones en vehículos, todavía habrá que esperar para que las baterías con electrolito sólido puedan convertirse en una tecnología habitual dentro de su gama. El verdadero desafío no será demostrar que funcionan, sino conseguir fabricarlas de forma estable, duradera y a un precio que permita instalarlas en coches producidos en grandes cantidades.


