Sunwoda presenta una batería sólida que resiste 200 grados y apunta a los 1.000 km de autonomía

Las baterías de estado sólido siguen sumando avances en seguridad y densidad energética. La propuesta de Sunwoda combina celdas de 400 Wh/kg con más de 1.200 ciclos de vida útil que quieren revolucionar el mercado.

Sunwoda presenta una batería sólida que resiste 200 grados y apunta a los 1.000 km de autonomía

Publicado: 03/11/2026 11:00

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La carrera por las baterías sólidas no consiste únicamente en conseguir más autonomía. También hay que lograr que duren, soporten condiciones extremas y puedan fabricarse en cantidades suficientes. Sunwoda trabaja en una propuesta que intenta reunir estas características: una batería con electrolito compuesto de polímeros denominada Xin Bixiao.

Su celda de 20 Ah ha superado una prueba térmica a 200 °C sin incendiarse, según los resultados comunicados por el fabricante chino. Es uno de los datos más llamativos de este desarrollo, presentado originalmente en 2025 y que vuelve a estar de actualidad por los avances en su proceso de evaluación. Eso sí, superar este ensayo no significa que la batería esté diseñada para funcionar habitualmente a esa temperatura.

Una batería sólida con 400 Wh/kg y más de 1.200 ciclos

Sunwoda presenta una batería sólida que resiste 200 grados y apunta a los 1.000 km de autonomía

La tecnología de Sunwoda combina un electrolito compuesto de polímeros con un ánodo de silicio nanoestructurado. Su objetivo es almacenar más energía en menos peso sin sacrificar la durabilidad. La compañía sitúa la densidad energética de esta propuesta en torno a 400 Wh/kg, una cifra que corresponde a la celda, no al conjunto completo que se instalaría bajo el suelo de un coche.

La diferencia es relevante. Una batería terminada también necesita carcasa, conexiones, refrigeración y otros componentes que añaden peso. Por tanto, esos 400 Wh/kg no pueden trasladarse directamente al conjunto, aunque sí abren la puerta a aumentar la capacidad disponible o reducir los kilos necesarios para ofrecer una autonomía determinada.

Para ponerlo en perspectiva, si tomamos como referencia una celda de 250 Wh/kg, pasar a 400 Wh/kg supone un aumento del 60% en la energía almacenada por cada kilo de celdas. Es una comparación teórica que ayuda a entender el potencial de esta tecnología, pero no implica que cualquier coche vaya a ganar automáticamente un 60% de autonomía.

Otro de los puntos destacados es la resistencia al uso. Sunwoda anuncia más de 1.200 ciclos con una retención de capacidad superior al 80%, trabajando con una presión externa inferior a 1 MPa. Esta presión ayuda a mantener el contacto entre los materiales internos y constituye uno de los aspectos que deben resolverse al integrar las celdas en una batería para automoción.

La compañía vincula estos resultados con una vida útil superior a diez años para un uso de unos 20.000 kilómetros anuales. No obstante, el número de ciclos no permite calcular por sí solo cuánto durará una batería: también influyen el paso del tiempo, las temperaturas y las condiciones de carga. De momento, hablamos de resultados de ensayo, no de una garantía comercial.

Los 1.000 km de autonomía siguen siendo un objetivo

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Sunwoda plantea que esta tecnología podría permitir coches eléctricos con autonomías superiores a 1.000 km. La cifra describe el potencial que persigue el fabricante, pero todavía no corresponde a una prueba de un modelo de producción equipado con estas celdas. Para llegar a ella habrá que conocer la capacidad final de la batería y el consumo del coche.

Lo mismo sucede con la seguridad. El ensayo térmico aporta información sobre el comportamiento de una celda sometida a condiciones extremas, mientras que una batería completa debe demostrar cómo responde el conjunto. Los resultados divulgados no proceden de una batería integrada en un coche, y la evaluación continúa.

En el apartado industrial, el programa contempla una línea piloto de 0,2 GWh anuales. Para entender su tamaño, esa capacidad equivaldría teóricamente a unas 2.667 baterías de 75 kWh al año, si toda la producción se destinase a ese formato y no hubiese pérdidas. Es una escala útil para desarrollar procesos y preparar las primeras aplicaciones, pero pequeña para abastecer a un fabricante de coches de gran volumen.

La compañía también trabaja en otras químicas, entre ellas una segunda generación basada en sulfuros, y en celdas destinadas a la aviación con un objetivo de al menos 450 Wh/kg. Son líneas de desarrollo distintas, por lo que sus prestaciones y calendarios no deben mezclarse con los de esta batería de polímeros.

Por ahora, falta una fecha firme para encontrar esta propuesta en un coche que podamos comprar. Los datos de Sunwoda resultan prometedores, especialmente por la combinación de densidad energética, duración y resistencia térmica. El siguiente paso será comprobar cuánto de ese potencial llega al coche y a qué precio.

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