
Ni Tesla ni Porsche: el motor eléctrico más avanzado del momento entra en producción
Cuando hablamos de mejoras en la autonomía y prestaciones de los coches eléctricos, siempre miramos a la batería. Pero tan importante es el sistema de propulsión. Ahora, Mercedes ha confirmado el inicio de la producción en serie de su revolucionario motor de flujo axial; una tecnología desarrollada junto a Yasa que destaca por su tamaño extremadamente compacto y su enorme potencial.

El fabricante alemán ha iniciado por fin la producción en serie de su nuevo motor de flujo axial en la histórica planta de Berlín-Marienfelde. Una tecnología desarrollada por la británica Yasa, compañía adquirida por Mercedes en 2021, que promete una densidad de potencia muy superior a la de los motores convencionales y que será la base de los futuros modelos AMG más radicales.
Lo más llamativo es que esta tecnología ya había dejado muestras de su potencial en varios prototipos. Yasa llegó a presentar un motor de apenas 13,1 kilos capaz de desarrollar 550 kW, equivalentes a 738 CV. Esto supone una densidad de potencia cercana a los 42 kW por kilogramo, una cifra que prácticamente duplica la de los mejores motores de flujo radial utilizados actualmente en producción.
Mercedes-AMG aprovechó diferentes prototipos para exhibir esta tecnología, entre ellos el Vision One-Eleven y el AMG GT XX. En ambos casos se mostraban configuraciones capaces de superar los 1.300 CV gracias a la combinación de varias unidades. La gran incógnita era si esta espectacular tecnología podría fabricarse de forma masiva y abandonar definitivamente el laboratorio.
La respuesta ya está aquí. Mercedes ha puesto en marcha una instalación de 30.000 metros cuadrados repartida en tres pabellones, con siete líneas de producción específicas para estos motores. El proceso de fabricación consta de 98 etapas, de las cuales 65 nunca se habían utilizado anteriormente dentro del grupo y 35 serían completamente inéditas a nivel mundial. La compañía también ha registrado más de 30 patentes relacionadas con los procesos de producción, convirtiendo a Marienfelde en el centro tecnológico de referencia para esta nueva generación de motores.
Más de 1.000 CV en un motor de apenas unos kilos

El motor que sale actualmente de las líneas de producción de Mercedes es la evolución industrial del concepto desarrollado por Yasa. En su versión más extrema, el núcleo del motor pesa poco más de una decena de kilos y puede alcanzar picos de potencia cercanos a los 1.000 CV durante breves periodos de tiempo.
Las ventajas son evidentes. Al ser mucho más compacto que un motor convencional, permite liberar espacio para el habitáculo o para la batería, reducir el peso total del sistema de propulsión y aumentar las prestaciones sin necesidad de recurrir a componentes más voluminosos.
El primer modelo de producción que estrenará esta tecnología será el nuevo Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé, basado en la plataforma AMG.EA. Este modelo utilizará tres motores de flujo axial agrupados en módulos denominados High Performance Electric Drive Units. Cada módulo integra el motor y el reductor dentro de una misma carcasa para optimizar espacio y eficiencia.

La distribución contempla un motor en el eje delantero y dos en el trasero. El delantero mide menos de 9 centímetros de anchura, mientras que los traseros rondan los 8 centímetros, unas dimensiones sorprendentemente reducidas para la potencia que son capaces de generar.
En la versión más potente, el Mercedes-AMG GT 63 alcanza hasta 1.169 CV y 2.000 Nm de par, suficientes para acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,1 segundos. La velocidad máxima llega a los 300 km/h con el paquete específico de altas prestaciones. Incluso la variante GT 55, considerada la opción de acceso, supera ampliamente los 800 CV.
No es casualidad que esta tecnología haya despertado tanto interés dentro de la industria. Fabricantes como Ferrari, BMW, Koenigsegg o Alpine también están investigando las posibilidades que ofrecen los motores de flujo axial. La combinación de menor peso, mayor potencia y dimensiones más compactas resulta especialmente atractiva en un momento en el que uno de los principales desafíos de los coches eléctricos sigue siendo controlar el aumento de masa derivado de las baterías de gran capacidad.
El gran reto estaba en la fabricación

Aunque sobre el papel las ventajas de los motores de flujo axial son evidentes desde hace años, llevarlos a producción en serie ha sido un desafío enorme. Buena parte de la complejidad se encuentra en la fabricación del estator y, especialmente, en el tratamiento de las bobinas de cobre.
Mercedes utiliza un hilo de cobre de sección rectangular que permite introducir más material conductor en un espacio muy reducido. Esto mejora la densidad de potencia, pero obliga a trabajar con niveles de precisión extremadamente elevados para evitar deformaciones o daños en el aislamiento.
La dificultad no termina ahí. El estator debe colocarse entre dos rotores sometidos a fuerzas magnéticas equivalentes a cerca de 900 kilos, manteniendo una tolerancia inferior a una décima de milímetro. Para conseguirlo, Mercedes ha desarrollado sistemas de corrección en tiempo real capaces de ajustar automáticamente la posición de los componentes durante las últimas fases del montaje.
A pesar de que su uso inicial está limitado a modelos de altas prestaciones, la historia demuestra que muchas innovaciones comienzan en estos segmentos antes de llegar "al populacho". Si la producción aumenta y otros fabricantes apuestan por esta tecnología, los costes podrían reducirse de forma significativa durante los próximos años. Y entonces sí, los motores de flujo axial podrían convertirse en uno de los avances más importantes que hayan llegado a los coches eléctricos en la última década.


