Volkswagen cambia de estrategia: China ya no es solo un mercado, ahora es su gran fábrica para el mundo

Las marcas internacionales han dejado de ver China únicamente como un mercado de ventas para convertirlo en su principal centro de exportación. Volkswagen, Nissan, Ford o General Motors ya utilizan sus fábricas chinas para abastecer mercados de todo el mundo; una estrategia que busca compensar el desplome de sus ventas frente al avance de los fabricantes locales.

Volkswagen cambia de estrategia: China ya no es solo un mercado, ahora es su gran fábrica para el mundo

Publicado: 04/07/2026 07:00

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Durante años, para cualquier fabricante internacional el gran objetivo era vender el mayor número posible de coches en China. Era el mercado más grande del mundo y también el más rentable. Sin embargo, la situación ha cambiado por completo. El desplome de la demanda de marcas extranjeras, el auge de los fabricantes locales y el rápido avance del coche eléctrico han obligado a muchas compañías a darle una vuelta a su estrategia.

La nueva consigna es clara: exportar desde China o asumir un importante retroceso. Fabricantes como Volkswagen, General Motors, Ford, Hyundai, Kia o Nissan están utilizando sus fábricas chinas para abastecer mercados de todo el mundo, aprovechando tanto su enorme capacidad industrial como una cadena de suministro difícil de igualar.

El cambio llega en un momento especialmente complicado para los fabricantes tradicionales. Mientras las marcas chinas siguen ganando cuota dentro y fuera de su país, muchos grupos internacionales han visto cómo sus ventas locales se desploman y se ven obligados a buscar nuevos clientes lejos del gigante asiático.

En el caso de Volkswagen, la necesidad es especialmente evidente. El grupo alemán atraviesa uno de los mayores procesos de reorganización de su historia, con un plan que podría traducirse en hasta 100.000 despidos a nivel mundial. En este contexto, incrementar las exportaciones desde China se ha convertido en una pieza clave para mejorar la utilización de unas fábricas que actualmente trabajan muy por debajo de su capacidad.

Las cifras reflejan perfectamente el cambio de tendencia. Entre enero y mayo de este año, las ventas de turismos en el mercado chino descendieron un 28%, situándose por debajo de los 6,8 millones de unidades. Mientras tanto, las exportaciones de vehículos fabricados en China crecieron un 70%, superando los 3,5 millones de unidades, impulsadas principalmente por marcas nacionales como BYD, Chery o Geely.

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Hasta hace poco, Volkswagen apenas enviaba pequeñas cantidades de vehículos fabricados en China a mercados del Sudeste Asiático y Oriente Medio. Ahora la estrategia ha cambiado completamente y el fabricante alemán busca nuevos destinos para su producción.

Uno de los primeros ejemplos es Uzbekistán. Allí, Volkswagen ha creado una empresa conjunta con el fabricante local Alyans Auto para ensamblar vehículos utilizando kits procedentes de sus plantas chinas.

Los primeros envíos comenzaron en abril e incluyen varios modelos de la marca alemana. Entre ellos se encuentran los SUV Volkswagen Tiguan, Volkswagen Teramont y Volkswagen Tharu, además de las berlinas Volkswagen Passat y Volkswagen Lavida. A ellos se suman los Jetta VS5 y Jetta VS7, dos SUV pertenecientes a la submarca Jetta, que hasta ahora únicamente se comercializaban en China.

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La nueva planta, ubicada en Taskent, comenzará su actividad antes de finalizar el año y tendrá capacidad para producir hasta 20.000 vehículos anuales. Además, Volkswagen prevé abrir 13 concesionarios en Uzbekistán durante 2026 y ampliar esa red hasta 24 establecimientos en 2028.

La intención del grupo alemán no termina ahí. También estudia ampliar las exportaciones desde China hacia otros mercados de Asia, Sudamérica y África, aprovechando la competitividad de su producci��n local y la integración con la cadena de suministro china.

Las ventas de Volkswagen en China explican perfectamente esta estrategia. Después de alcanzar un máximo de 4,2 millones de vehículos en 2019, las entregas descendieron hasta 2,9 millones en 2025. Durante el primer trimestre de 2026 la caída continuó, con un descenso del 15%, quedándose por debajo de las 550.000 unidades.

Pero Volkswagen no es el único fabricante que ha encontrado en la exportación una vía de escape.

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Kia fue uno de los pioneros al convertir China en una base de exportación para sus modelos de combustión ya en 2018. A finales de 2025 exportaba vehículos desde el país a 89 mercados, alcanzando las 254.000 unidades, de las cuales el 68% correspondían a exportaciones.

Ford siguió una estrategia similar a partir de 2022. Durante 2025 exportó alrededor de 184.000 vehículos de las marcas Ford y Lincoln fabricados en China hacia más de 80 países, duplicando el volumen registrado apenas tres años antes.

También Hyundai ha reforzado esta política. Su empresa conjunta con BAIC exportó unas 66.000 unidades durante 2025, lo que representó más de un tercio de toda su producción en China.

En el caso de General Motors, la estrategia se reparte entre varias sociedades conjuntas. SAIC-GM-Wuling incrementó sus exportaciones un 19%, hasta alcanzar las 267.000 unidades, mientras que SAIC-GM, responsable de fabricar modelos de Cadillac, Buick y Chevrolet, ya ha confirmado su intención de aumentar sus envíos internacionales durante los próximos años.

Por su parte, Nissan comenzó este año las exportaciones de sus dos primeros modelos desarrollados específicamente en China para venderse en otros mercados: el Nissan Frontier Pro, disponible con motor de gasolina e híbrido enchufable (PHEV), y el Nissan N7, una berlina eléctrica.

El objetivo del fabricante japonés es elevar las ventas de vehículos fabricados en China desde las 653.000 unidades de 2025 hasta 1 millón en 2030, apoyándose tanto en nuevos modelos desarrollados localmente como en el crecimiento de las exportaciones.

Mientras tanto, Toyota representa una excepción dentro de los grandes fabricantes internacionales. La compañía logró mantener prácticamente estables sus ventas en China durante 2025 gracias al buen comportamiento de los modelos eléctricos de la familia bZ desarrollados específicamente para ese mercado.

Sin embargo, la situación cambió este año. En mayo, las ventas de Toyota se desplomaron un 37%, hasta situarse en torno a las 102.000 unidades, mientras que el acumulado del año registra una caída del 15%, con menos de 580.000 vehículos vendidos.

Según diversos analistas del sector, el problema no responde únicamente al incremento del precio de los combustibles, sino también a una diferencia estratégica respecto a sus rivales. Mientras prácticamente todos los grandes fabricantes utilizan China como plataforma de exportación, Toyota sigue centrando su producción casi exclusivamente en el mercado local.

En un momento en el que los fabricantes chinos dominan cada vez más el mercado nacional y ganan presencia en el extranjero, aprovechar la capacidad industrial instalada en China para abastecer otros países se ha convertido en una cuestión de supervivencia para muchas marcas internacionales. Quienes no adapten rápidamente su estrategia corren el riesgo de perder todavía más terreno frente a unos fabricantes chinos que ya juegan con ventaja tanto en costes como en tecnología.

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