
¿Petróleo a 369 dólares? El cierre del Estrecho de Ormuz y la inflación reavivan las previsiones más extremas
La subida del petróleo tras las tensiones en Oriente Medio está elevando los costes logísticos y reactivando los temores a una nueva fase inflacionaria; algunos analistas manejan previsiones extremadamente alcistas para el crudo.

El fuerte repunte del petróleo tras la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, y su respuesta defensiva, ha vuelto a poner sobre la mesa algunos de los escenarios más alcistas para el mercado energético. Mientras varios directivos del sector consideran posible ver el barril de petróleo entre los 150 y los 160 dólares, algunos analistas van mucho más allá y defienden que el actual ciclo de materias primas podría llevar al crudo hasta niveles nunca vistos.
La subida del petróleo se ha acelerado durante las últimas semanas después de la interrupción de una parte relevante del suministro mundial. Una situación que ha provocado un fuerte aumento de los costes energéticos y que amenaza con trasladarse al conjunto de la economía a través de una nueva oleada inflacionaria.
Según algunas previsiones técnicas, la ruptura de determinadas resistencias de largo plazo habría abierto la puerta a un movimiento alcista de gran magnitud. Los analistas más optimistas consideran que el petróleo podría encontrarse todavía en las primeras fases de una tendencia que tendría recorrido durante varios años.

En este contexto, algunas estimaciones apuntan incluso a la posibilidad de alcanzar los 369 dólares por barril, una cifra que multiplicaría varias veces los niveles registrados hace apenas unos meses. Se trata de un escenario extremadamente agresivo, pero que refleja la preocupación existente en determinados sectores por el impacto que tendría una prolongada escasez de oferta energética que el presidente de la Agencia Internacional de la Energía calificó como la crisis energética más grave de la historia.
El petróleo impulsa una nueva presión inflacionaria

Más allá de las previsiones sobre el precio del crudo, los efectos ya empiezan a apreciarse en otros indicadores económicos. Uno de los más relevantes es el aumento de los costes logísticos, que se están disparando en buena parte del mundo.
El encarecimiento del transporte marítimo fue uno de los primeros síntomas. Sin embargo, ahora también se está trasladando al transporte por carretera. Los últimos datos del índice Logistics Managers Index muestran que los precios del transporte terrestre han alcanzado el ritmo de crecimiento más elevado desde que existen registros.
La combinación de una capacidad limitada y una fuerte demanda está presionando los costes operativos de las empresas. A ello se suma el aumento del precio de los combustibles, que repercute directamente en toda la cadena de suministro.
Los responsables del informe destacan que el mercado del transporte atraviesa una situación especialmente tensionada desde el cierre del Estrecho de Ormuz. Como consecuencia, los costes logísticos agregados se han situado en niveles comparables a los observados durante los momentos más complicados de la crisis inflacionaria de 2022.
La combinación de energía más cara, costes logísticos al alza y una creciente demanda de activos refugio dibuja un escenario complejo para la economía mundial. Si el petróleo mantiene su escalada, la inflación podría volver a convertirse en uno de los principales desafíos para gobiernos, empresas y consumidores durante los próximos años, y todo esto con una alternativa como es la electrificación del transporte, que es una opción totalmente válida para una enorme cantidad de apartados donde el petróleo, y su inestabilidad, puede ser sustituido por sistemas eléctricos.


