
Primeras pruebas del nuevo Firefly en Europa donde sorprende por espacio y calidad
La oferta de coches eléctricos en Europa se ha incrementado con la llegada de la sub-marca de NIO. Firefly. Su primer modelo es un urbano eléctrico que llega con potentes argumentos para hacerse un hueco en el exigente mercado europeo. ¿Cuál será su rendimiento, su autonomía real? Los primeros test nos dan una pista.

El estreno en Europa del pequeño Firefly ha despertado expectación, y los primeros medios han podido echar mano de las primeras unidades matriculadas para saber si la propuesta cumple con la expectación creada.
Según los probadores, a primera vista, el coche parece más largo de lo que muestran las fotos, aunque en realidad mide 4 metros exactos y 1,78 metros de ancho. Sus proporciones le hacen parecer más cercano a un compacto que a un utilitario. En el interior sorprende a los periodistas por el espacio disponible, con capacidad suficiente para que cuatro adultos viajen cómodos y un maletero de 404 litros más un maletero delantero de 92 litros. Incluso ofrece compartimentos ocultos bajo los asientos, algo poco frecuente en su categoría.
El motor eléctrico de 105 kW en el eje trasero, con picos de hasta 119 kW, se alimenta de una batería LFP de 42,1 kWh. Con este conjunto, la homologación WLTP anuncia 330 kilómetros de autonomía, que en conducción real en ciclo mixto (ciudad/carretera secundaria) se traduce en consumos de entre 11 y 13 kWh/100 km, algo que se traduce que en estas condiciones podremos lograr recorrer entre 323 y 383 km según el uso. Por su parte, en autopista sufre como el resto de los modelos de su segmento, elevando el consumo hasta los 16.2 kWh a los 100 km, lo que supone que podrá recorrer unos 260 kilómetros en autopista a 130 km/h.

Un Firefly que, según las pruebas, puede alcanzar una velocidad máxima de 150 km/h, con un buen aislamiento acústico del interior, y mantiene buena estabilidad incluso en tramos rápidos fruto de un chasis bien ajustado.
En carga, destaca por igualar e incluso superar ligeramente a algunos rivales. El fabricante anuncia 30 minutos para pasar del 10 al 80%, y en la práctica el coche consiguió llegar al 50% en menos de 13 minutos con una potencia máxima de 91 kW. El sistema de planificación de rutas con paradas de recarga funciona bien y ofrece información sobre disponibilidad de puntos, aunque tiende a programar sesiones demasiado largas, lo que obliga al conductor a optimizar los tiempos por su cuenta.

El comportamiento dinámico está bien afinado. La suspensión logra un equilibrio acertado entre comodidad y firmeza, y la propulsión trasera permite un radio de giro muy reducido, lo que facilita las maniobras en ciudad sin comprometer la estabilidad en vías rápidas. El punto menos logrado está en los asistentes a la conducción, que heredan un software más antiguo y resultan intrusivos con avisos constantes, algo que puede cansar en trayectos largos.
En el interior, el diseño es minimalista, con protagonismo para la gran pantalla central y materiales que sorprenden por su calidad. Incluso los plásticos blandos de las puertas están a la altura de modelos mucho más caros. Entre las carencias, se echan en falta más huecos portaobjetos y algunos detalles prácticos como un segundo portavasos. En cualquier caso, el conjunto transmite más sensación de coche de gama media que de utilitario asequible.

Este nuevo urbano eléctrico no es el más barato de su categoría. Si se toma como referencia el precio en Países Bajos, cercano a los 29.900 euros, lo que le colocan a la altura del Renault 5, con alternativas con baterías similares a menor coste. Sin embargo, no todo en este segmento se resume en el precio, y el coche ofrece una mezcla atractiva de buena calidad de construcción, confort de marcha, espacio generoso y un equipamiento pensado para un público joven.
El modelo aún debe demostrar cómo se posicionará en Europa, pero su propuesta deja claro que no busca competir únicamente por coste, sino por una experiencia más cuidada y un diseño distintivo en un segmento en plena transformación. Una interesante propuesta que tendrá que trabajar fuerte la cuestión del conocimiento de la marca, y es que si NIO es poco conocida, Firefly es una absoluta incógnita para la mayor parte de los consumidores europeos.
Fuente | Electrive