
El problema de los coches eléctricos ya no es la autonomía, sino la carga, y China tiene la solución
La carrera del coche eléctrico se está trasladando a la infraestructura de carga: grupos como BYD, CATL, Geely o NIO están apostando por diferentes tecnologías para ofrecer tiempos de recarga cada vez más bajos.

Los coches eléctricos cada vez tienen más autonomía. Cifras que hace unos pocos años estaban reservadas a una reducida selección de modelos de alta gama (500-600 km WLTP) se están volviendo cada vez más comunes incluso en el segmento C, mientras que muchas propuestas de última hornada son capaces incluso de alcanzar los 700-800 km WLTP, como demuestran los recientes BMW iX3, Mercedes-Benz CLA EQ y Volvo EX60.
La reciente presentación del BMW i3 ha supuesto ir un paso más allá: con un alcance de 900 km WLTP, estamos hablando de un vehículo capaz de enfrentarse a viajes de larga distancia de forma tan cómoda y solvente como un modelo de gasolina. Todo apunta a que las inminentes actualizaciones de los i5 e i7 se moverán en cifras similares.
La cada vez mayor autonomía de los coches eléctricos no solo se debe al uso de celdas con una mayor densidad energética, que permite fabricar baterías de mayor capacidad, sino también al hecho de que las marcas cada vez cuidan más la eficiencia de sus vehículos. Para muestra, un botón: el antes mencionado CLA EQ (790 km WLTP) tiene una batería de 85 kWh; sin embargo, gracias a su bajo consumo logra igualar al mucho más grande y costoso EQS (799 km WLTP), que emplea un gigantesco pack de 118 kWh.
Puesto que la autonomía está dejando de ser un problema, la carrera del coche eléctrico está trasladándose a otro aspecto fundamental: el de la carga. La popularización de las arquitecturas de 800 voltios está permitiendo a los fabricantes anunciar tiempos muy ajustados: el Porsche Cayenne pasa del 10 al 80% en menos de 16 minutos, el Volvo EX60 en 18-19 minutos dependiendo de la versión, y el BMW iX3 en 21 minutos. Todos ellos tienen un pico de 400 kW en corriente continua.

BYD apuesta por la carga ultrarrápida, NIO por el intercambio de baterías
Para sorpresa de nadie, la industria china lleva la delantera en este campo. Prueba de ello son los tiempos anunciados por marcas como XPeng o Zeekr, cuyos modelos G9 y 001 pueden pasar del 10 al 80% en 12 y 7 minutos respectivamente. Pero la palma se la lleva BYD con su nuevo sistema Flash Charging 2.0, que puede alcanzar potencias de hasta 1.500 kW.
Gracias a esta tecnología, el Denza Z9GT logra un 10-70% en 5 minutos y un 10-97% en 9 minutos. Por si esto fuera poco, también se anuncia un tiempo de 12 minutos para cargarse del 20 al 97%... a una temperatura ambiente de -30 ºC, ahí es nada.

Si bien actores como Geely (matriz de Zeekr) también están trabajando en sus propios sistemas de carga con potencias de más de 1 MW, otros están apostando por el intercambio de baterías. Este es el caso de NIO, cuya red con más de 3.750 ubicaciones ya ha realizado más de 100 millones de intercambios. Las estaciones de cuarta generación de la compañía permiten gestionar hasta 480 intercambios diarios.
Esta tecnología posibilita reemplazar una batería agotada por otra completamente cargada en apenas 3 minutos. En los últimos tiempos, empresas como CATL, Changan, Chery, FAW, GAC, Geely o JAC han mostrado interés por esta solución, motivo por el que están desarrollando baterías y vehículos eléctricos compatibles con las estaciones de NIO.


