
Carga del 5% al 80% en 6 minutos, 400 Wh/kg y 1.000 km de autonomía: así es la nueva batería sólida de Prologium y Mercedes
Mercedes-Benz acaba de dar un nuevo paso en el desarrollo de baterías de próxima generación; la marca alemana probará una tecnología desarrollada por uno de sus socios estratégicos desde hace casi una década; el objetivo es comprobar si sus prometedoras características pueden trasladarse a futuros coches eléctricos de producción.

Mercedes-Benz se ha asegurado una posición privilegiada en una tecnología que puede marcar uno de los próximos grandes saltos de los coches eléctricos. La marca alemana lleva años trabajando con ProLogium en el desarrollo de baterías de nueva generación y ahora ambas compañías han dado un paso más con un acuerdo que permitirá probar las nuevas celdas desarrolladas por el fabricante taiwanés.
El movimiento resulta especialmente interesante porque ProLogium ya no está hablando únicamente de prototipos de laboratorio. La compañía está avanzando hacia la producción industrial de sus baterías con electrolito sólido y acaba de presentar una nueva generación que busca resolver algunos de los problemas que hasta ahora han frenado su llegada al automóvil, especialmente el coste y la fabricación a gran escala.
Mercedes-Benz tendrá acceso prioritario a las nuevas celdas Gen4 de ProLogium, dentro de un acuerdo de pruebas que contempla el análisis de sus prestaciones eléctricas, térmicas y de seguridad. Las pruebas se realizarán tanto en instalaciones de Mercedes-Benz como en centros externos especializados, con el objetivo de determinar su posible utilización en futuros modelos.
Mercedes-Benz lleva casi diez años trabajando con ProLogium

La relación entre Mercedes-Benz y ProLogium no es nueva. Ambas compañías comenzaron a trabajar juntas en 2016 y desde entonces han recorrido diferentes etapas, desde las primeras baterías con tecnología híbrida de electrolito sólido hasta las actuales celdas de nueva generación. Durante este tiempo también han validado diferentes formatos, incluyendo celdas tipo bolsa, formatos prismáticos y la tecnología bipolar desarrollada por ProLogium.
La nueva Gen4 utiliza un electrolito inorgánico no inflamable y un separador cerámico, junto con diferentes sistemas de seguridad desarrollados por ProLogium. La compañía asegura que esta arquitectura permite combinar una elevada densidad energética con una elevada capacidad de carga y un funcionamiento más estable a bajas temperaturas, aunque serán las pruebas de Mercedes-Benz las que permitan determinar su comportamiento real en condiciones de utilización en un coche.
Uno de los datos que más llama la atención es la densidad energética anunciada. ProLogium asegura que sus nuevas celdas Gen4 pueden alcanzar hasta 400 Wh/kg, una cifra muy superior a la de las baterías convencionales que utilizan actualmente la mayoría de los coches eléctricos. Una mayor densidad permite almacenar más energía con el mismo peso o, visto desde el otro lado, reducir el peso del pack manteniendo una capacidad similar.

La empresa también anuncia una capacidad de carga especialmente elevada. Según sus datos, las nuevas celdas pueden pasar del 5% al 80% en 6,4 minutos. Se trata de una cifra a nivel de celda y no significa que un coche equipado con esta tecnología vaya necesariamente a completar una carga en ese tiempo, ya que el resultado final dependerá también del tamaño del pack, la potencia del sistema de carga, la temperatura y la gestión electrónica.
Este último punto será especialmente importante. Una cosa es conseguir unas cifras espectaculares en una celda y otra trasladarlas a un pack completo instalado en un coche eléctrico y mantenerlas de forma repetida sin comprometer su vida útil. Precisamente por eso el acuerdo con Mercedes-Benz es relevante: el fabricante alemán podrá comprobar cómo se comporta esta tecnología más allá de las condiciones controladas de laboratorio.
ProLogium también está avanzando en la fabricación industrial. La compañía inauguró en Taiwán en 2024 su primera fábrica de baterías con capacidad del orden de gigavatios hora y está construyendo otra instalación en Dunkerque, Francia. La primera fase de esta última planta contempla una capacidad anual de 4 GWh, que se espera alcanzar progresivamente hasta 2030, mientras que la instalación completa está diseñada para llegar hasta 44 GWh.

La producción industrial será precisamente una de las claves para que las baterías sólidas puedan convertirse en una alternativa real a las baterías convencionales. El salto tecnológico solo tendrá sentido para el automóvil si las celdas pueden fabricarse en grandes cantidades, con una calidad homogénea y a un coste que permita incorporarlas a modelos de producción.
ProLogium asegura que ya ha dado pasos en esa dirección. A comienzos de septiembre anunció el inicio de la producción en serie de sus baterías con tecnología de electrolito sólido Gen3.5 en Taiwán, con una densidad energética de 381 Wh/kg y 903 Wh/l, según las pruebas realizadas por TÜV. Es un dato especialmente relevante porque procede de una validación externa y no únicamente de una estimación del fabricante.
Mercedes-Benz, por su parte, no parte de cero en esta tecnología. La marca alemana también trabaja con la estadounidense Factorial Energy y está desarrollando sus propias soluciones de baterías sólidas. En septiembre de 2025, un Mercedes-Benz EQS modificado equipado con 106 celdas de Factorial consiguió recorrer más de 1.200 kilómetros con una sola carga, en una prueba realizada bajo unas condiciones concretas y que no debe confundirse con la autonomía homologada de un modelo de producción.

El objetivo de Mercedes-Benz es llevar su primer coche eléctrico de producción equipado con baterías de electrolito sólido al mercado antes de 2030. El acuerdo con ProLogium abre ahora otra vía tecnológica para conseguirlo, aunque todavía no sabemos qué proveedor terminará utilizando la marca alemana en sus primeros modelos comerciales ni qué características tendrá el coche que finalmente reciba esta tecnología.
Para ProLogium, contar con Mercedes-Benz como socio de desarrollo también supone un respaldo importante en una etapa en la que la compañía intenta pasar de la producción inicial a una implantación industrial mucho mayor. La empresa prepara además su llegada al mercado estadounidense mediante una operación corporativa que podría llevar sus acciones al Nasdaq bajo el símbolo PRLG antes de terminar 2026, siempre que se complete la operación y se cumplan las condiciones correspondientes.
En cualquier caso, todavía queda bastante camino por recorrer. Las baterías con electrolito sólido prometen más autonomía, menos peso y cargas mucho más rápidas, pero el verdadero desafío está en conseguir todo eso en un producto que pueda fabricarse a gran escala, tenga una vida útil adecuada y resulte competitivo en precio.
El acuerdo anunciado ahora entre Mercedes-Benz y ProLogium no supone, por tanto, que el primer Mercedes con batería sólida esté a punto de llegar a los concesionarios. Supone algo más concreto: el fabricante alemán tendrá acceso prioritario a una de las tecnologías de baterías más avanzadas de ProLogium y podrá someterla a sus propias pruebas. Si los resultados acompañan, el siguiente paso será intentar llevar esas prestaciones desde las celdas de laboratorio y las primeras líneas de producción hasta un coche que pueda fabricarse en grandes cantidades.


