
Svolt presenta la Dragon Armor 3.0: más autonomía y un diseño anti incendios
El fabricante chino Svolt Energy Technology ha presentado una nueva generación de su batería Dragon Armor que promete dar un paso más en uno de los puntos más sensibles de los coches eléctricos: la seguridad. La nueva Dragon Armor 3.0 no solo mejora la densidad energética, sino que estrena un diseño original y propio que separa físicamente los circuitos eléctricos de los conductos de evacuación en caso de fuga térmica. Según la marca, es la primera vez que se logra algo así en producción.

La compañía asegura que esta arquitectura introduce por primera vez el concepto de “separación fuego-energía”. En la práctica, lo que han hecho es aislar los terminales eléctricos de los canales de alivio de presión. Es decir, los caminos por los que circula la electricidad no comparten espacio con las vías diseñadas para liberar calor, gases o llamas en caso de fallo.
Puede parecer un detalle técnico más, pero no lo es. El objetivo es contener mejor la temida fuga térmica, ese efecto dominó que puede producirse en las baterías de ion-litio cuando la temperatura aumenta más rápido de lo que el sistema es capaz de disiparla. Cuando eso ocurre, se desencadena una reacción química en cadena que eleva todavía más la temperatura y puede acabar en incendio.
Hasta ahora, en muchos diseños tradicionales, algunos de estos elementos compartían espacio o estaban demasiado próximos, lo que complicaba la gestión de un incidente grave. Con la Dragon Armor 3.0, el terminal positivo y la salida de llamas siguen trayectorias distintas y no se cruzan. Según Svolt, en caso de fuga térmica, las llamas se canalizan hacia abajo y lejos del habitáculo, evitando que los gases calientes se dirijan hacia la zona de los pasajeros.
Reinventando la seguridad de las baterías

La fuga térmica sigue siendo uno de los mayores retos de la industria, tanto en coches eléctricos como en sistemas de almacenamiento estacionario. Es un proceso complejo en el que una celda genera más calor del que puede disipar. Y aunque los fabricantes llevan años trabajando en ello, y mejorando, eliminar por completo el riesgo no ha sido posible.
Con la Dragon Armor 3.0, Svolt asegura haber dado un paso importante gracias a esa separación física entre electricidad y evacuación de presión. Además, es la primera batería que admite celdas prismáticas cuadradas con integración directa Cell-to-Chassis y Cell-to-Body, es decir, formando parte estructural del chasis o de la carrocería del coche. Esto permite ahorrar espacio y peso, pero también exige un nivel extra de seguridad.
El rediseño también mejora la capacidad total entre un 7% y un 10% manteniendo las mismas dimensiones exteriores del conjunto. Parte de esa mejora se consigue aumentando en cinco milímetros la altura de las celdas. La zona superior está reforzada para soportar cargas mecánicas, mientras que la inferior está optimizada para liberar presión de forma controlada y compartir protección frente a impactos.
Otro punto interesante es el uso de tecnología semisólida. Esta química híbrida eleva en ocho grados Celsius la temperatura a la que la batería comienza a autocalentarse, lo que mejora el rendimiento en climas fríos y reduce las pérdidas de energía durante el calentamiento inicial. En la práctica, esto debería traducirse en un comportamiento más estable en invierno, uno de los escenarios donde más sufren los coches eléctricos.

En términos de seguridad pura, la nueva arquitectura amplía en un 10% el margen de tiempo antes de que una fuga térmica escale a un problema mayor. También incrementa en cinco grados Celsius la temperatura de inicio del fenómeno y reduce en un 25% la probabilidad de que se produzca.
La Dragon Armor 3.0 entrará en producción a gran escala próximamente y estará disponible en dos configuraciones. Por un lado, un pack de 115 kWh destinado a coches eléctricos puros. Por otro, un pack de 85 kWh pensado para híbridos enchufables. En este último caso, Svolt asegura que ofrece más de un 10% adicional de vida útil y supera los 400 kilómetros de autonomía en modo totalmente eléctrico, una cifra que ya empieza a acercarse a la de muchos eléctricos convencionales.
Conviene recordar que la familia Dragon Armor se presentó en 2022. En sus versiones con química LFP, puede llegar hasta los 800 kilómetros de autonomía, mientras que las variantes NCM admiten cargas rápidas de hasta 4C, lo que permite reducir de forma notable los tiempos de recarga.
En un momento en el que la carrera por aumentar la autonomía parece haber tocado techo en algunos segmentos, la seguridad vuelve a ganar protagonismo. Y si esta separación física entre fuego y electricidad cumple lo prometido, podríamos estar ante un cambio importante en cómo se diseñan las baterías de los coches eléctricos en los próximos años.
Fuente | Yahoo



