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Toyota cada vez más aislada en su apuesta por los coches a hidrógeno frente a los eléctricos a batería

En los últimos meses hemos visto movimientos donde prácticamente todos los fabricantes se lanzaban a la producción de coches eléctricos a batería, o al menos ultimaban los planes para crear una familia de vehículos en un par de años, dejando de lado sus proyectos relacionados con el hidrógeno.

La excepción es Toyota. El gigante japonés continúa apostando por los modelos a hidrógeno como opción de futuro. Nombres como Daimler, Volkswagen y Honda, han dado un paso más acelerado a sus proyectos eléctricos dándoles más prioridad frente al hidrogeno, o directamente metiendo en la nevera sus desarrollos.

Toyota ha centrado todos sus esfuerzos en el Mirai. Un modelo lanzado hace ya tres años que apenas ha logrado entregar 5.000 unidades. Aspectos como su elevado precio, unos 57.000 dólares antes de ayudas, y la ausencia de una mínima de repostaje han dinamitado cualquier posibilidad. Mientras tanto los modelos eléctricos a batería han seguido avanzando, y como comparativa tenemos las 300.000 unidades alcanzadas por el Nissan LEAF desde su lanzamiento.

Al mismo tiempo la red de recarga para los eléctricos a batería ha seguido creciendo. Sobre todo la del ahora mayor mercado del mundo, China, que ya cuenta con unos 215.000 puntos de recarga repartidos por todo el país, y con planes para acelerar todavía más el despliegue de esta infraestructura. Una cifra que podemos comparar con las apenas 5 hidrogeneras disponibles en todo el país.

Y si en el aspecto comercial los eléctricos han ido muy por delante, en el tecnológico han logrado recortar aspectos donde los modelos a hidrógeno hasta ahora han reinado sin problemas. La autonomía. En 2019 veremos como hay disponibles en el mercado modelos como el propio Nissan LEAF con 60 kWh, y unos 400 kilómetros de autonomía reales, el Chevrolet Bolt, el Tesla Model 3, que en su versión Long Range supera los 500 kilómetros reales, el Hyundai Kona eléctrico, con sus 480 WLTP. Cifras que ya se acercan a los números del propio Toyota Mirai, con sus 502 kilómetros EPA.

Donde de momento no hay discusión es en los tiempos de repostaje/recarga. Un modelo a hidrógeno podrá recuperar su carga en menos de 5 minutos, mientras que un eléctrico necesitará al menos 20 o 30 minutos usando un punto de recarga rápida. Pero con la nueva generación las cifras de potencia no hacen más que incrementarse, y con ello se reducen los tiempos de recarga. Unos eléctricos que por otro lado realizarán la mayor parte de sus recargas en casa.

Remata la jugada unos costes que no paran de bajar en el caso de los eléctricos, y como ejemplo la predicción de Bloomberg de que los coches eléctricos y los gasolina se igualarán en precios para 2025. Un punto de inflexión clave que para otros expertos llegará incluso antes.

La clave de esta dinámica están en los costes. Ahora mismo para los fabricantes es más fácil rentabilizar la inversión en un coche eléctrico que en uno a hidrógeno. Algo realmente importante que se suma que para los gobiernos es más fácil y barato financiar la expansión de las redes de recarga que las costosas hidrogeneras.

Incluso otra de las marcas que hasta ahora han permanecido fieles al hidrógeno, como Honda, ha reconocido mediante su presidente, Takahiro Hachigo, que los coches eléctricos a baterías proliferarán de una forma más rápida a corto plazo. Algo que ha suscrito el vicepresidente de Hyundai, Lee Kwang-guk, que ha indicado que el coche eléctrico será un pilar dentro de la gama eco del fabricante coreano.

Pero para Toyota la visión del hidrógeno va más allá de su uso en los coches. Piensa que países como Japón podrán crear una sociedad del hidrógeno donde se pueda dar uso en múltiples aplicaciones.

Para lograrlo harán falta hidrogeneras, y muchas. En estos momentos Japón tiene 91 estaciones en funcionamiento, y se han marcado el objetivo de llegar a las 160 para 2020, y contar con 320 para 2025.

El principal problema es el elevado coste de este tipo de infraestructuras, que según los expertos provocará que incluso en mercado que más fuerte apuesta por el, Japón, se vaya a quedar corto en los objetivos de instalación, con un 75% de la red lista en 2020, e incluso un porcentaje menos para completar los objetivos para 2025.

Vía | Blooberg

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