Los coches eléctricos en China envían en secreto la localización y los datos generados al gobierno

Cuando un cliente se compra un coche eléctrico en China, está sin saberlo aceptando el envío de toda la información que genera al gobierno. Desde BMW, Tesla, Daimler, Ford, y todas las nuevas marcas del gigante asiático, como NIO, cumplen con una normativa nacional que les obliga a monitorizar en todo momento la posición del vehículo, y enviar esos datos a las autoridades.

Esto además de ser más que llamativo, se estaba realizando sin conocimiento de un cliente que se ve forzado por imperativo legal a compartir con las autoridades además de su localización, también hasta una docena de datos relativos a sus desplazamientos. Algo que curiosamente solo afecta a los denominados «vehículos alternativos» o aquellos dotados de un sistema de propulsión eléctrico.

Las voces críticas con esta medida indican que la información recopilada va más allá de lo que se necesita para cumplir con los objetivos declarados del país. Podría utilizarse no solo para socavar la posición de los fabricantes extranjeros, sino también para la vigilancia, especialmente en China, donde existen pocas protecciones en la privacidad.

Bajo el liderazgo de Xi Jinping, China ha desatado una guerra contra la disidencia, reuniendo grandes volúmenes de datos e inteligencia artificial para crear un tipo de policía específico, capaz de predecir y eliminar las amenazas percibidas para la estabilidad del Partido Comunista.

Para los expertos esto puede ser incluso más preocupante cuando hablamos de la próxima generación de vehículos autónomos y conectados, que además de una gran cantidad de información sobre los desplazamientos, también contarán con información personal de los propietarios.

Toyota, Mitsubishi, Honda y Fiat van a vender el mismo coche en China bajo sus propias marcas

Según Michael Chertoff, antiguo Secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos bajo el mandato de George Bush: «Estás aprendiendo mucho sobre las actividades cotidianas de las personas y eso se convierte en parte de lo que yo llamo vigilancia ubicua, donde prácticamente todo lo que haces está siendo grabado y guardado y potencialmente se puede usar para afectar tu vida y su libertad«.

Es por eso que Chertoff avisa a los fabricantes occidentales si deben plantearse el nivel de poder y las herramientas que están dando al gobierno comunista, y preguntarse si es el camino correcto a seguir.

Unos fabricantes chinos que como recordamos están preparando su desembarco en occidente con una generación de coches eléctricos asequibles, y sin tantos problemas de volumen de producción por culpa de las baterías. Una llegada que ahora además de ser controlada por las reglamentarias pruebas de seguridad, también habrá que comprobar el aspecto de la seguridad informática y los datos generados.

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