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Según Toyota, han tenido que elegir entre fabricar 1.5 millones de híbridos, o menos de 30.000 coches eléctricos

Durante el Salón del Automóvil de Ginebra han sido muchos los periodistas que han aprovechado la presencia del fabricante japonés Toyota, para preguntar por qué es uno de los pocos que quedan en el mercado sin una sola oferta en el pujante sector del coche eléctrico. Una pregunta que ha tenido una respuesta cuando menos curiosa.

Uno de los representantes de Toyota ha comentado a la revista Car&Driver, que la razón por la que no están apostando por el coche eléctrico es por la falta de producción de baterías. Algo que les ha obligado a tomar una decisión, o producir baterías para 1.5 millones de coches eléctricos, o hacerlas para apenas 28.000 coches 100% eléctricos cada año.

Esto nos indica que el problema de Toyota no es tecnológico, ni mucho menos, ni tampoco económico o de suministro de empresas externas, ya que se encarga de producir sus propias baterías. El problema es que no han realizado las inversiones necesarias ni para poner en marcha nuevas líneas de producción de baterías, ni tampoco han llegado a acuerdos con suministradores para salir del paso.

Debido a esta escasez de capacidad autoimpuesta, la compañía nipona se ve obligada a elegir entre un elevado número de híbridos, o una pequeña cantidad de eléctricos. Una verdadera matemática difusa, que Toyota trató de justificar como la causa para su negativa a lanzar vehículos impulsados exclusivamente por electricidad.

No sólo eso, incluso han indicado que esta decisión es mejor a nivel medioambiental, ya que «vender 1.5 millones de coches híbridos reduce las emisiones un tercio más que 28.000 coches eléctricos. Apostar por los coches eléctricos sería menos eficiente a nivel de emisiones«.

Un aspecto que desde el fabricante se indica que si no vendiesen coches híbridos, los clientes optarían por un modelo gasolina. Pero la tendencia no está indicando esto, y son cada vez más los clientes que cambian su Toyota Prius por un coche eléctrico de otra marca. Y es que en el caso del Tesla Model 3, la mayor parte de los compradores que entregan un coche, dejan atrás su Prius. Y eso a pesar de la importante diferencia de precio que hay entre uno y otro.

Una arriesgada estrategia que terminará en 2020 con el inicio de las ventas de los primeros coches eléctricos de Toyota. Un desembarco tardío que obligará a los japoneses a realizar un esfuerzo extra para lograr posicionar su producto en un mercado cada vez más copado, donde el pastel debe dividirse entre cada vez más protagonistas.

Un inicio que vendrá de la mano de un acuerdo sellado entre Toyota y Panasonic, que supondrá la puesta en marcha de plantas de producción propia de baterías tanto en Japón como en China, que comenzarán sus trabajos en 2020, pero que todavía tienen que lograr un ritmo de producción suficientemente elevado para satisfacer la previsible fuerte demanda.

Vía | Car&Driver

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