El nuevo Hyundai IONIQ eléctrico de 38 kWh apenas logra llegar a los 47 kW de potencia de carga rápida

Hace unos días hemos podido realizar una pequeña prueba del nuevo Hyundai IONIQ eléctrico por las carreteras de Holanda. Una prueba que en breve publicaremos. En ella hemos podido comprobar la renovada propuesta estética, el nuevo y más potente motor, y la autonomía que le proporciona su nuevo pack de 38.3 kWh. Pero por desgracia no hemos tenido tiempo para probar la carga rápida, algo que si ha logrado nuestro amigo Bjorn Nyland.

Durante la presentación del IONIQ, Hyundai ha dado unos tiempos de carga rápida bastante llamativos, y no precisamente por ser buenos. Según el fabricante, a pesar de contar con un cargador interno sistema de carga de 100 kW, necesitaremos 54 minutos en recuperar el 80% de su carga, mientras que si usamos una de 50 kW, apenas serán tres minutos más, 57. Algo que nos da alguna pista de qué está pasando.

Durante la prueba de carga, Bjorn ha conectado el IONIQ a una toma de carga ultra-rápida de Fastned de 150 kW, que permitirá sin mayores problemas sacar el máximo partido a las capacidades de carga rápida de este modelo.

Como podemos ver en el vídeo, el IONIQ a pesar de aumentar la capacidad de su batería, apenas logra una potencia máxima de 47 kW. Y eso hasta el 30% de carga. A partir de ahí la potencia baja todavía más, y por ejemplo con la carga apenas al 50%, ya ha bajado hasta los 43 kW, cifra que cae estrepitosamente a unos desastrosos 22 kW al 70% de carga.

Esto supone no sólo que el IONIQ sea más lento de recargar de lo que esperábamos, sino que incluso llega a la esperpéntica situación de ser más lento que la versión anterior. El modelo de 28 kWh lograba llegar al 30% con una potencia de 64.4 kW, que subía hasta los 65.6 kW al 50% de carga. Cifras que mantenía hasta superar el 8″% de carga, que comenzaba a reducir la potencia. Pero como comparativa, los 22 kW los lograba con la batería al 88%, frente al 70% del nuevo modelo.

El resultado es un coche más atractivo y moderno a nivel de imagen, con un nivel de equipamiento superior, un motor más potente y una batería que le permiten lograr una mayor autonomía. Pero a cambio ha perdido en aspectos clave como es la propia velocidad de carga rápida, y también ha sufrido una importante subida de precio.

Algo que cada usuario deberá valorar si merece o no la pena a la hora de lanzarse a por un modelo que como recordamos arranca antes de descuentos en los 38.575 euros en la versión menos equipada, que suponen 4.925 euros menos que el Hyundai Kona de 64 kWh, que logra una autonomía superior, cuenta con mucha más potencia, y puede recargar bastante más rápido.

Un duro golpe para un IONIQ que pierde muchas de sus posibilidades en un mercado cada vez más competitivo, donde apostar por menos es apostar por no vender, y donde tal vez sea mejor opción en el casi del IONIQ apostar por una unidad km0 de concesionario de la anterior generación, que podremos encontrar por debajo de los 27.000 euros.

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