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Stellantis espera ganar cinco años gracias a su asociación con la china Leapmotor

El próximo mes de septiembre, el Grupo Stellantis comenzará las ventas de su nueva marca. No es una denominación más de un ecosistema con más de 14 nombres. Se trata de un acuerdo con la china Leapmotor, que el presidente del grupo europeo ha calificado de clave para el futuro gracias al conocimiento que han acumulado los fabricantes del gigante asiático.

Carlos Tavares, máximo responsable en Stellantis, ha realizado un viaje a China para refrendar el acuerdo de asociación con Leapmotor, que supone la compra de una parte de la marca china, y la puesta en marcha de una empresa conjunta para comercializar sus modelos fuera del mercado asiático.

Este ha indicado que es una oportunidad de oro  en una Stellantis que busca un crecimiento rentable en China. Al mismo tiempo, el fabricante se prepara para abrir las puertas de Europa a la start-up china para posicionarse mejor en el sector del coche eléctrico. 

Según Tavares: «En cualquier caso, habrían estado ahí, con o sin nosotros. Así que es mejor que aprovechemos esta competitividad teniendo una empresa conjunta que tenemos en un 51% y que nos permita mirar el próximo paso. Fácilmente ganaremos cinco años con este acuerdo, en beneficio de Peugeot, Citroën e incluso Fiat en particular«.

Los dos socios entregarán sus primeros coches eléctricos al mercado europeo en septiembre en un acuerdo donde el grupo Stellantis se convierte en un caballo de Troya para Leapmotor. “Aquí tenemos una situación en la que todos salimos ganando. Leapmotor se beneficiará de nuestra huella industrial si es necesario eludir un cierto número de barreras aduaneras”, explica Carlos Tavares.

Las fábricas chinas de coches eléctricos están sobredimensionadas para su mercado interno. Carlos Tavares, por su parte, quiere echar un vistazo a la producción de baterías, el corazón de la guerra de precios de los coches eléctricos. Los componentes electrónicos cuestan menos en China gracias a ejércitos de ingenieros cuya principal misión es reducir costes.

Su método: simplificar al máximo los vehículos: un coche eléctrico chino tiene un tercio menos de piezas que un coche europeo. “Con 9 millones de coches eléctricos fabricados aquí en China el año pasado, nuestra industria se está desarrollando a un ritmo vertiginoso, lo que está provocando una enorme caída de los costes, una ventaja sobre los coches producidos en el extranjero ”, explica Zhu Jiangming, fundador y director general de Leapmotor.

Dos modelos darán forma a la oferta inicial: el pequeño T03, con su autonomía de 265 kilómetros, y el SUV C10, más clásico. En los próximos años deberían seguir dos berlinas y dos SUV.

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