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¿Por qué es un buen momento para comprarte un coche eléctrico de segunda mano?

Por un lado, los coches eléctricos nuevos siguen siendo bastante caros, ahora más por culpa de la entrada de los aranceles a los competitivos coches chinos, y por otro, los eléctricos de segunda mano todavía tienen que superar retos de confianza del consumidor menos convencido. Es por eso que puede ser un gran momento para encontrar ese chollo en el mercado de ocasión.

El mercado de los coches eléctricos es un poco extraño. Ahora que el paso de los años y los kilómetros ha despejado muchas dudas sobre el rendimiento de sus motores y baterías, demostrado su eficiencia y el progreso tecnológico, además de la importante mejora de la red de carga pública, el último obstáculo para la adopción generalizada sigue siendo su precio, a menudo elevado y también frecuentemente inflado artificialmente.

En este caso, lo habitual es recurrir al mercado de segunda mano, que ofrecen cada vez mejores oportunidades con unos modelos con un coste bastante por debajo de cuando ha salido del concesionario, algo a lo que ayuda también la entrega de ayudas públicas, que empujan su precio de reventa para abajo.

El principal reto es que estamos ante un mercado relativamente nuevo. Una tecnología que tiene que enfrentarse a una riada de desinformación desde diferentes medios y las redes sociales, que han esparcido bulos sobre los coches eléctricos que han empañado la imagen de una tecnología mucho más segura y eficiente que los modelos de combustión.

Unos vehículos que cuando hablamos de coches usados, no hay que preocuparse de si su anterior propietario ha realizado los cambios de aceite y filtros correspondientes de los coches de combustión. Pero sí hay otros retos, como saber el estado de la batería.

Lo habitual es que esta mantenga la práctica totalidad de su capacidad después de varios años. La temida pérdida de autonomía se ha demostrado que es residual, salvo algunas excepciones muy concretas, o que el propietario haya maltratado la propia batería con descargas profundas.

De media, un coche eléctrico habrá perdido entre un 5 y un 10% después de 5 años de uso, con una bajada de capacidad que no es lineal, siendo más acusada en los primeros dos años, para luego estabilizar esta degradación que como hemos dicho, dependerá también de la química de la batería, y de los hábitos de carga del propietario.

De hecho, es muy raro encontrar un coche eléctrico usado con una batería que haya perdido más del 10 o el 20% de su capacidad inicial.

El precio de los coches eléctricos de segunda mano se acerca rápidamente a los de combustión

El resultado es que aquellos que busquen un coche eléctrico de segunda mano se encontrarán un mercado con una oferta cada vez más amplia con precios razonables. La ampliación de la oferta de coches nuevos está permitiendo incrementar la oferta de unidades de ocasión, lo que agudiza la competencia y permite que cada vez sea más fácil encontrar propuestas competitivas por entre 15 y 20 mil euros.

Una alternativa, la compra de un coche eléctrico de ocasión, que además cuenta con un importante componente de sostenibilidad, ya que se extiende más la vida de un vehículo respetuoso con el medio ambiente, principalmente si el comprador sustituye un modelo con motor de combustión en el proceso.

Consejos a la hora de comprar un coche eléctrico de segunda mano

Varios son los consejos a seguir, pero el más básico es conocer el estado real de la batería. Esto dependerá del modelo y fabricante, pero podemos solicitar un certificado al concesionario que nos indique la capacidad real de la batería. Un documento oficial y legalmente vinculante, que por otro lado puede suponer un coste adicional.

La alternativa es hacer un test de autonomía propio. Realizar un recorrido de al menos 100 km a los mandos del coche, para extrapolar la autonomía que podremos lograr. Lo ideal es hacer un recorrido desde el 100% hasta una cifra lo más cercana al 10%, que es la mejor forma de saber si la batería está en buen estado, y si la autonomía es suficiente para cubrir nuestras necesidades.

También es interesante conocer los datos de carga lenta, acelerada y rápida del coche. Algo que no siempre es fácil, sobre todo en modelos donde la carga forma parte del equipamiento opcional.

El BMW i3 es un caso paradigmático. El alemán contaba de serie con un cargador en alterna de 7 kW. En caso de querer cargar en trifásica a 11 kW, había que pagar un extra. Lo mismo para la carga rápida, que llegaba a los 50 kW, que formaba parte del equipamiento opcional. El resultado, modelos en el mercado de ocasión que ni los vendedores saben a qué potencia pueden cargar.

El punto de carga. Este es también un apartado con muchos mitos. La instalación de un cargador en nuestra vivienda no es un aspecto fundamental. Un cargador nos permite poder ofrecer una carga más rápida, y hacerlo con seguridad. Pero si nuestros recorridos diarios son pequeños, no necesitaremos un wallbox y podremos ahorrarnos los 500 o 600 euros que cuestan como mínimo, más instalación.

Podemos incluso optar por un enchufe Schuko reforzado, lo que añadirá más seguridad incluso si cargamos todos los días durante la noche.

La conclusión es que en la actualidad podemos encontrar coches eléctricos de segunda mano con precios atractivos, autonomías decentes, lo que nos permitirá electrificar nuestros desplazamientos sin tener que hacer un esfuerzo enorme para lograrlo.

Eso sí, vigila el estado de la batería, no te fíes de la autonomía que muestra el coche en parado, y comprueba también la potencia de carga máxima en corriente alterna y corriente continua, que es un aspecto desconocido para la mayor parte de los vendedores profesionales.

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