
Este país ha dado con la tecla para que las ayudas al coche eléctrico llegue a las rentas bajas
Aunque no son el método más eficaz, las ayudas del estado a la compra de coches eléctrico está sirviendo para que miles de personas electrifiquen sus desplazamientos sin necesidad de grandes salarios. Un formato que diferencia entre rentas para que los que más ganen tengan menos ayudas que los que menos ingresan, y que según los datos, está funcionando.

La nueva estrategia del gobierno de Alemania para incentivar la compra de coches eléctricos parece estar logrando uno de sus principales objetivos: que las ayudas lleguen en mayor medida a las familias con menos recursos. Los primeros datos oficiales muestran que casi la mitad de las solicitudes aprobadas corresponden a hogares con rentas más bajas.
Según una respuesta del Gobierno alemán a una pregunta parlamentaria, hasta el pasado 10 de julio se habían aprobado 17.226 solicitudes dentro del nuevo programa de ayudas. De ellas, el 48% correspondía a hogares con una renta imponible de hasta 45.000 euros anuales, una cifra que apunta a que el nuevo sistema de subvenciones, basado en criterios de ingresos, está teniendo el efecto buscado.
El programa, en vigor para los vehículos matriculados desde el 1 de enero de 2026, contempla ayudas para la compra y el leasing de coches eléctricos y de determinados híbridos enchufables (PHEV). La cuantía de la subvención varía en función del tipo de vehículo, los ingresos familiares y el número de hijos, pudiendo alcanzar un máximo de 6.000 euros.
Las ayudas siguen sin resolver el acceso a los coches eléctricos para muchas familias

A pesar de estos resultados iniciales, desde la oposición consideran que el sistema todavía deja fuera a una parte importante de la población. El diputado de La Izquierda y portavoz de movilidad, Jorrit Bosch, ha valorado positivamente que la escala social de las ayudas esté funcionando, ya que casi la mitad de las concesiones han ido a parar al tramo de renta más bajo.
Sin embargo, Bosch considera que el principal problema sigue siendo el elevado precio de los coches nuevos, incluso contando con el apoyo económico del Estado. Por ello, ha reclamado que, como muy tarde en 2027, el programa también incluya ayudas para la compra de coches eléctricos de ocasión, una medida que permitiría ampliar el acceso a la movilidad eléctrica a un mayor número de ciudadanos.

Un formato que ya ha sido probado con éxito en otros mercados, California fue la primera en hacerlo, y que incluso se extendió temporalmente a otros como Francia.
El sistema de incentivos de Alemania establece una ayuda base de 3.000 euros para la compra de un coche eléctrico. Esta cantidad aumenta hasta 4.000 euros para hogares con ingresos de hasta 60.000 euros, mientras que las familias con una renta máxima de 45.000 euros pueden recibir 5.000 euros. Además, la subvención se incrementa en 500 euros por hijo, con un máximo adicional de 1.000 euros, lo que permite alcanzar los 6.000 euros en los casos más favorables.
Para acceder a estas ayudas, los beneficiarios deben comprometerse a mantener el vehículo en propiedad durante al menos tres años desde su compra. Además, el programa establece un límite de ingresos: los hogares con rentas superiores a 80.000 euros quedan excluidos de cualquier subvención.
Unas rentas medias y bajas que son las que mayor partido sacan a los bajos costes operativos del coche eléctrico, que para muchos que lo necesitan para completar grandes desplazamientos diarios supone una losa económica muy importante, sobre todo en épocas de turbulencias geopolíticas que disparan los costes de los carburantes, y aumentan los costes de mantenimiento.


