
Tres motores y 400 CV desde 67.500 euros: así es el Alpine A390 más accesible
El Alpine A390 llega con una propuesta diferente dentro del segmento premium; tres motores de serie, un equipamiento muy completo y un enfoque claramente deportivo; sin embargo, el elevado precio de algunas opciones vuelve a abrir el debate sobre hasta dónde puede llegar Alpine en esta nueva etapa.

El Alpine A390 es uno de esos lanzamientos que llaman la atención por varios motivos. Primero, porque se atreve a competir en un segmento donde abundan las propuestas alemanas y cada vez llegan más alternativas chinas. Segundo, porque lo hace con una configuración poco habitual: tres motores eléctricos de serie, algo reservado hasta ahora a modelos mucho más caros.
Con un precio de partida de 67.500 euros, el Alpine A390 GT no puede considerarse precisamente una ganga. Sin embargo, si observamos lo que ofrece sobre el papel, la cifra empieza a cobrar algo más de sentido. Al fin y al cabo, hablamos de un SUV coupé deportivo con 400 CV, tracción total y un planteamiento claramente orientado al placer de conducción aunque no se olvida de su parte familiar con sus 532 litros de maletero. No es al bomba, pero teniendo en cuenta el planteamiento deportivo y su diseño afilado, es una cifra respetable.
Por encima se sitúa el Alpine A390 GTS, cuya potencia asciende hasta los 470 CV y cuyo precio arranca en 78.500 euros. Además de la mejora mecánica, añade un equipamiento más completo con llantas de 21 pulgadas, asientos deportivos Sabelt, un sistema de sonido superior y más asistentes de conducción.
El problema es que muchas de esas mejoras también pueden incorporarse al GT, pero pagando aparte. Y aquí aparece uno de los principales debates alrededor del nuevo modelo francés. Si el comprador empieza a marcar casillas en el configurador, la diferencia económica entre un GT muy equipado y un GTS se reduce considerablemente. De hecho, sumando los elementos que el GTS incorpora de serie, la distancia real puede quedarse en apenas 2.600 euros, lo que convierte a la variante más potente en una opción bastante lógica para quienes buscan el máximo equipamiento.

Eso sí, tampoco conviene perder de vista que el GT ya llega muy bien dotado desde fábrica. Alpine ha querido posicionar el A390 como un producto de carácter premium y eso se refleja en el equipamiento. De serie incorpora cámara de visión 360 grados, faros Matrix LED, tapicería de cuero y Alcántara, climatizador bizona, calefacción para asientos y volante, cargador inalámbrico para móviles, portón eléctrico, control de crucero adaptativo, sistema de sonido con doce altavoces y subwoofer, además de una pantalla de 12,3 pulgadas con navegación integrada mediante Google Maps.
La realidad es que, salvo por algunos detalles estéticos y el extra de prestaciones, el GT deja pocas cosas pendientes. Y teniendo en cuenta el precio de acceso, probablemente sea lo mínimo exigible.
Opciones curiosas y una factura que puede crecer demasiado rápido

Uno de los aspectos más llamativos del Alpine A390 está en su lista de opciones. Por ejemplo, el denominado "Alpine Telemetrics Expert", un software que ofrece información detallada sobre el sistema de reparto vectorial del par y propone desafíos de conducción al conductor, cuesta 500 euros en el GT. Un detalle que muchos considerarán que debería venir incluido de serie.
La personalización tampoco alcanza el nivel de algunas marcas premium alemanas. Hay cinco colores para la carrocería y dos ambientes interiores. También se puede elegir entre diferentes acabados de fibra de carbono para el salpicadero y la parte posterior de los asientos, además de algunos elementos decorativos específicos.
Quizás el ejemplo más representativo sea el techo pintado en negro. Una opción puramente estética que añade 1.500 euros a la factura. Son detalles que transmiten la sensación de que Alpine está aprovechando al máximo el margen comercial de un modelo destinado a clientes dispuestos a pagar por la exclusividad.

Aun así, el atractivo del A390 sigue siendo evidente. No hay demasiados modelos en el mercado capaces de combinar una configuración de tres motores, un planteamiento deportivo y una imagen tan diferenciada. El problema es que el segmento en el que se mueve es especialmente competitivo. Por precios similares empiezan a aparecer alternativas como el BMW iX3 o el Mercedes GLC que ofrecen más espacio, más autonomía o una imagen de marca más consolidada.
Si hubiera que elegir una configuración equilibrada, probablemente el GT siga siendo la compra más sensata. Prescindiendo del techo negro y de algunos extras prescindibles, pero añadiendo los excelentes asientos Sabelt, la factura se situaría en torno a los 72.000 euros. Una cifra que deja claro hasta qué punto el Alpine A390 juega ya en las grandes ligas del mercado europeo.
La cuestión ahora será comprobar si los clientes están dispuestos a asumir ese precio por una propuesta diferente y enfocada al disfrute al volante, o si terminarán inclinándose por alternativas más prácticas, más espaciosas o simplemente más conocidas.
Opinión
La sensación que deja el Alpine A390 es la de un coche que enamora más por concepto que por relación calidad-precio. Un coche que muchos destacan que su diseño gana en persona más que en las fotos y que su comportamiento dinámico parece estar varios escalones por encima de la mayoría de SUV eléctricos del mercado. La configuración de tres motores y el trabajo realizado por Alpine en el chasis apuntan precisamente en esa dirección.
Sin embargo, también existe una percepción bastante extendida de que la marca ha llevado demasiado lejos su estrategia de posicionamiento premium. Los precios de algunas opciones han generado críticas, y con cifras cercanas a los 80.000 euros existen alternativas con más autonomía, mayor espacio interior o una imagen de marca más consolidada.
La conclusión es que al igual que el Alpine A290, que muchos definen como un Renault 5 con esteroides, el Alpine A390 es mucho más que un Renault con más potencia. Está destinado a un cliente que valore especialmente el diseño, la exclusividad y el placer de conducción incluso optando por un SUV, porque si la decisión se basa únicamente en la ficha técnica o en el precio, tendrá una competencia muy dura delante.


