
China aprieta: presentan una batería de sodio que carga en solo 11 minutos
China acelera el desarrollo de baterías de sodio con una química que promete reducir los costes y el impacto ambiental. El último en sumarse ha sido el gigante BAIC, que ha mostrado los resultados de una batería compatible con cargas ultrarrápidas y resistente al fr

China vuelve a mover ficha en la carrera tecnológica del coche eléctrico, y lo hace atacando uno de los segmentos con mayor potencial de futuro, las baterías de sodio. Una alternativa que nos permitirá abaratar los coches eléctricos y mejorar su comportamiento en condiciones extremas, y donde cada día hay nuevos avances que nos avisan de que la evolución se acelera en esta química.
BAIC pisa el acelerador con las baterías de sodio

El grupo chino ha confirmado que ya tiene listo un prototipo funcional de batería de sodio con cifras que, sobre el papel, empiezan a ser muy serias. Según sus propios datos, han alcanzado una densidad energética de 170 Wh/kg, una cifra que todavía queda por detrás de las mejores baterías de litio, pero que se coloca a la altura de las LFP.
Donde realmente llama la atención es en la carga rápida. BAIC asegura que su sistema permite una carga completa en apenas 11 minutos, gracias a una arquitectura que soporta potencias de hasta 4C. Traducido a la práctica: tiempos que empiezan a acercarse peligrosamente a los de repostar un coche de combustión, algo que hasta ahora parecía reservado a tecnologías futuras.
Otro punto clave está en el rendimiento en temperaturas extremas, uno de los grandes talones de Aquiles de los coches eléctricos actuales. Esta batería puede funcionar entre -40°C y 60°C, manteniendo más del 92% de su capacidad incluso a -20°C. Esto supone un salto importante para mercados fríos, donde la autonomía suele desplomarse en invierno.
En materia de seguridad, BAIC también saca pecho. Según sus pruebas internas, la batería puede soportar condiciones de sobrecarga de hasta el 200% sin incendiarse ni explotar, y aguanta temperaturas de hasta 200°C en test de estrés térmico sin perder estabilidad. Son cifras que, de confirmarse en uso real, supondrían un avance notable frente a muchas soluciones actuales.
Todo esto forma parte del programa “Aurora Battery”, donde BAIC trabaja en paralelo con varias tecnologías: baterías de litio, baterías con electrolito sólido y ahora también sodio. La marca asegura que ya ha validado los procesos para producir estas celdas en formato prismático a gran escala, lo que acerca esta tecnología al mercado.
China acelera y Europa se queda mirando

Lo de BAIC no es un caso aislado, ni mucho menos. China está apostando fuerte por el sodio como alternativa complementaria al litio, especialmente en segmentos donde el precio es clave. Y aquí está la clave de todo: el sodio es mucho más abundante y barato que el litio, lo que puede traducirse en coches eléctricos más accesibles para el gran público.
El movimiento ya tiene nombres propios. Marcas como Changan, junto al gigante CATL, han anunciado el que será el primer coche eléctrico de producción con batería de sodio, con un pack de 45 kWh y más de 400 km de autonomía, cuyo lanzamiento está previsto para mediados de 2026. No es una cifra espectacular, pero sí más que suficiente para el día a día de muchos conductores.
Por su parte, BYD también ha confirmado avances en su tercera generación de baterías de sodio, con una vida útil que podría alcanzar hasta 10.000 ciclos de carga, una cifra que supera ampliamente a muchas baterías actuales. Eso sí, la marca deja claro que su llegada al mercado dependerá de la demanda y de los casos de uso.

El enfoque está bastante claro: no se trata de sustituir completamente las baterías de litio, sino de ofrecer una alternativa más barata y resistente para modelos de acceso o para mercados con climas duros. Y aquí es donde Europa empieza a quedarse atrás. Mientras los fabricantes chinos diversifican tecnologías y aseguran el suministro de materiales, en este lado del mundo seguimos muy centrados en una única solución.
BAIC, por ejemplo, ya ha registrado más de 20 patentes relacionadas con esta tecnología, cubriendo desde materiales hasta procesos de fabricación y sistemas de integración. No es solo una cuestión de laboratorio, sino de estrategia industrial a gran escala.
Por ahora, eso sí, la marca no ha confirmado en qué coche eléctrico veremos esta batería ni cuándo llegará al mercado. Todo apunta a que todavía estamos en una fase previa a la comercialización, pero el ritmo al que avanzan los fabricantes chinos invita a pensar que no tardaremos demasiado en ver los primeros modelos.
En definitiva, el mensaje es claro: China no solo lidera en producción de coches eléctricos, sino también en el desarrollo de tecnologías clave que pueden cambiar las reglas del juego. Si las baterías de sodio cumplen lo que prometen, podríamos estar ante uno de los avances más importantes de los últimos años, especialmente en lo que respecta a reducir el precio de los coches eléctricos y hacerlos accesibles para muchos más usuarios.


