
Hasta 6.000 euros para comprar un coche eléctrico de segunda mano: la idea para animar el mercado
Sin un mercado de ocasión sano, las ventas de coches eléctricos nuevos aumentará de forma más lenta. Esto lo saben en lugares como Países Bajos, que prepara una nueva ayuda para facilitar que las economías con menos ingresos puedan acceder a un coche eléctrico de segunda mano; el programa exige retirar un antiguo coche de gasolina o diésel que ofrecerá cifras muy importantes a los interesados.

Países Bajos prepara una ayuda para comprar un coche eléctrico de segunda mano. La medida está pensada para familias con ingresos bajos y exige retirar un coche antiguo gasolina o diésel.
El Gobierno neerlandés quiere poner en marcha un programa que permita a determinados conductores recibir entre 4.000 y 6.000 euros de ayuda al comprar un coche eléctrico de segunda mano. La propuesta ha sido planteada por la secretaria de Estado, Annet Bertram, responsable de transporte sostenible, y cuenta con una dotación de 52,4 millones de euros.
La ayuda estaría dirigida a las personas con menores ingresos. Quienes tengan unos ingresos anuales de entre 12.500 y 27.533 euros podrían recibir hasta 6.000 euros, mientras que aquellos que superen esa cantidad pero no lleguen a 35.793 euros tendrían derecho a una ayuda de 4.000 euros.
Eso sí, todavía no son cifras definitivas. El Gobierno neerlandés tiene que concretar tanto las cantidades como los límites de ingresos y, por ahora, tampoco se ha anunciado cuándo comenzará el plazo para solicitar la ayuda. La propuesta forma parte de las medidas de compensación por el incremento de los costes energéticos y de los carburantes.

Además, existe una condición importante. Para acceder a la ayuda, el comprador tendrá que entregar para desguace su antiguo coche de gasolina o diésel. De esta forma, el programa no se limita a subvencionar la compra de un coche eléctrico usado, sino que busca acelerar la sustitución de vehículos con motor de combustión que todavía circulan por las carreteras.
El programa está pensado para personas con ingresos inferiores al 130% del salario mínimo y se financiará con cargo al fondo climático neerlandés. Según el Gobierno, los fondos estarán disponibles hasta 2028. La medida se suma a otras ayudas destinadas a aliviar el impacto del encarecimiento de la energía y los carburantes.
¿Si se aplicase en España?

La idea resulta especialmente interesante si miramos hacia España, aunque aquí las condiciones del mercado son diferentes y no existe actualmente un programa equivalente con estas características, pero el impacto sería mayor ya que tenemos una renta muy por debajo de los holandeses. Una ayuda de 4.000 o 6.000 euros aplicada al mercado español podría cambiar por completo el precio final de algunos coches eléctricos de segunda mano que ya empiezan a resultar relativamente accesibles.
Por ejemplo, un Tesla Model 3 de segunda mano puede encontrarse actualmente en España desde unos 20.000 a 25.000 euros, dependiendo del año, kilometraje y versión. Con una ayuda como la planteada en Países Bajos, el precio efectivo podría situarse aproximadamente entre 14.000 y 21.000 euros para los compradores que cumplieran los requisitos.

Algo parecido ocurriría con un Renault ZOE, uno de los coches eléctricos que más se ha depreciado con el paso de los años. Las unidades de segunda mano pueden rondar los 10.000-13.000 euros, por lo que una ayuda de 4.000 euros reduciría de forma considerable el desembolso necesario para acceder a la movilidad eléctrica y poner a tiro coches con entre 40 y 50 kWh de batería, o entre 200 y 300 km reales de autonomía.
Incluso modelos mucho más recientes podrían entrar en esta ecuación. El Renault 5 E-Tech ya empieza a aparecer en el mercado de segunda mano con precios que se mueven aproximadamente entre los 21.000 y los 25.000 euros. Una subvención de cinco o seis mil euros los colocaría en una zona realmente jugosa.

La clave estaría precisamente ahí. En lugar de concentrar las ayudas exclusivamente en coches eléctricos nuevos, un programa de este tipo permitiría llevar las ayudas a un mercado de segunda mano mucho más amplio, donde se encuentran buena parte de los compradores que no pueden afrontar el precio de un coche eléctrico nuevo.
Además, la obligación de retirar un coche de gasolina o diésel introduce otro elemento interesante: el dinero público no se utilizaría únicamente para cambiar de vehículo, sino para conseguir que un coche antiguo con motor de combustión desaparezca del parque móvil.
Por ahora, todo esto ocurre en Países Bajos y todavía queda por conocer el diseño definitivo del programa. Pero la propuesta sirve para poner sobre la mesa una cuestión que también empieza a ganar importancia en España: si se quiere acelerar la renovación del parque automovilístico, el mercado de segunda mano puede ser tan importante como el de coches nuevos.



