
Toyota empieza a mostrar síntomas preocupantes: ¿ha llegado su “momento Kodak”?
Aunque está dando síntomas de cambio, con el lanzamiento de coches eléctricos cada vez más competitivos, y que sigue siendo el fabricante número uno mundial, la realidad es que la fría apuesta de Toyota por el coche eléctrico puede estar empezando a pasarle factura. Los últimos datos muestran signos de enfriamiento en su demanda, que puede ser la antesala de su "momento Kodak".

Toyota lleva décadas siendo uno de los fabricantes más sólidos y valorados del planeta. Su dominio en eficiencia industrial, fiabilidad y producción masiva parecía prácticamente imposible de cuestionar. Pero los últimos datos vuelven a poner sobre la mesa una pregunta cada vez más incómoda: ¿está viviendo Toyota su propio “momento Kodak”?
La comparación no es casual. Kodak fue durante años el líder absoluto de la fotografía tradicional, pero cuando llegó la revolución digital reaccionó demasiado tarde. El mercado cambió más rápido de lo que la compañía esperaba y cuando quiso adaptarse ya había perdido gran parte de su posición y nunca logró recuperarla.
Algo parecido podría estar ocurriendo con Toyota. Mientras el fabricante japonés seguía apostando con fuerza por híbridos e hidrógeno, el mercado aceleró hacia los coches eléctricos puros, especialmente el mayor mercado mundial y gallina de los huevos de oro. China. El resultado es que las marcas locales han tomado una ventaja enorme tanto en tecnología como en precios, y ahora también en cuanto a ventas.

Los últimos datos de ventas reflejan claramente esa situación. Toyota ha vendido en abril un total de 849.306 vehículos en todo el mundo, lo que supone una caída del 3,1% respecto al año anterior. Una cifra hasta cierto punto asumible debido a la inestabilidad global, aranceles...etc. Pero el golpe más duro llega desde China.
En el mercado chino, Toyota entregó apenas 106.479 vehículos, un desplome del 25,4% interanual. Una cifra especialmente preocupante teniendo en cuenta que China se ha convertido en el principal campo de batalla de la industria mundial.
Y lo más delicado para Toyota es que incluso sus ventas electrificadas empiezan a mostrar síntomas de debilidad. A nivel global, la compañía logró vender 452.533 vehículos electrificados —incluyendo híbridos enchufables (PHEV), híbridos e hidrógeno— creciendo un 6,9%.
Sin embargo, en China las ventas de este tipo de modelos cayeron un 10%, quedándose en 71.627 unidades. Una señal muy clara de que la estrategia de Toyota ya no está conectando igual con el mayor mercado de coches eléctricos del mundo. Un mercado cuyos grupos están expandiéndose con fuerza por todo el planeta, entrando en mercados donde Toyota navegaba con tranquilidad.
China acelera mientras Toyota sigue defendiendo los híbridos

El problema para Toyota es que el mercado chino ha cambiado radicalmente en muy poco tiempo. Los fabricantes locales ya no solo dominan el coche eléctrico asequible, sino también segmentos tecnológicos donde antes las marcas extranjeras tenían ventaja.
Nombres como BYD, Xiaomi, NIO, XPeng o Zeekr, entre un largo etc, están lanzando modelos cada vez más avanzados, con autonomías enormes, carga ultrarrápida y precios muy competitivos. Mientras tanto, Toyota sigue dependiendo en gran medida de sus híbridos, una tecnología que durante años fue vista como la transición lógica hacia la electrificación.
Pero en China esa transición prácticamente ya se ha completado. Allí el crecimiento está llegando sobre todo de los coches eléctricos puros, mientras los híbridos empiezan a perder parte del atractivo que sí mantienen todavía en otros mercados.
Mientras tanto, otras regiones muestran comportamientos más estables. En Norteamérica las ventas bajaron un 3,1%, mientras que Europa se mantiene estancado, con un crecimiento del 0,2%. Japón fue la excepción positiva, con una subida del 24,2%.
Aun así, todos los focos apuntan a China. Porque allí no solo se decide el presente del coche eléctrico, sino también buena parte del futuro de la industria mundial.
Toyota sigue siendo un gigante industrial con enormes recursos y capacidad tecnológica. Pero la historia del automóvil está llena de fabricantes que parecían intocables hasta que el mercado cambió más rápido de lo esperado.
Y precisamente ahí aparece la comparación con Kodak. No porque Toyota vaya a desaparecer, sino porque podría haber alcanzado el punto en el que pasar de dominar el mercado a reaccionar tarde frente a un cambio tecnológico puede empezar a salir muy caro.


