China da otro golpe a Europa: XPENG ofrecerá sus chips y conducción autónoma a otros fabricantes

XPENG prepara un nuevo negocio que puede cambiar su posición dentro de la industria del automóvil; la compañía quiere aprovechar la tecnología desarrollada para sus propios coches para trabajar con otros fabricantes; Volkswagen ya ha sido el primer gran ejemplo de esta estrategia.

China da otro golpe a Europa: XPENG ofrecerá sus chips y conducción autónoma a otros fabricantes

Publicado: 18/09/2026 20:00

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Si no puedes con tu enemigo, únete a él. La frase encaja cada vez mejor con una industria del automóvil europea que está descubriendo que, en algunos de los campos tecnológicos que marcarán el futuro del coche, China ha tomado una considerable ventaja. Y XPENG quiere aprovechar precisamente ese escenario para dar un paso más: vender su tecnología a otros fabricantes de automóviles extranjeros.

La compañía china, que hasta ahora había utilizado sus avances principalmente para diferenciar sus propios coches eléctricos, quiere convertirlos también en una nueva fuente de ingresos. Según ha adelantado Reuters, XPENG ya mantiene conversaciones con varios potenciales socios y algunas empresas habrían mostrado interés por sus soluciones tecnológicas. Entre ellas se encuentran su arquitectura eléctrica y electrónica, los sistemas del habitáculo, los chips de inteligencia artificial Turing y sus sistemas avanzados de asistencia a la conducción.

El movimiento resulta especialmente llamativo por el tipo de tecnología que XPENG pretende exportar. No hablamos únicamente de componentes, sino de una parte importante de la arquitectura que permite que un coche moderno procese la información de sus sensores, interprete el entorno y tome decisiones durante la conducción. Es precisamente uno de los terrenos en los que varios fabricantes europeos están acelerando sus inversiones después de comprobar que sus rivales chinos han avanzado con mucha rapidez.

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El mejor ejemplo está en el acuerdo firmado entre XPENG y Volkswagen en 2023. El fabricante alemán adquirió entonces aproximadamente el 5% de la compañía china por unos 700 millones de dólares y ambas empresas comenzaron a trabajar en nuevas plataformas, programas informáticos y arquitecturas eléctricas y electrónicas.

El primer resultado de esta colaboración ya está en producción. El Volkswagen ID.UNYX 08, un SUV eléctrico de gran tamaño destinado al mercado chino, comenzó a fabricarse en marzo de 2026 después de apenas 24 meses de desarrollo. El modelo incorpora tecnología de 800 voltios, sistemas avanzados de asistencia a la conducción de nivel 2 y una arquitectura electrónica desarrollada localmente con la participación de XPENG.

La colaboración es especialmente significativa porque Volkswagen no se ha limitado a utilizar una tecnología concreta de XPENG. Las dos compañías también han trabajado junto a CARIAD China y Volkswagen Group China Technology Company en la denominada China Electronic Architecture, una nueva arquitectura eléctrica y electrónica zonal desarrollada para los modelos destinados al mercado chino.

Y ahora XPENG quiere repetir la operación con otros fabricantes. La compañía ha creado un equipo específico de comercialización tecnológica y pretende ofrecer sus soluciones no solo a marcas de coches, sino también a empresas de programas informáticos y proveedores del sector del automóvil. La idea es convertir la experiencia acumulada desarrollando coches inteligentes en un negocio independiente del de fabricar y vender coches.

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Los números ayudan a entender por qué XPENG está interesada en este camino. Durante el segundo trimestre de 2026, los ingresos procedentes de servicios y otros negocios alcanzaron los 2.700 millones de yuanes, unos 403 millones de dólares, con un margen bruto del 75,1%. La compañía atribuyó buena parte del incremento a los servicios de investigación y desarrollo tecnológico prestados a un fabricante de automóviles.

El contraste con el negocio tradicional del automóvil es considerable. XPENG registró en ese mismo trimestre un margen bruto del 20,7% para el conjunto de sus actividades y un margen del 12,1% en la venta de coches. La tecnología, por tanto, puede convertirse en un negocio mucho más rentable que fabricar el coche completo, especialmente cuando una misma plataforma puede venderse a varios fabricantes.

Y la conducción autónoma es uno de los grandes activos que XPENG quiere poner sobre la mesa. La compañía está desarrollando la segunda generación de su arquitectura VLA, diseñada para interpretar el entorno, razonar sobre lo que ocurre en carretera y ejecutar las maniobras necesarias. XPENG ya ha probado esta tecnología en Alemania para adaptarla a las particularidades del tráfico europeo.

La compañía anunció en julio que pretende llevar su sistema NGP de nueva generación a diferentes mercados internacionales a partir de 2027, con funciones de conducción autónoma de nivel 2++, siempre condicionadas a las autorizaciones legales correspondientes. Esto es especialmente relevante en Europa, donde las normativas y las características de las carreteras obligan a adaptar los sistemas desarrollados en China.

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El movimiento también encaja con la transformación de XPENG en algo que va mucho más allá de un fabricante de coches eléctricos. La compañía está desarrollando una estrategia alrededor de la denominada inteligencia artificial física, que incluye los coches, los robotaxis y los robots humanoides.

En este último campo, XPENG ha dado ya pasos hacia la producción. A comienzos de septiembre puso en funcionamiento una línea de fabricación para su robot humanoide IRON y afirma que pretende comenzar la producción en serie a finales de 2026, con los primeros usos comerciales previstos en sus propias instalaciones y tiendas. Las entregas a China y otros mercados están previstas para 2027.

La compañía también está preparando su expansión internacional. El nuevo XPENG G9L, presentado esta semana en China, llegará a 64 mercados y tendrá su presentación mundial el próximo 12 de octubre durante el Salón del Automóvil de París. El modelo será ofrecido con versiones eléctricas y eléctricas con extensor de autonomía y se convertirá en el cuarto modelo de XPENG que se producirá en Europa.

Pero el paso más interesante puede estar precisamente detrás de los coches que veremos circular por nuestras carreteras. XPENG quiere que su tecnología pueda acabar instalada en vehículos de otras marcas, de la misma forma que Volkswagen ya ha comenzado a integrar soluciones desarrolladas junto al fabricante chino.

Todavía no se conocen los nombres de los nuevos posibles socios ni está confirmado ningún acuerdo adicional. Reuters señala que XPENG podría anunciar alguna de estas colaboraciones durante el Salón del Automóvil de París del 12 de octubre, aunque por ahora se trata de conversaciones en marcha y no de contratos cerrados.

La situación deja una imagen que habría sido difícil de imaginar hace apenas unos años: un fabricante europeo recurriendo a una empresa china para acelerar el desarrollo de tecnologías que serán fundamentales en los coches del futuro. Y para XPENG, la jugada puede ser todavía más importante que vender más coches: convertirse en uno de los proveedores tecnológicos de una industria que durante décadas fue a China para enseñarle a fabricar automóviles y que ahora empieza a mirar al gigante asiático para comprar tecnología.

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