Un equipo británico desarrolla el motor eléctrico de imán permanente con mayor densidad del mercado

La evolución de los coches eléctricos no depende sólo de sus baterías, sino también del desarrollo de otro de los componentes clave, los motores. Sistemas cada vez más eficientes y ligeros, que permite a los fabricantes el poder reducir peso y además reducir la necesidad de espacio para alojar estos propulsores.

Ahora un equipo de investigadores ha desarrollado el auto proclamado motor eléctrico de imán permanente con mayor densidad del mercado. Un sistema desarrollado en colaboración con el especialista en impresión 3D Hieta, y que han logrado crear un motor de algo menos de 10 kilos de peso capaz de desarrollar una potencia pico de 295 CV.

Podemos comparar esta cifra con cada uno de los dos motores que lleva el Jaguar i-Pace. De los más ligeros del mercado y que cuenta con un peso de 40 kilos por unidad para una potencia máxima de 197 CV. También podemos comparar la cifra con los 90 kilos que pesará el motor del Volkswagen ID.3, capaz de ofrecer 204 CV.

Para lograr esta cifra, el equipo de Equipmake ha optado por un uso mínimo de metal en la producción del cuerpo, y una carcasa desarrollada con una impresora 3D que ha logrado crear una cobertura lo más delgada posible. Elementos que permiten una mayor disipación del calor lo que supone que el motor puede girar a mayor velocidad durante más tiempo sin peligro de sobrecalentarse.

No solo esto. Los creadores del sistema han indicado que gracias al bajo uso de materiales, el precio del motor no sólo no es más caro que uno convencional, sino que incluso es más barato.

Una evolución que nos permite acercarnos al futuro del coche eléctrico donde los fabricantes podrán instalar motores cada vez más pequeños, pero manteniendo unas cifras de potencia adecuadas para cada situación. Y todo con un coste cada vez más económico.

GKN
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Y es que con este mismo prototipo, un fabricante podría desde lanzar un modelo con un motor, y 295 CV de potencia máxima, una versión incluso más deportiva, con dos motores y 590 CV, hasta un superdeportivo con cuatro motores, más de 1.000 CV de potencia, y todo con el peso por debajo de los 40 kilos por parte de los motores.

Unas aplicaciones que también tendrán gran potencial para el uso en sectores industriales, como los autobuses y camiones eléctricos, que podrán aprovechar el desarrollo de las actuales plataformas para electrificar sin grandes problemas sistemas de transporte pesados.

La gran pregunta en estos casos es el cuándo. De momento el equipo está realizando una serie de pruebas reales que permitirán conocer si además de unas cifras teóricas, el motor es capaz de ofrecer un rendimiento adecuado bajo un uso intenso. Unas pruebas que indican necesitarán un año antes de poder comenzar a afrontar la fase comercial que comenzará a principios de 2021.

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