Si el coche eléctrico es para ricos espera a ver el precio de los combustibles sintéticos

Estos días los titulares de los medios dedicados a la automoción vuelven a cargarse de titulares, a modo de campaña perfectamente orquestada, con un hilo en común; amenazas de despidos si se termina con el coche de combustión interna, el único que industria tradicional automotriz parece saber realizar hasta la fecha, salvo alguna que otra minoritaria excepción.

Una de las más recientes críticas hacia aquellas naciones que pretenden legislar en pos de una movilidad limpia y sostenible, enfocada a una mejor calidad de vida de su ciudadanía, viene de parte de Carlos Tavares, CEO de Stellantis que señalaba, en declaraciones recogidas por este medio, que la electrificación conllevará un incremento de costes del 50% que los fabricantes no pueden asumir.

A esta nueva ofensiva, se suma en perfecta sintonía y tiempo, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción que advierte que la transición al coche eléctrico podría costar 275.000 puestos de trabajo.

¿Amenazas o falacias?

Una nueva amenaza con un fantasma que obvia los miles de puestos de trabajo que la nueva industria está generando en Europa y todo el mundo, de la mano de instalaciones como la Giga Berlín, empresas como Northvolt que cambian el sentido de la industria y de la dependencia de materias primas tras crear la primera celda de batería completamente reciclada del mundo y que es tan buena como una nueva, y un innovador y próspero sector industrial que crece creando los puestos de trabajo del futuro.

Dentro de esta tempestad de noticias orientadas a frenar la transición al coche eléctrico y sembrar la duda en la ciudadanía, llegan los anuncios sobre combustibles sintéticos o e-fuels. El último intento de blanqueamiento de una tecnología nociva para el ser humano y el medioambiente.

Los combustibles sintéticos disparán los precios

Si no lo consigue el hidrógeno, que por su sed infinita de energía para crear un combustible, que resulta ineficiente a lo largo de toda su cadena de producción hasta su uso final, respecto a la movilidad eléctrica a baterías, los combustibles sintéticos pueden rematar la faena.

Según Transport & Environment (T&E), las propuestas de la industria para permitir lagunas para los combustibles sintéticos en los objetivos de CO2 de los automóviles de la Unión Europea, aumentarán los costes para los conductores.

Para la organización medioambiental independiente, «hacer funcionar un automóvil con combustibles sintéticos durante cinco años le costará al conductor 10.000 € más, que con un coche eléctrico de baterías», según su último análisis.

Cuánta más energía renovable se dedique a la producción de hidrógeno y combustibles sintéticos, más puede encarecerse el recibo de la luz, especialmente si no se amplia dramáticamente la cantidad de plantas renovables que alimenten al sistema eléctrico de Europa, algo que ha tratado este medio en detalle la pasada semana.

El coche de segunda mano será más caro de usar

Los altos costes de los e-fuels, tendrán un fuerte impacto sobre el mercado del coches de segunda mano.

Esto será debido a que el funcionamiento de un automóvil de segunda mano, terminará por ser alrededor de 10.000 euros más caro durante el mismo período de tiempo. Esto provocará que el mercado no se transforme evitando que se renueve la flota de coches contaminantes.

La llegada de unos combustibles que se venden como milagrosos, aunque las últimas pruebas demuestran lo contrario, provocará un aumento de la vida de vehículos que contribuyen al deterioro de la salud de las personas, evitando la renovación del parque automovilístico por vehículos cero emisiones.

Este es un objetivo clave para la industria automotriz tradicional que lucha denostadamente contra el cambio y la nueva legislación para mantener una situación que beneficia a la industria del petróleo y aquella de piezas de automóviles.

Caro y sediento de energía

Al igual que el plan de la Unión Europea para el hidrógeno puede disparar el precio del recibo de la luz, por el desvío de energías renovables hacia la producción del H2, la producción de combustibles sintéticos lleva el mismo camino y pretende apropiarse de enormes recursos energéticos renovables, para asegurarse una pegatina verde.

A pesar de la publicidad, a día de hoy no hay gasolina sintética a la venta. Para realizar las pruebas del IFP Energies Nouvelles, reportadas pro FCE, el instituto tuvo que producir alrededor de 100 litros de gasolina sintética.

La producción comercial de combustibles sintéticos también es mucho menos eficiente que alimentar vehículos eléctricos. El suministro de e-fuels sólo al 10% de los automóviles nuevos, en lugar de electrificarlos, requerirá un 23% más de generación de electricidad renovable en Europa, según pone en evidencia un estudio independiente para T&E.

Una alternativa para se debería dar, en cuanto a prioridad se refiere, a los combustibles sintéticos para los aviones, la mayoría de los cuales aún pueden usar baterías para descarbonizarse y que hoy queman combustibles fósiles que pueden ser aún peores para la contaminación del aire.

Un ejemplo de esta transformación se ha dado con United Airlines que ha realizado el primer vuelo regular con combustible sostenible (SAF) en un turborreactor de Boeing 737.

La credibilidad de la UE en juego

Para la directora sénior de vehículos y movilidad electrica de T&E, Julia Poliscanova: «Los combustibles sintéticos han perdido la carrera por limpiar los coches, pero en realidad ni siquiera estuvo cerca. Los coches eléctricos con batería ofrecen a los conductores la forma más limpia, eficiente y asequible de descarbonizarse, mientras que los combustibles sintéticos son los más adecuados para aviones donde la electrificación no es una opción. La credibilidad de la política europea de automóviles limpios está en juego y cualquier desviación hacia los combustibles sintéticos es una nueva vida útil para los viejos motores contaminantes».

Desde T&E advierten que los eurodiputados y los gobiernos están decidiendo actualmente sobre una propuesta de la Comisión Europea, que todos los automóviles nuevos vendidos en 2035 sean 100% cero emisiones, sin dejar puerta trasera para los automóviles de combustible sintético, está por ver cómo terminará esta historia, quizás las últimas campañas de presión de la industria obren su objetivo…

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