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Una batería eterna gracias a electrodos de nanocables gelificados, ¿demasiado bonito para ser verdad?

Las baterías de litio actuales aguantan el tipo mientras la ciencia y la industria buscan un relevo de garantías. Un hallazgo de investigadores de la Universidad de California (Irvine) podría hacerlo posible.

Resulta paradójico que la movilidad eléctrica se sustente en un elemento que aún necesita recorrer mucho camino para considerarse suficientemente maduro y competente como para aguantar tanta responsabilidad.

Pero lo cierto es que es así: las baterías son la clave de la consolidación de la movilidad eléctrica en general y los coches eléctricos en particular. Sin embargo, las baterías de litio actuales no cumplen con los requisitos necesarios para ser consideradas la respuesta definitiva.

Una de las mayores limitaciones de las baterías de litio, además de sus implicaciones medioambientales, es la vida útil que proporcionan. En el caso de los vehículos eléctricos, esta no suele ser superior a 10 o 12 años, periodo tras el cual es necesario cambiarlas. Y eso resulta bastante caro.

Baterías que duran eternamente

Por esa razón, el descubrimiento realizado por una investigadora de la Universidad de California en Irvine (UCI), Mya Le Thai, toma tanta importancia, aunque lo cierto es que a muchos les sonará demasiado bueno para ser cierto.

En esencia, esta investigadora de la UCI ha encontrado el modo de confeccionar electrodos de batería capaces de aguantar cientos de miles de ciclos de carga, lo que en la práctica significaría inventar la batería eterna, que nunca se estropea.

El hallazgo de Mya Le Thai se basa en el uso de nanocables, que son miles de veces más delgados que un cabello humano y presentan una alta conductividad y superficie de almacenamiento y transferencia de electrones.

El problema, hasta ahora, ha sido que estos nanocables son muy frágiles y no resisten bien las cargas y descargas repetidas. A consecuencia de ello, se expanden y acaban provocando grietas, perdiendo rendimiento y durabilidad con gran velocidad.

Oro, manganeso y gel

Para solucionar este problema, Le Thai recubrió un nanocable de oro con una capa de dióxido de manganeso. Luego, envolvió el ensamblaje en un electrodo hecho de un gel similar al plexiglás.

Esto permitió que el electrodo aguantara más de 200.000 ciclos de carga durante los tres meses de prueba, no detectándose ninguna pérdida de capacidad o potencia, ni tampoco fractura de los nanocables.

Así lo refleja Mya Le Thai en el estudio publicado en la American Central Society, donde explica que cree que la sustancia pegajosa plastifica el óxido de metal de la batería y le da flexibilidad, evitando que se agriete.

La candidata a doctorado de la UCI, Mya Le Thai, ha desarrollado una tecnología basada en nanocables que permite que las baterías de iones de litio se recarguen cientos de miles de veces. Steve Zylius / UCI

«El electrodo revestido mantiene su forma mucho mejor, lo que lo convierte en una opción más fiable», dijo Thai. «Esta investigación demuestra que un electrodo de batería basado en nanocables puede tener una larga vida útil y que podemos hacer realidad este tipo de baterías», concluyó.

Independientemente de todo ello, lo cierto es que este tipo de hallazgos siempre se dan a conocer en una fase temprana de la investigación, por lo que aún están lejos de convertirse en realidad. Y es que, entre otras cosas, deben demostrar ser viables y rentables para su introducción en el mercado a gran escala.

En cualquier caso, siempre contribuyen al desarrollo tecnológico y científico, abriendo la puerta a innovaciones y avances que terminen ofreciéndonos mejores productos.

Fuente | Universidad de California (Irvine)

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