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Los fabricantes acumulan más de 100.000 coches eléctricos en stock en Alemania por no bajar los precios

En Alemania, según un análisis de expertos automotrices de Chemnitz, decenas de miles de coches eléctricos están acumulados en los stocks de los fabricantes y concesionarios al no encontrar comprador. Una tendencia provocada por factores como el enfriamiento de la demanda, el final inesperado de las ayudas públicas, y la campaña en favor del motor de combustión de los grupos de presión.

En total se estima que solo en Alemania hay más de 100.000 coches almacenados, lo que supone una cifra récord.

Estos vehículos están estacionados durante meses en aparcamientos cerca de las fábricas, en los concesionarios o en los puertos de donde llegan o desde donde tendrían que salir a otros mercados. Una tendencia que afecta tanto a los coches fabricados en Europa, como a los importados que intentan entrar en nuestro mercado.

Según los expertos, el trasfondo se encuentra en factores como el abrupto fin de las ayudas de Alemania a la compra de coches eléctricos a finales del año pasado, que provocó un frenazo en las ventas que los fabricantes no esperaban, y que intentaron compensar con descuentos temporales que no han tenido el efecto deseado por culpa de la incertidumbre creada.

Esta situación se ha visto aliviada ligeramente gracias al incremento de la exportación. Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, en mayo las exportaciones de coches eléctricos aumentaron considerablemente con un total de 786.000 coches eléctricos en 2023, un 58% más que el año anterior, representando una cuarta parte de todos los coches que han salido de Alemania.

Las exportaciones alcanzaron un valor de 36.000 millones de euros, y Países Bajos, Reino Unido y Bélgica fueron los principales destinos, con un 15,6, 13,4 y 12,4% de participación. Esto significa que uno de cada cuatro coches nuevos vendidos en el extranjero desde Alemania tenía propulsión puramente eléctrica.

Según el investigador del sector automovilístico, Werner Olle, de la Agencia de Prensa Alemana: «La válvula exportadora no puede curar todas las heridas. La producción de unidades para stock es cara y sólo puede aliviarse con descuentos. Las cifras mostraron un desacoplamiento generalizado entre la producción y la demanda interna.«

Opinión

Los fabricantes europeos sen han metido de lleno en un callejón sin una salida fácil. Por un lado no han apostado por el coche eléctrico hasta que otros lo han hecho, llegando con cierto retraso en aspectos como la mecánica y el software. Pero sobre todo, con unos precios exageradamente elevados que ahora se niegan a bajar incluso a costa de acumular un peligroso inventario.

Al mismo tiempo han presionado a la UE para aliviar las nuevas normas sobre emisiones, y han mandado un mensaje al mercado de que hay muchos años por delante para los motores de combustión. Todo en un momento donde la transformación es imparable y cada vez se venden menos coches con motor de combustión. 

El resultado es una patada adelante donde intentan desesperadamente seguir vendiendo coches diésel y gasolina, mientras no son capaces de sacar adelante sus modelos eléctricos que se acumulan en los almacenes por culpa de no tener un precio mínimamente razonable. Un stock que no hará más que aumentar según se incremente la oferta de unos grupos chinos que no andarán con tantos rodeos y que buscarán abarcar todos los segmentos.

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