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Los híbridos enchufables, mal utilizados, pueden consumir tres veces más de lo anunciado

El año pasado, las ventas de coches electrificados en España aumentan un 33,8%, con 461.859 unidades vendidas y representando el 40,6% del mercado. Unas ventas donde los híbridos enchufables han tenido una gran aceptación, principalmente gracias al canal de empresas que absorbe buena parte de las ventas. Unos modelos que los últimos estudios ponen sobre la mesa que están siendo mal usados y son un problema ambiental.

Como recordamos, la denominación «híbrida» se divide en dos opciones. Una son los híbridos clásicos, que funcionan con una pequeña batería que se recarga gracias a la energía de su motor térmico y la frenada regenerativa. En el otro lado están los híbridos enchufables, que incorporan una batería de mayor capacidad, que les permiten recorrer ciertas distancias en modo eléctrico, pero que necesitan ser recargados frecuentemente.

Esto les perite poder completar una buena cantidad de sus desplazamientos en modo eléctricos. El problema es que si no se usan de forma correcta, y no se recargan habitualmente, estos pueden consumir hasta tres veces más combustible de lo anunciado por el ciclo de homologación.

Pero, ¿por qué consumen tanto los híbridos enchufables sin carga?

Jaecoo 7 PHEV

En su interior, un híbrido enchufable cuenta con un motor térmico y una batería que puede superar los 200 kilos de peso, lo que hace que el vehículo sea más pesado que un modelo térmico equivalente en segmento.

Una vez que se descarga la batería, el coche solo funciona con gasolina, pero su peso es mucho más que un coche térmico, lo que hace que su consumo aumente. Además, las emisiones de CO2 también ven sus cifras incrementarse, distanciándose mucho de los números que indica que el fabricante.

Según las diferentes pruebas, como la presentada por la UE el pasado mes de abril, existe una diferencia de hasta el 350% de emisiones respecto a las cifras logradas bajo el ciclo de homologación WLTP, 

Otro estudio, este presentado el 9 de mayo por la ONG británica Unidad de Inteligencia Energética y Climática, pone el ojo sobre el impacto de la menor eficiencia a la hora de no cargar estos vehículos.

Funcionando siempre en modo híbrido, los ahorros con un coche híbrido enchufable en comparación con un modelo con motor de combustión equivalente se desploman un 45% respecto a las cifras homologadas (695 euros al año en lugar de 1.280 euros).

Teniendo en cuenta, una vez más, sólo su uso, y no el precio de compra, los híbridos enchufables tienen un coste operativo anual que se coloca en 788 euros por encima respecto a los coches 100% eléctricos.

La conclusión es que los híbridos enchufables son sobre el papel una buena alternativa a los modelos diésel y gasolina, e incluso los híbridos.

El principal problema es el mal uso que muchos usuarios dan a estos, motivados por el desconocimiento, o simplemente por el mal diseño de los sistemas fiscales que benefician a estos modelos en flotas de empresa, unas flotas donde a los empleados se les paga la gasolina, pero no la electricidad para cargar las baterías, provoca que los beneficios de la tecnología se esfumen.

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