China ya vende fuera lo que no consigue colocar dentro: sus exportaciones de coches crecen un 77,5%

La industria del automóvil china atraviesa un momento de fuertes contrastes; mientras las ventas dentro del país siguen cayendo, los fabricantes están aumentando rápidamente su presencia internacional; Europa aparece como uno de los principales destinos de esta ofensiva comercial.

China ya vende fuera lo que no consigue colocar dentro: sus exportaciones de coches crecen un 77,5%
Coches en un puerto chino esperando su exportación

Publicado: 08/09/2026 10:00

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China está viviendo una situación cada vez más curiosa en su industria del automóvil. Mientras los fabricantes del país siguen aumentando con fuerza sus ventas fuera de sus fronteras, el mercado doméstico continúa perdiendo volumen. En agosto, las ventas de coches en China cayeron un 23,7% interanual, agravando todavía más una tendencia que ya se prolonga durante nada menos que once meses consecutivos.

Los datos publicados por la Asociación China de Turismos, y que recoge Reuters, muestran que las ventas en el mercado interno se quedaron en 1,55 millones de unidades durante agosto. Es decir, lejos de ser un bache puntual, el mercado chino acumula casi un año de descensos y empieza a poner de manifiesto la enorme dependencia que tienen muchos fabricantes de su expansión internacional.

La otra cara de la moneda está en las exportaciones. Los fabricantes chinos enviaron al extranjero 894.000 turismos en agosto, un 77,5% más que en el mismo mes del año anterior. El crecimiento sigue siendo una cifra extraordinariamente elevada para un sector que hace apenas unos años tenía una presencia mucho más limitada fuera de China.

El contraste resulta especialmente llamativo porque algunos de los principales fabricantes están alcanzando precisamente ahora sus mejores registros internacionales. BYD y Geely Auto marcaron nuevos récords de exportación en agosto, mientras marcas como Chery continúan aumentando su presencia en Europa y otros mercados emergentes. La estrategia parece clara: si el mercado chino ya no ofrece el crecimiento de años anteriores, hay que buscarlo fuera.

Los coches eléctricos también caen en China, pero crecen todavía más en el exterior

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El automóvil electrificado tampoco está consiguiendo escapar completamente de la debilidad del mercado chino. Los coches eléctricos y los híbridos enchufables representaron conjuntamente el 64,7% de las ventas domésticas durante agosto, pero aun así sus matriculaciones descendieron un 10,1% interanual. En julio la caída había sido del 3,9%, por lo que el deterioro se ha acelerado.

El dato es especialmente importante porque demuestra que el problema ya no afecta únicamente a los motores de combustión. China ha convertido los coches eléctricos y los híbridos enchufables en una parte fundamental de su mercado, hasta el punto de que representan casi dos de cada tres turismos vendidos en el país, pero la demanda también está empezando a resentirse.

Sin embargo, cuando se mira hacia el exterior ocurre prácticamente lo contrario. Las exportaciones de coches eléctricos e híbridos enchufables crecieron un espectacular 154,7% en agosto, frente al 147,8% de julio. Los fabricantes chinos están encontrando fuera de su mercado doméstico una vía de crecimiento que cada vez resulta más importante para mantener sus volúmenes.

Y aquí aparece uno de los elementos que más puede afectar al mercado europeo durante los próximos años. China no está simplemente exportando el excedente de producción que no consigue vender en casa. Sus fabricantes están desarrollando una estrategia internacional cada vez más ambiciosa, con nuevos modelos, fábricas, redes comerciales y acuerdos con distribuidores locales.

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BYD, Geely, Chery y otros fabricantes están ganando terreno en Europa, mientras nuevas marcas preparan su desembarco. Xiaomi es uno de los ejemplos más recientes. El fabricante chino, que acaba de entrar en el sector del automóvil, está intentando acelerar sus ventas y ya ha firmado acuerdos con concesionarios alemanes de cara a su lanzamiento europeo previsto para el próximo año.

El caso de Xiaomi resulta especialmente significativo porque demuestra hasta qué punto ha cambiado el mercado. Una compañía que hace relativamente poco tiempo no fabricaba coches está preparando ahora su expansión internacional apoyándose en productos como el Xiaomi SU7 y el Xiaomi YU7. Y no parece que vaya a ser una excepción.

La presión competitiva también está obligando a reaccionar a fabricantes que se han quedado atrás en la expansión internacional. Seres, compañía que desarrolla los modelos Aito junto a Huawei, es un buen ejemplo. Mientras otros fabricantes chinos llevan años construyendo su presencia internacional, su expansión exterior ha llegado más tarde, precisamente cuando la competencia dentro de China se ha vuelto especialmente dura.

El resultado se ha dejado notar en sus cuentas comerciales. Las ventas totales de Seres se desplomaron un 44% en agosto, en un mercado donde cada vez resulta más difícil crecer y donde la guerra de precios ha reducido considerablemente los márgenes de fabricantes, proveedores y distribuidores.

La situación explica también por qué las autoridades chinas empiezan a preocuparse por lo que puede ocurrir cuando esta competencia se traslade a otros países. La enorme guerra de precios que se está produciendo dentro de China podría terminar reproduciéndose en Europa y otros mercados si los fabricantes intentan ganar cuota mediante descuentos cada vez más agresivos.

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La semana pasada, los reguladores chinos publicaron nuevas directrices para las operaciones internacionales de sus fabricantes. Entre otras cuestiones, advirtieron contra las reducciones de precios frecuentes o excesivas y contra determinadas prácticas que puedan perjudicar a los consumidores o deteriorar la imagen de las marcas chinas.

Fabricantes como BYD, Chery y Geely Holding ya se han comprometido a cumplir estas nuevas directrices, aunque todavía no se han concretado las sanciones que podrían aplicarse en caso de incumplimiento.

Todo esto llega en un momento en el que China está aumentando rápidamente su peso como potencia exportadora de automóviles. Según Cui Dongshu, secretario general de la CPCA, las exportaciones de vehículos chinos podrían alcanzar los 12 millones de unidades este año. Y la previsión a largo plazo resulta todavía más llamativa: entre 18 y 20 millones de unidades anuales en 2030.

De cumplirse esas cifras, el automóvil chino tendría una presencia internacional muy superior a la actual. Para Europa, donde los fabricantes locales están intentando acelerar la transición hacia los coches eléctricos al mismo tiempo que afrontan una demanda más débil, la llegada de esta nueva oleada de modelos chinos puede convertirse en uno de los grandes factores de presión competitiva de los próximos años.

La paradoja es que el mercado chino, pese a seguir siendo con diferencia uno de los mayores del mundo, está dejando de ser suficiente para algunos fabricantes. La industria china necesita cada vez más vender fuera para compensar la debilidad de su propio mercado, y los números de agosto muestran que esa estrategia está funcionando.

El problema para sus rivales es evidente: si las marcas chinas siguen aumentando sus exportaciones mientras su mercado doméstico permanece estancado, tendrán todavía más incentivos para buscar clientes en Europa. Y con una oferta cada vez más amplia de coches eléctricos, precios competitivos y una fuerte inversión tecnológica, la batalla por el mercado europeo puede ponerse todavía más interesante.

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