
XPeng empieza a fabricar su robot humanoide IRON: sale caminando de la línea de producción
XPeng acaba de dar un paso importante en su ambicioso proyecto de robótica; la compañía ha puesto en funcionamiento una nueva línea de producción específica para su robot humanoide IRON; la primera unidad ya ha completado el montaje y ha abandonado la fábrica por sus propios medios, mientras la empresa prepara su llegada comercial.

XPeng acaba de dar un paso que va mucho más allá de una nueva demostración tecnológica. La compañía china ha puesto oficialmente en funcionamiento una línea de producción específica para su robot humanoide IRON, y la primera unidad ya ha salido de ella literalmente caminando por sus propios medios. La escena resulta especialmente llamativa porque XPeng quiere aplicar al mundo de la robótica parte de la experiencia acumulada durante años fabricando coches eléctricos.
La compañía asegura que más del 80% de los procesos principales de la nueva línea están automatizados, con sistemas de fabricación y control de calidad heredados de su industria del automóvil. El objetivo es claro: dejar atrás la fabricación prácticamente artesanal de prototipos y preparar el terreno para producir IRON a una escala mucho mayor. Eso sí, todavía no estamos ante una producción en masa propiamente dicha, ya que XPeng mantiene su objetivo de comenzar la fabricación en serie antes de que termine 2026.
La primera unidad fabricada en esta instalación completó el proceso de montaje y, una vez terminada, salió caminando de forma autónoma de la línea de producción, sin necesidad de control remoto. Para XPeng, este momento marca el paso de IRON desde la fase de investigación y desarrollo hacia una fabricación industrial mucho más cercana a la de un producto comercial.

La empresa china define la instalación como la primera línea automatizada del mundo destinada a robots humanoides avanzados. Para conseguirlo, ha combinado sus sistemas de producción con estándares de calidad procedentes de la fabricación de coches eléctricos y técnicas de fabricación de precisión propias de la robótica.
La clave está precisamente en que XPeng no quiere limitarse a fabricar unas pocas unidades para demostraciones. La línea ha sido diseñada desde el principio pensando en aumentar rápidamente la capacidad de producción. La automatización de los procesos más importantes permite mantener una mayor uniformidad entre unidades y, al mismo tiempo, facilitar que la producción pueda crecer conforme aumente la demanda.
He Xiaopeng, presidente y director ejecutivo de XPeng, reconoce que la compañía ha tenido que crear estas líneas prácticamente desde cero, ya que no existía un modelo anterior sobre el que apoyarse. La intención ahora es seguir reduciendo los tiempos de fabricación y aumentar progresivamente la escala.

El calendario también empieza a estar bastante definido. XPeng mantiene su objetivo de comenzar la producción en serie de IRON a finales de 2026, aunque la puesta en marcha de esta fábrica no significa que el robot haya entrado ya en producción masiva. Las primeras unidades estarán destinadas principalmente a las propias instalaciones de XPeng, incluyendo sus tiendas y centros de trabajo, donde servirán para probar sus capacidades en situaciones reales.
El siguiente paso llegará en 2027, cuando XPeng tiene previsto realizar el lanzamiento comercial de IRON y comenzar sus entregas tanto en China como en mercados internacionales. Por ahora, la compañía no ha comunicado ni el precio del robot ni la capacidad concreta de producción de esta nueva instalación.
IRON fue presentado originalmente en noviembre de 2025 y desde entonces se ha convertido en uno de los proyectos más ambiciosos de XPeng fuera del automóvil. El robot cuenta con 76 grados de libertad en todo el cuerpo y 21 en cada mano, unas cifras que permiten una movilidad y una capacidad de manipulación mucho mayores que las de un robot convencional.
Su diseño también busca acercarse todo lo posible a las proporciones y movimientos humanos. XPeng utiliza una estructura flexible completamente cerrada desarrollada internamente, con la que pretende combinar una apariencia más parecida a la humana con un nivel de seguridad adecuado para trabajar en entornos compartidos con personas.
Pero la parte más importante está en el sistema de inteligencia que se encuentra detrás de sus movimientos. IRON utiliza tres chips Turing desarrollados por XPeng, capaces de alcanzar hasta 2.250 TOPS de capacidad de cálculo efectiva. Esta potencia permite ejecutar directamente en el propio robot el modelo de inteligencia artificial física de la compañía.

La apuesta de XPeng pasa por conseguir que IRON pueda realizar tareas complejas sin depender de una persona que lo controle a distancia. La compañía considera que procesar la información directamente en el robot permite reducir la latencia y, además, mejorar la seguridad de los datos. El objetivo final es convertirlo en una plataforma humanoide de propósito general que pueda adaptarse a diferentes trabajos y seguir mejorando a medida que acumule experiencia en situaciones reales.
Aquí aparece uno de los puntos que hacen especialmente interesante el proyecto para XPeng. La compañía pretende aprovechar el conocimiento adquirido durante el desarrollo de sus coches eléctricos, desde la fabricación hasta la inteligencia artificial, la electrónica y las cadenas de suministro, para entrar en un mercado completamente diferente.
Y la apuesta económica está creciendo rápidamente. A finales de agosto, XPeng anunció que su división de robótica había cerrado acuerdos de inversión por más de 900 millones de dólares, en una operación que situaba su valoración posterior a la inversión por encima de los 6.300 millones de dólares. La ronda estuvo liderada por IDG Capital, con participación de Gaorong Ventures y el respaldo estratégico de Alibaba y Tencent.
XPeng conservará el control de esta división, que seguirá formando parte de las cuentas del grupo. El dinero obtenido se destinará principalmente al desarrollo de hardware y software, al entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial física, a la generación de datos y, precisamente, a crear las instalaciones necesarias para fabricar robots humanoides a gran escala.
La compañía espera que la robótica termine convirtiéndose en una segunda gran vía de crecimiento junto a su negocio de automóviles. De hecho, XPeng considera que las características del mercado de robots humanoides avanzados, con una oferta todavía muy limitada y unas barreras tecnológicas elevadas, podrían permitir obtener un margen por unidad superior al de los coches eléctricos.
De momento, todo pasa por demostrar que IRON puede abandonar definitivamente la fase de prototipo. La nueva fábrica es el primer paso y el hecho de que una unidad haya terminado su montaje y haya salido caminando por sí misma tiene más importancia de la que parece. XPeng ya no está enseñando solamente un robot: está intentando convertirlo en un producto fabricado en serie.
Si el calendario se cumple, a finales de este año comenzaremos a ver las primeras unidades fabricadas en serie y durante 2027 IRON debería empezar a llegar a tiendas y clientes en China y otros mercados. La carrera por llevar los robots humanoides desde las demostraciones hasta la fabricación a gran escala acaba de entrar en una nueva fase, y XPeng quiere estar entre los primeros.


