No solo venden coches eléctricos de primer nivel, ahora las marcas chinas ya son rentables

Mientras que las marcas occidentales siguen aumentando sus inversiones para acelerar su transición hacia el vehículo eléctrico, los fabricantes chinos observan como su trabajo de décadas empieza a ver sus beneficios, nunca mejor dicho.

No solo venden coches eléctricos de primer nivel, ahora las marcas chinas ya son rentables
Las marcas chinas empiezan a generar beneficios con sus coches eléctricos.

Publicado: 31/03/2026 11:30

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Las marcas chinas están entrando en una nueva era en la carrera por el coche eléctrico, y no es una cualquiera. Tras años y años de trabajo (y de subsidios públicos a tocateja), ya existen un buen puñado de fabricantes que están empezando a mostrar números verdes y a ser rentables: BYD, Li Auto, Xiaomi y, de forma más reciente, Leapmotor, NIO o Xpeng demuestran una señal de madurez del sector en el gigante asiático.

El hecho de que ya varias marcas chinas ganen dinero en sus respectivos negocios de coches eléctricos significa, entre otras cosas, que han pasado de ser startups a negocios más o menos sostenibles, que han logrado optimizar costes y procesos de producción, y que han obtenido unos niveles de escala importantes.

El mejor ejemplo de ello es BYD, que a pesar de ver una caída importante de sus ventas en los últimos meses y de ver reducida su plantilla en un 10% en el año 2025, es el fabricante que más coches enchufables vende en todo el mundo. La marca china fabrica internamente cerca del 75% de los componentes de esos vehículos, incluida la batería. A pesar de que sus beneficios han caído en el último ejercicio, ha mantenido intactas sus inversiones en I+D, hasta el punto de presentar recientemente una nueva generación de sus baterías Blade, la 2.0, y sus cargadores ultrarrápidos Flash Charging.

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Marcas como BYD no solo ganan dinero, sino que mantienen sus inversiones en I+D intactas.

Pero tampoco hay que negar algo, que choca directamente con una situación completamente distinta en Occidente, donde gigantes como Stellantis, Ford o Porsche presentan pérdidas millonarias mientras aceleran su transición hacia el vehículo eléctrico. Y es que las marcas chinas han estado fuertemente subvencionadas por el gobierno de su país. BYD, sin ir más lejos, ha recibido al menos 3.700 millones de dólares, según datos de Bloomberg en 2024. En total, se estima que allí se han destinado unos 230.000 millones de dólares para apoyar la industria del coche eléctrico entre 2009 y 2023.

Las marcas chinas están consiguiendo vender coches eléctricos de alta tecnología a precios asequibles. Y ahora, la gran mayoría de principales marcas, están empezando a registrar sus primeras ganancias, ya sea a nivel anual o trimestral. Leapmotor, respaldada por Stellantis, anunció una ganancia de 78 millones de dólares en 2025, cuando el año anterior había registrado pérdidas por valor de 410 millones.

NIO, conocida por su extensa red de intercambio de baterías en China, así como Xpeng, que aumenta su apuesta por el mercado europeo, hicieron lo propio en el cuarto trimestre del año pasado. La antes mencionada BYD, Li Auto o Xiaomi ya podían presumir de estas cifras de color verde tiempo atrás.

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Leapmotor ha sido una de las últimas firmas chinas en apuntarse a las cifras de resultados en color verde.

Especialmente llamativo es el caso de esta última, Xiaomi, que ha logrado alcanzar beneficios muy poco tiempo después de empezar a vender su primer coche eléctrico, el SU7. Un movimiento destacado del que os hablamos hace unos meses y que contrastaba con el esfuerzo de marcas como Tesla, que tardó una década en registrar un trimestre con beneficios.

Si bien estas marcas chinas se benefician de ventajas estructurales y sistemáticas importantes, los analistas en el gigante asiático alertan: «Estas empresas apenas están empezando a adaptarse a su nuevo entorno. Están recopilando datos sobre el mercado, sus competidores, sus fortalezas y debilidades, y optimizando el tamaño de sus empresas mejor que la competencia».

Y todo ello en un contexto de guerra de precios y de competencia altísima a nivel interno, pero que confirman que el modelo industrial en China al menos funciona para los más grandes: cuentan con un control de la cadena de suministro de baterías, economías de escala enormes y, como veíamos, un fuerte apoyo estatal. Todas estas ventajas ya no solo permiten a estas marcas generar volumen con sus coches, ahora también ganan dinero. ¿De qué serán capaces entonces en el futuro?

Fuente | InsideEVs

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