Cargar tu coche eléctrico en la calle con la tarifa de luz de casa: la revolucionaria propuesta de Reino Unido

Una propuesta quiere reducir la diferencia entre cargar un coche eléctrico en casa y hacerlo en la calle. El Gobierno británico estudiará cómo aplicar las tarifas domésticas en determinados cargadores públicos para que podamos usar las tarifas de casa en la carga pública.

Cargar tu coche eléctrico en la calle con la tarifa de luz de casa: la revolucionaria propuesta de Reino Unido

Publicado: 30/10/2026 10:26

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Tener un coche eléctrico puede salir mucho más barato si puedes enchufarlo en casa. El problema aparece cuando no tienes una plaza de aparcamiento propia y dependes de los cargadores públicos, donde las tarifas de carga suelen ser bastante más caras. El Gobierno británico quiere reducir esa diferencia y estudia una medida interesante: permitir que los conductores utilicen su tarifa doméstica en determinados puntos de recarga de la calle en una medida destinada a incentivar la compra de coches eléctricos.

El Departamento de Transporte impulsará un grupo de trabajo para estudiar cómo trasladar las tarifas eléctricas del hogar a los cargadores públicos de baja potencia situados cerca de las viviendas. Son instalaciones pensadas para dejar el coche enchufado durante varias horas o durante la noche, y representan aproximadamente un tercio de la red británica actual.

Mientras se estudian los detalles para su implantación, el Ejecutivo ha anunciado una partida equivalente a unos 120 millones de euros durante dos años, a partir de la primavera de 2027, para abaratar la recarga pública de baja potencia. El ahorro previsto ronda los 180 euros anuales por conductor beneficiado, aunque todavía no se ha detallado cómo se trasladará la financiación a los usuarios.

La estimación utiliza como referencia un coche eléctrico que recorre unos 12.875 km al año y consume aproximadamente 18,8 kWh a los 100 km. La ayuda busca acercar el coste de cargar en la calle al de hacerlo en casa, pero no supone que ambas opciones vayan a tener inmediatamente el mismo precio. Además, el planteamiento se centra en puntos lentos de corriente alterna y deja fuera los cargadores rápidos de corriente continua.

Cargar en la calle puede costar casi ocho veces más que hacerlo en horario valle

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La diferencia de precios explica el interés de la iniciativa. Según los datos de Zapmap recogidos por Autocar, la tarifa media de la recarga pública en corriente alterna ronda los 0,65 euros por kWh. Como comparación, la tarifa doméstica de referencia citada se sitúa alrededor de 0,31 euros por kWh, mientras algunas ofertas para cargar en horario valle bajan hasta unos 0,084 euros por kWh.

Aplicando esos precios al consumo del ejemplo, la diferencia en el gasto por distancia resulta considerable. Son cálculos orientativos a partir de las tarifas citadas, sin añadir posibles cuotas de suscripción, costes de aparcamiento u otros cargos.

Modalidad de recargaPrecio aproximadoCoste cada 100 km
Pública en corriente alterna0,65 euros/kWh12,20 euros
Doméstica con tarifa de referencia0,31 euros/kWh5,80 euros
Doméstica con oferta en horario valle0,084 euros/kWh1,60 euros

Para quien aparca en la calle, esta diferencia puede reducir mucho el atractivo económico de cambiar de coche. Y no depende necesariamente de cuánto conduzca o de qué modelo elija, sino de algo tan básico como disponer de un lugar donde enchufarlo con una tarifa asequible. Instalar más cargadores ayuda, pero su precio también determina si resultan útiles como alternativa habitual.

El informe independiente encargado por la Oficina de Vehículos de Cero Emisiones británica, publicado el 28 de octubre, identifica la posibilidad de trasladar las tarifas domésticas a los cargadores lentos como la mejor respuesta a largo plazo a esta desigualdad. La idea es que quienes carecen de aparcamiento privado también puedan aprovechar condiciones de suministro más favorables.

Reino Unido ya había puesto en marcha otras medidas para estos conductores, como ayudas para instalar cargadores domésticos con soluciones que permitan pasar el cable por la acera sin crear obstáculos. Sin embargo, este sistema tiene una limitación evidente: instalar el cargador no garantiza que la plaza de aparcamiento situada delante de la vivienda esté libre cuando se necesite.

Por eso, abaratar los puntos públicos de carga lenta o acelerada en la calle puede tener un alcance mayor. El siguiente paso será concretar las condiciones, los operadores participantes y el ahorro que realmente llegará al conductor. Si el proyecto consigue ofrecer una recarga cotidiana asequible a quienes aparcan en la calle, eliminará una de las diferencias más importantes entre comprar un coche eléctrico con garaje propio y hacerlo sin él.

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