
Hasta 30.000 revoluciones por minuto: la apuesta de ZF para fabricar motores eléctricos más pequeños y baratos
ZF prepara un nuevo sistema de propulsión para los coches eléctricos de gama media. Su propuesta busca reducir tamaño, peso y materiales manteniendo las prestaciones. Un desarrollo que puede ayudar a recortar costes, aunque todavía tardará en llegar a producción.

La carrera por abaratar el coche eléctrico no se juega solo en el sector de las baterías, también se juega bajo la carrocería. Los motores todavía tienen margen para reducir materiales, peso y sobre todo costes. ZF trabaja en una propuesta dirigida a los modelos de gama media, donde cualquier ahorro en fabricación puede ayudar a ofrecer un producto más competitivo.
El proveedor alemán ha desarrollado el High Revolution Drive, un conjunto que integra motor eléctrico, inversor y transmisión reductora. Su principal particularidad está en la velocidad de giro: alcanza 30.000 revoluciones por minuto. La idea consiste en aprovechar ese régimen para conseguir la misma potencia con un motor de menores dimensiones.
La versión presentada entrega 200 kW (272 CV) y utiliza una reductora de dos etapas con una relación aproximada de 18:1. Esta permite transformar la elevada velocidad de giro del motor en fuerza útil para mover el coche, con un par máximo de 3.500 Nm en las ruedas. Conviene fijarse en este último detalle: es el par después de pasar por la transmisión, no el que entrega directamente el motor.

Según ZF, el conjunto ocupa alrededor de un 25% menos de espacio y pesa un 25% menos que un sistema equivalente de su plataforma modular SELECT, cuyo motor alcanza las 18.000 revoluciones por minuto. Para los fabricantes, disponer de una unidad más compacta facilita su integración y deja más libertad a la hora de diseñar el coche.
Otro de los cambios importantes está en los materiales. La masa de imanes necesaria se reduce un 50%, lo que ofrece margen para recortar costes de producción. Eso sí, ZF todavía no ha puesto una cifra al ahorro económico, por lo que habrá que esperar para conocer cuánto puede abaratar realmente el sistema y qué parte de esa rebaja llega al comprador.
El rendimiento se mantiene al nivel del conjunto convencional utilizado como referencia. Por tanto, no estamos ante una mejora anunciada de la eficiencia del motor, aunque el menor peso podría contribuir a reducir el consumo del coche. De momento, no hay cifras que permitan traducir esa ventaja en kilómetros adicionales de autonomía.
ZF orienta esta tecnología a turismos con potencias de entre 150 kW (204 CV) y 200 kW (272 CV), una horquilla que encaja con muchos coches eléctricos de gama media. Además, la arquitectura podrá adaptarse tanto a sistemas de 400 como de 800 voltios, ampliando sus posibilidades de aplicación entre distintas plataformas.
La llegada a producción está prevista para 2030. Una propuesta interesante por centrarse en algo muy necesario: fabricar conjuntos de propulsión más pequeños, ligeros y económicos sin renunciar a prestaciones. La cuestión será cuánto habrán avanzado las alternativas cuando este desarrollo esté listo para dar el salto a la calle.


