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El MIT alerta: los coches autónomos pueden ser un problema serio, pero no del modo que estás pensando

Un estudio demuestra que el hardware de control de una flota global de vehículos autónomos necesitaría una cantidad de energía equivalente a la que actualmente consumen todos los centros de datos del mundo.

La industria del motor ha empleado muchos recursos en alcanzar la viabilidad de la conducción autónoma. Y si bien fabricantes como Tesla o Mercedes han realizado avances importantes en ese sentido, aún queda mucho camino por recorrer para que esta sea una realidad en el transporte global.

Pero imaginemos que eso llega a ocurrir algún día. Entonces, según un estudio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), el mundo se encontraría con un serio problema. Y no, no nos referimos a uno de seguridad vial.

Mucha energía para mantener todo bajo control

La conclusión del estudio realizado por los investigadores del MIT es que un futuro dominado por vehículos de conducción autónoma plantearía un serio problema medioambiental.

Y es que 1000 millones de vehículos autónomos, cada uno conduciendo durante una hora diaria con un ordenador que consuma 840 vatios, necesitarían suficiente energía para generar aproximadamente la misma cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que los centros de datos generan actualmente.

Los sistemas de conducción autónoma necesitan mucha energía para funcionar correctamente.

«Los centros de datos que albergan la infraestructura informática física utilizada para ejecutar aplicaciones son ampliamente conocidos por su gran huella de carbono», señala la información desvelada por el MIT.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), este tipo de instalaciones representan alrededor del 0,3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Es decir, casi la misma cantidad de carbono que Argentina produce anualmente.

Este es, sin duda, una consecuencia de la proliferación de los vehículos autónomos a la que no se ha prestado atención hasta ahora, ya que todos los focos se han centrado en las implicaciones de este tipo de movilidad en la seguridad vial del resto de usuarios de las vías.

Hace falta hardware mucho más eficiente

Los investigadores también encontraron que en más del 90 % de los escenarios modelados, para evitar que las emisiones de los vehículos autónomos superen las actuales emisiones del centro de datos, cada vehículo debe usar menos de 1,2 kW de energía para computación. Y esto, inevitablemente, requiere un hardware más eficiente del que actualmente existe, indica el MIT.

El estudio también plantea el siguiente escenario: el 95 % de la flota mundial de vehículos es autónoma en 2050, las cargas de trabajo computacional se duplican cada tres años y el mundo continúa descarbonizándose al ritmo actual.

Entonces, el modelo estadístico (del que puedes conocer más aquí) señala que la eficiencia del hardware tendría que duplicarse cada 1,1 años para mantener las emisiones por debajo de esos niveles.

«Si mantenemos las tendencias habituales en la descarbonización y la tasa actual de mejoras en la eficiencia del hardware, no parece que sea suficiente para limitar las emisiones de la computación a bordo de los vehículos autónomos», dice el primer autor Soumya Sudhakar, estudiante graduado en aeronáutica y astronáutica.

«Esto tiene el potencial de convertirse en un problema enorme. Pero si nos adelantamos, podríamos diseñar vehículos autónomos más eficientes que tengan una menor huella de carbono desde el principio», solicita.

Sudhakar escribió el artículo con sus coasesores Vivienne Sze, profesora asociada en el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación (EECS) y miembro del Laboratorio de Investigación de Electrónica (RLE); y Sertac Karaman, profesor asociado de aeronáutica y astronáutica y director del Laboratorio de Sistemas de Información y Decisión (LIDS).

¿Es viable la conducción autónoma?

Aunque el estudio merece ser tenido en cuenta por el simple hecho de estar realizado por profesionales cualificados y muy eruditos en la materia, lo cierto es que pronosticar el estado en el que se encontrará la conducción autónoma en el futuro es, a día de hoy, muy aventurado.

No en vano, ninguna de las predicciones realizadas por los fabricantes y desarrolladores de esta compleja tecnología se ha cumplido hasta el momento y, a consecuencia de ello, no son pocos los que comienzan a tirar la toalla.

Por el camino se han invertido ya más de 100.000 millones de euros en desarrollar una tecnología que sigue estando muy lejos de convertirse en realidad.

Concept Car autónomo de Audi.

Doug Field, a quien Ford contrató para el proyecto de automóvil de Apple en 2021, ha reconocido que la conducción autónoma es lo que considera «el problema técnico más difícil de nuestro tiempo. Es más difícil que poner a un hombre en la luna».

Y que gigantes de la automoción que apuestan muy fuerte por la conducción autónoma como Ford y Volkswagen hayan comunicado que abandonan su participación en Argo, no hace sino refrendar lo complicado de este reto.

¿Será la conducción autónoma un problema medioambiental en el futuro? Bueno, en realidad la primera pregunta a contestar es si esta puede convertirse en una realidad y cuándo lo hará. Mientras, el hardware de control seguirá evolucionando y optimizando su demanda energética.

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