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Ford retrasó la producción de su SUV eléctrico Explorer durante varios meses y ahora sabemos el motivo

Hace unos días os confirmamos que, tras varios meses de retraso, el nuevo SUV compacto eléctrico de Ford, el Explorer, había iniciado su producción en Alemania. La marca del óvalo ha destinado más de 2 millones de dólares para convertir completamente su planta de Colonia y que pudiese albergar la fabricación de los coches eléctricos de nueva y futura generación de Ford: por el momento, el Explorer y el Capri.

Ahora hemos conocido uno de los motivos de los retrasos con la llegada del nuevo Ford Explorer, y tiene que ver con la batería que acumula y aporta energía al vehículo. Antes de nada, recuerda que el SUV norteamericano se asienta sobre la plataforma MEB del Grupo Volkswagen y que monta la misma batería de 79 kWh con química NCM que montan otros SUV eléctricos del grupo germano.

Ford, en un intento por abaratar costes y poder ofrecer un precio de partida más asequible para sus clientes, demoró seis meses el inicio de la producción del Explorer para poder incorporar baterías con química LFP suministradas por CATL. De hecho, un paquete de baterías más pequeño, de 55 kWh, estará disponible ya a finales de este mismo año.

Ford Explorer eléctrico

Las baterías LFP (litio-ferrofosfato) se están imponiendo en la industria a una gran velocidad. Para que te hagas una idea, según cifras de la Agencia Internacional de Energía, en 2023 el 67% de los coches eléctricos fabricados en China usaron baterías LFP, cuando dos años antes el porcentaje era del 52%. En Europa, por ejemplo, las baterías LFP apenas representaron el 6%.

El camino por delante por recorrer en Europa es, todavía, muy grande, sobre todo en la búsqueda de precios más asequibles y para hacer frente a la expansión de los coches eléctricos procedentes desde China. Ford ha decidido tomar ese rumbo también para aprovecharse de las ventajas de estas baterías que, a pesar de presentar una densidad energética menor, son más baratas, seguras y duraderas en comparación con las NCM (níquel, cobalto y manganeso).

Así lo aseguraron responsables de Ford, como el líder del proyecto Explorer, Jochen Bruckmann. «Era mejor esperar medio año y lanzar con la última y mejor tecnología. De lo contrario, los primeros clientes se enfadarían porque tuvieran baterías antiguas». El nuevo Ford Explorer eléctrico se ubicará entre el Puma, que muy pronto será 100% eléctrico, y el Mach-E, que cuenta ya también, por cierto, con una batería LFP en su catálogo de opciones.

Las populares baterías LFP de CATL llegarán también al Ford Explorer.

La apuesta de Ford por las baterías LFP tiene detrás también una inversión de 3.500 millones de dólares (al menos en el momento de anunciarse el año pasado) para construir una planta para la producción de este tipo de baterías, de la mano de la empresa norteamericana BlueOval Battery Park Michigan. Estos acumuladores de energía, previstos para el año 2026, usarán química CATL.

Por el momento, el nuevo SUV compacto de Ford llegará con una autonomía eléctrica anunciada de hasta 602 kilómetros, una de las más grandes de entre los vehículos que utilizan la plataforma MEB, a un precio de partida en España de 46.562 euros. Con la nueva batería más pequeña LFP, se espera alcanzar los 384 kilómetros WLTP, a la vez que permitirá reducir la factura final a, previsiblemente, por debajo de los 40.000 euros.

La revolución de las baterías LFP. Cada vez más densidad energética y un 25% más económicas

Las aspiraciones de la marca son las de producir en Colonia hasta 250.000 coches eléctricos al año entre el Explorer y el Capri, que podría presentarse en las primeras semanas del mes de julio.

Fuente | Automotive News Europe

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