Tres ruedas, una plaza y hasta 120 km de autonomía: así era este pionero eléctrico de 1987

Mucho antes de que los grandes fabricantes apostaran por los coches eléctricos urbanos, un pequeño proyecto danés ya buscaba reducir al mínimo el tamaño y el peso; su peculiar diseño de tres ruedas y una sola plaza lo convirtió en uno de los modelos más singulares de su época; una historia llena de cambios de fabricante que terminó prolongándose durante varias décadas.Mucho antes de que los grandes fabricantes apostaran por los coches eléctricos urbanos, un pequeño proyecto danés ya buscaba reducir al mínimo el tamaño y el peso; su peculiar diseño de tres ruedas y una sola plaza lo convirtió en uno de los modelos más singulares de su época; una historia llena de cambios de fabricante que terminó prolongándose durante varias décadas.

Tres ruedas, una plaza y hasta 120 km de autonomía: así era este pionero eléctrico de 1987

Publicado: 03/10/2026 10:00

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Durante décadas, la evolución del coche eléctrico ha estado ligada a grandes fabricantes, baterías cada vez más capaces y modelos que buscan sustituir a los vehículos convencionales. Pero mucho antes de que llegaran los actuales coches eléctricos urbanos hubo proyectos que apostaron por una idea mucho más sencilla: reducir el tamaño, el peso y el consumo al mínimo posible.

Uno de los ejemplos más curiosos es el CityEl, un pequeño coche eléctrico de tres ruedas que nació en Dinamarca y que acabó fabricándose en Alemania. Su historia comenzó en los años ochenta y está marcada por varios cambios de nombre, propietarios y fabricantes, pero también por una filosofía que apenas ha cambiado desde sus primeros días: ofrecer una solución extremadamente ligera para los desplazamientos urbanos.

El proyecto fue desarrollado inicialmente por la empresa danesa El Trans A/S en la localidad de Randers. El vehículo llegó al mercado en 1987 bajo el nombre de Mini-El, antes de adoptar posteriormente la denominación CityEl. La producción tuvo varios parones y cambios de manos durante los primeros años, con El Trans abandonando la fabricación en 1988 y nuevos intentos de recuperación durante la primera mitad de los años noventa.

Tres ruedas, una plaza y hasta 120 km de autonomía: así era este pionero eléctrico de 1987

En 1995, CityCom asumió la producción y posteriormente un inversor alemán trasladó la actividad a Aub, en Baviera. La compañía llegó a convertirse en CityCom Elektromobile GmbH y más adelante pasó por la etapa de Smiles AG. Tras las dificultades financieras de esta última, la producción del CityEl volvió a ponerse en marcha en 2012 bajo CityCom. La propia empresa confirma que CityCom GmbH fue creada en 1995 para hacerse cargo de la producción originalmente danesa y que en 2012 adquirió los activos de la insolvente Smiles AG.

Un coche eléctrico reducido a la mínima expresión

Tres ruedas, una plaza y hasta 120 km de autonomía: así era este pionero eléctrico de 1987

El planteamiento del CityEl resulta llamativo incluso hoy. Es un coche eléctrico de tres ruedas pensado para una sola persona, con el conductor colocado en posición central. No hay puertas convencionales: toda la parte superior de la carrocería se levanta mediante amortiguadores de gas para permitir el acceso al habitáculo.

La solución permite mantener una estructura extremadamente sencilla y ligera. También existió la posibilidad de instalar un asiento infantil trasero para transportar a un niño de hasta 30 kg, aunque el CityEl estaba concebido principalmente como un vehículo individual para desplazamientos urbanos. A pesar de utilizar volante, pedal de freno y acelerador como un coche convencional, en algunos mercados llegó a clasificarse legalmente como motocicleta eléctrica.

A lo largo de su vida comercial hubo varias carrocerías. La versión básica utilizaba un techo cerrado, mientras que otras incorporaban ventanillas laterales de plexiglás. También existió una versión descapotable completamente abierta y posteriormente apareció la variante Targa, con techo central de lona desmontable y ventanillas traseras fijas. En Estados Unidos se ofreció además con un techo de fibra de vidrio específico.

Las dimensiones ayudan a entender hasta qué punto se buscó reducir el vehículo. El CityEl mide aproximadamente 2,74 metros de largo, 1,06 metros de ancho y 1,26 metros de alto, con una batalla de 1,81 metros. Dependiendo de la versión y de las baterías instaladas, el peso se situaba aproximadamente entre 210 y 280 kg, una cifra que explica buena parte de su reducido consumo energético.

Tres ruedas, una plaza y hasta 120 km de autonomía: así era este pionero eléctrico de 1987

La evolución mecánica fue bastante significativa para un proyecto tan pequeño. Las primeras unidades utilizaban un motor de apenas 0,8 kW (1 CV) y un sistema eléctrico de 36 voltios. Posteriormente llegó un motor de 2,5 kW (3 CV) acompañado por tres baterías de plomo de 80 Ah. Aquellas primeras versiones podían alcanzar entre 40 y 55 km/h, mientras que la autonomía dependía de la serie y del estado de las baterías.

Con la llegada del FactFour, el CityEl dio un importante paso adelante. El motor alcanzó los 4 kW (5 CV), la velocidad máxima llegó hasta los 63 km/h y la autonomía con baterías de plomo se situaba aproximadamente entre 70 y 90 kilómetros. El consumo podía quedar entre apenas 3,5 y 5 kWh/100 km, cifras extraordinariamente bajas incluso comparadas con los coches eléctricos urbanos actuales.

La posibilidad de utilizar baterías de litio cambió todavía más sus posibilidades. Algunas conversiones permitieron superar los 120 kilómetros de autonomía y, al mismo tiempo, reducir considerablemente el peso. Una conversión con baterías de 100 Ah podía ahorrar alrededor de 70 kg respecto a determinadas configuraciones anteriores. En un vehículo que apenas superaba los 200 kg en algunas configuraciones, esa diferencia era especialmente importante.

La ligereza tenía, eso sí, un inconveniente evidente. Un vehículo tan estrecho y ligero resulta mucho más sensible al viento lateral, especialmente a velocidades superiores a 50 km/h. Es precisamente el tipo de compromiso que aparece cuando se lleva al extremo la búsqueda de eficiencia: menos masa significa menos energía necesaria para moverse, pero también menos estabilidad frente a determinadas condiciones externas.

La última evolución técnica documentada antes del final de esta etapa del modelo llegó con un motor de 4,5 kW (6 CV) asociado a un sistema de 48 voltios y una batería de litio con química de fosfato de hierro y litio. Esta batería podía ofrecer entre 60 y 100 Ah, con una capacidad máxima de 4,8 kWh, mientras que la autonomía declarada se situaba entre 70 y 90 kilómetros dependiendo de la configuración.

Y aquí está precisamente lo interesante del CityEl. No intentaba competir con un coche convencional ofreciendo más potencia, más espacio o más equipamiento. Su receta era completamente diferente: un habitáculo para una persona, tres ruedas, muy poco peso y una cantidad mínima de energía para desplazarse por ciudad. La producción se mantuvo durante décadas, hasta aproximadamente 2018 según las fuentes disponibles, convirtiéndolo en uno de los proyectos de movilidad eléctrica más longevos de su categoría.

Visto con perspectiva, el CityEl resulta casi una pieza de otra época, pero también demuestra que muchas de las ideas que hoy vuelven a aparecer alrededor de los pequeños coches eléctricos urbanos no son precisamente nuevas. Reducir masa, limitar potencia y adaptar el vehículo al uso real puede ser una fórmula mucho más eficiente que intentar electrificar sin más los coches convencionales. El pequeño modelo danés ya llevaba esa idea en su ADN cuando la mayoría de la industria todavía ni siquiera se planteaba el coche eléctrico como una alternativa real.

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