
Esta pequeña “batería nuclear” quiere generar electricidad durante años y en 2027 afrontará su prueba más importante
Una nueva generación de reactores nucleares busca cambiar la forma tradicional de producir electricidad; una empresa estadounidense prepara un ensayo decisivo para demostrar su tecnología; la prueba tendrá lugar en una instalación creada específicamente para acelerar el desarrollo de estos sistemas.

La energía nuclear busca desde hace años reducir el tamaño y la complejidad de sus instalaciones para poder llevar la generación eléctrica allí donde se necesita. Frente a las grandes centrales, los microreactores plantean una vía diferente, con sistemas más compactos y pensados para fabricarse y transportarse con mayor facilidad.
Ahora, una empresa estadounidense ha dado un nuevo paso en esa dirección. Deployable Energy ha sido seleccionada para realizar una prueba de su reactor Nuclear Unity Battery en una instalación del Idaho National Laboratory, en Estados Unidos, en un ensayo previsto para 2027. Será una prueba especialmente importante porque permitirá comprobar el funcionamiento del sistema a plena potencia y obtener datos de cara a su posible desarrollo comercial.
La compañía, con sede en Houston, ha bautizado su tecnología como Nuclear Unity Battery, aunque el nombre puede llevar a engaño. No se trata de una batería convencional capaz de almacenar electricidad, sino de un microreactor nuclear transportable diseñado para producir electricidad de forma continua. Su planteamiento pasa por fabricar estos sistemas como productos estandarizados, en lugar de levantar una gran instalación específica para cada proyecto.
La selección llega después de que Deployable Energy lograse alcanzar la criticidad de su primer reactor de demostración en Idaho el pasado 30 de junio. Aquella prueba se realizó a potencia cero y sirvió para comprobar el comportamiento inicial del sistema. El siguiente paso será bastante más exigente: llevar la tecnología hasta su potencia de funcionamiento y estudiar cómo responde en condiciones reales de operación.
Un reactor de 1 MW que cabe en un concepto mucho más pequeño

La Nuclear Unity Battery está diseñada para ofrecer 1 MW eléctrico (1.000 kW) mediante un reactor compacto que puede ser transportado hasta el lugar donde vaya a utilizarse. Deployable Energy plantea su utilización en aplicaciones industriales, instalaciones remotas, infraestructuras críticas y otros emplazamientos donde disponer de una fuente de generación continua pueda resultar especialmente interesante.
Uno de los aspectos más particulares de su diseño está en la combinación de materiales utilizada para controlar y refrigerar la reacción. El sistema emplea agua ligera como moderador, mientras que el calor se extrae mediante un circuito de helio. De esta forma, cada elemento cumple una función diferente dentro del reactor. El ensayo previsto en Idaho permitirá precisamente analizar el comportamiento conjunto del sistema cuando funcione a una escala mucho mayor que durante las primeras pruebas.
La compañía asegura que su planteamiento busca apoyarse en materiales y procesos industriales ya disponibles, con el objetivo de facilitar una fabricación repetitiva. Su estrategia pasa por tratar el reactor como un producto que pueda fabricarse en serie, transportarse y desplegarse allí donde haga falta, en lugar de afrontar cada instalación como una gran obra de ingeniería independiente.
Pero antes de llegar a ese punto todavía quedan varios obstáculos. La autorización para utilizar las instalaciones del Idaho National Laboratory está condicionada al cumplimiento de distintos hitos relacionados con la preparación tecnológica, el suministro de combustible y los permisos necesarios. Además, la propia campaña de ensayos será financiada por Deployable Energy.

El escenario elegido para esta prueba también resulta especialmente interesante. DOME, siglas de Demonstration of Microreactor Experiments, es una instalación creada específicamente para permitir que empresas privadas puedan probar nuevos diseños de microreactores en condiciones reales. Fue inaugurada en abril de 2026 y está preparada para realizar experimentos con reactores capaces de generar hasta 20 MW térmicos.
La instalación aprovecha además una infraestructura que ya existía. Los ingenieros reutilizaron la estructura de contención del antiguo Experimental Breeder Reactor-II, evitando tener que construir desde cero un recinto de estas características. DOME dispone de unos 24,38 metros de diámetro y 30,48 metros de altura, y proporciona las barreras de seguridad y sistemas de supervisión necesarios para realizar los ensayos.
Esta reutilización es una de las claves del proyecto. Construir una instalación de pruebas nuclear desde cero supondría un proceso largo y costoso, mientras que DOME permite a los desarrolladores concentrarse en sus propios reactores y utilizar una infraestructura preparada para este tipo de experimentos. El objetivo es obtener los datos técnicos necesarios para avanzar posteriormente hacia los procesos de diseño, certificación y autorización.
Deployable Energy será la segunda empresa que utilice DOME para probar un reactor, después de Radiant, cuyo microreactor Kaleidos abrió esta nueva etapa de ensayos en la instalación del Idaho National Laboratory. La disponibilidad para el siguiente experimento está prevista a partir de julio de 2027, precisamente cuando está programada la campaña de Deployable Energy.
El ensayo no significa, por tanto, que la Nuclear Unity Battery vaya a comenzar inmediatamente su comercialización. Lo que se pretende demostrar durante 2027 es que el reactor puede funcionar a plena potencia y que sus diferentes sistemas —desde los controles hasta la seguridad y la operación— responden como está previsto. El salto desde un prototipo que ha demostrado criticidad hasta un reactor preparado para su despliegue comercial todavía requiere superar nuevas pruebas y procesos regulatorios.
La importancia de este tipo de proyectos está en intentar cambiar la escala habitual de la energía nuclear. En lugar de depender exclusivamente de grandes centrales construidas durante años, los microreactores aspiran a convertirse en sistemas fabricados de forma industrial y trasladados posteriormente hasta su destino. Si esta tecnología consigue superar las pruebas técnicas y regulatorias pendientes, podría abrir una nueva vía para disponer de generación continua en lugares donde construir una central convencional no resulte viable.



