
El precio de los carburantes dispara la demanda de coches eléctricos de ocasión, que empiezan a subir de precio
El mercado de coches eléctricos de segunda mano está viviendo un cambio importante en Francia; después de años marcados por la depreciación, la demanda vuelve a crecer con fuerza; la menor disponibilidad de unidades está empezando a cambiar también el comportamiento de los precios.

Los coches eléctricos de segunda mano están viviendo un cambio de rumbo en Europa. Después de varios años en los que la fuerte depreciación había convertido a muchos modelos en auténticas oportunidades para quienes buscaban un coche usado, y una pesadilla para los concesionarios, el mercado empieza a comportarse de una forma muy diferente. Ahora la demanda crece a pasos agigantados, sobre todo entre los coches más baratos.
El origen de este cambio hay que buscarlo, en buena medida, en el vertiginoso encarecimiento de los combustibles. Cuando llenar el depósito se convierte en un gasto cada vez mayor, y sobre todo cuando los 2 euros el litro asoman en las gasolineras, la gente mira a las alternativas, y el coche eléctrico se ha convertido en una que ya quieren muchos consumidores.
Durante mucho tiempo, uno de los principales atractivos de los coches eléctricos usados era precisamente su depreciación. Las importantes rebajas aplicadas en muchos modelos nuevos habían provocado una caída considerable de su valor residual, algo que beneficiaba al comprador de segunda mano pero perjudicaba al propietario que quería vender. Ahora, sin embargo, la relación entre oferta y demanda empieza a cambiar.
Menos coches disponibles y más compradores

Los datos del portal francés La Centrale muestran hasta qué punto ha cambiado el interés de los compradores. El 13 de septiembre, las búsquedas de coches eléctricos de segunda mano aumentaron un 150% respecto al 27 de febrero, tomado como referencia antes de la escalada de los precios del petróleo. Y lo más interesante es que este incremento de la demanda llega acompañado de una reducción importante de la oferta disponible.
El fenómeno no se limita a las búsquedas por Internet. En agosto de 2026 se produjeron 15.930 cambios de propietario de coches eléctricos usados en Francia, un 32,1% más que un año antes, mientras que el conjunto del mercado de segunda mano cayó un 4,8%. En el segundo trimestre, además, se habían registrado 72.244 operaciones con coches eléctricos usados, lo que muestra que el crecimiento no responde únicamente a un repunte puntual de las consultas en los portales de anuncios.
Los modelos más asequibles son precisamente los que están captando buena parte de este interés. Los compradores buscan especialmente unidades por debajo de los 15.000 euros, un terreno en el que aparecen modelos como el Renault Zoe, el Peugeot e-208, el Fiat 500e y el Dacia Spring. También el Volkswagen ID.3 se encuentra entre los modelos que despiertan mayor interés en el mercado francés.

Y aquí aparece uno de los cambios más llamativos: cada vez cuesta más encontrar determinadas unidades a precios muy bajos. El último observatorio de La Centrale señala que el stock de coches eléctricos usados se ha reducido un 32% en un año. La caída es todavía más pronunciada en los vehículos anunciados por menos de 20.000 euros, cuyo stock disponible se ha reducido un 48%.
La consecuencia empieza a reflejarse directamente en los precios. El precio medio de los coches eléctricos de segunda mano alcanzó los 25.593 euros en el tercer trimestre de 2026, 2.267 euros más que un año antes, lo que supone un incremento del 9,7%. En el caso de las unidades más pequeñas, el Observatorio de La Centrale también apunta a una subida cercana al 9% interanual.
Es un movimiento especialmente significativo después de varios años en los que sucedía prácticamente lo contrario. La rápida reducción de los precios de los coches eléctricos nuevos había presionado a la baja a los usados, obligando a los vendedores a ajustar sus precios para seguir siendo competitivos. Ahora, con una oferta más limitada y una demanda que está aumentando, esa tendencia empieza a darse la vuelta.
También está cambiando la velocidad a la que se venden estos coches. Según los datos analizados por CapCar, hace un año un coche eléctrico usado necesitaba ocho días más que un modelo equivalente de combustión para encontrar comprador. Actualmente, la situación se ha invertido y los eléctricos se venden unos tres días antes.
Eso no significa necesariamente que la subida de precios vaya a mantenerse durante mucho tiempo. El mercado francés se encuentra todavía en una fase de transición y durante los próximos meses debería aumentar la cantidad de coches eléctricos procedentes de contratos de financiación, alquiler y flotas de empresa que lleguen al mercado de segunda mano.
Precisamente esa nueva oferta puede volver a equilibrar el mercado. Si entran suficientes unidades procedentes de las primeras grandes oleadas de flotas y contratos de leasing, la presión sobre los precios podría moderarse, especialmente en los modelos más numerosos. Por ahora, sin embargo, el escenario es muy distinto al de hace apenas unos meses: los coches eléctricos usados ya no son automáticamente sinónimo de fuertes descuentos.


