4 claves que explican por qué los coches eléctricos serán más baratos que los de combustión en 5 años

Según Volvo, en cinco años los coches eléctricos serán más baratos que los de combustión. La marca basa su previsión en nuevas plataformas, baterías integradas y procesos de fabricación más eficientes. El Volvo EX60 es el primer ejemplo claro de esta estrategia industrial.

4 claves que explican por qué los coches eléctricos serán más baratos que los de combustión en 5 años
Håkan Samuelsson, CEO de Volvo

Publicado: 09/02/2026 09:10

8 min. lectura

Durante años se ha repetido la misma idea: los coches eléctricos son el futuro, sí, pero siguen siendo demasiado caros de comprar. Si, son más baratos si tenemos en cuenta todo el coste de propiedad, pero siendo sinceros, poca gente tiene en cuenta este aspecto antes de la compra.

Sin embargo, desde Volvo tienen claro que esta situación está cerca de cambiar. Su consejero delegado, Håkan Samuelsson, asegura que en un plazo de cinco años un coche eléctrico será muy probablemente más barato que uno con motor de combustión. No es una opinión lanzada al aire: detrás hay números, experiencia industrial y una profunda transformación en la forma de fabricar coches.

Samuelsson lo explicó ante periodistas en Estocolmo con bastante claridad. Según el directivo, los modelos eléctricos de Volvo ya son rentables hoy. Es cierto que su margen es menor que el de los modelos térmicos, pero aun así generan beneficios. De hecho, fue tajante: sin coches eléctricos, Volvo vendería menos unidades y ganaría menos dinero. No están perdiendo dinero por electrificarse, ni mucho menos pagando para cumplir objetivos verdes. El negocio ya funciona.

Eso sí, la paridad de precios todavía no ha llegado. Y tampoco en Volvo. La marca sueca juega en segmentos premium y eso se nota. El modelo más barato de su gama es el Volvo EX30, que además es eléctrico, con un precio de partida de 38.490 euros. Por encima se sitúa el nuevo Volvo EX60, un SUV eléctrico que, según versión, puede resultar incluso algo más asequible que el Volvo XC60 híbrido enchufable equivalente.

La comparación cambia cuando se enfrenta al XC60 de combustión más barato. Ahí el EX60 cuesta alrededor de 4.000 euros más, una diferencia cercana al 7%. No es un salto enorme, pero deja claro que los costes de producción de los coches eléctricos todavía tienen margen de mejora. Y ahí es donde Volvo cree que se producirá el gran vuelco.

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Se presenta el Volvo EX60, un SUV eléctrico con 810 km de autonomía y carga en X minutos

Para Volvo, la reducción de costes no depende solo de que las baterías sigan bajando de precio. Eso ayuda, pero no es lo decisivo. El verdadero cambio llega con nuevas formas de diseñar y fabricar el coche completo. En la presentación del EX60, Samuelsson y el responsable de desarrollo, Anders Bell, detallaron los cuatro pilares que permitirán abaratar de forma notable los coches eléctricos en los próximos años.

El primero es una arquitectura específica y escalable para coches eléctricos, como la nueva SPA3. No se trata de adaptar plataformas pensadas para motores térmicos, sino de diseñarlas desde cero para propulsión eléctrica. El EX60 es el primer modelo en utilizarla, pero no será el último. De hecho, esta base permitirá fabricar desde modelos del segmento B, como el EX30, hasta coches del segmento F, incluso mayores que el EX90.

La clave está en la escalabilidad. En los coches de combustión, el tamaño del vehículo está condicionado por el motor delantero. Motor pequeño, coche pequeño; motor grande, coche grande. En un coche eléctrico eso deja de ser así. Según Bell, el punto de partida pasa a ser la rueda delantera, lo que permite estandarizar componentes y ajustar dimensiones sin rediseñar todo el vehículo. Y cuando el desarrollo de una plataforma se puede amortizar en muchos modelos, los costes caen de forma directa.

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El segundo gran factor es la integración de la batería en la estructura del coche. Samuelsson lo explicó con una comparación muy gráfica. Hasta ahora, muchas baterías funcionan como una muñeca rusa: las celdas van dentro de módulos, los módulos dentro de un paquete y ese paquete dentro del chasis. Demasiadas capas, demasiado material y demasiado coste.

La solución pasa por integrar directamente las celdas en la carrocería, lo que se conoce como batería estructural. El Volvo EX60 ya utiliza este concepto, similar al que BMW ha planteado para el BMW iX3 de la Neue Klasse. Las celdas prismáticas se integran directamente en el suelo del coche y el propio conjunto pasa a ser parte estructural del chasis. Esto reduce peso, simplifica la fabricación y permite utilizar celdas de distintos proveedores y químicas según el modelo.

El tercer punto clave es la arquitectura electrónica y el software. Hoy en día, después de la plataforma, la electrónica es uno de los mayores costes de un coche. Volvo ha desarrollado para el EX60 una arquitectura electrónica común, en colaboración con socios como Google, Nvidia y Qualcomm, pensada para reutilizarse en todos sus futuros modelos.

Se presenta el Volvo EX60, un SUV eléctrico con 810 km de autonomía y carga en X minutos

El sistema se basa en un ordenador central que controla los sistemas de asistencia y el infoentretenimiento, mientras que controladores zonales se encargan del resto de funciones del vehículo. Al tratar todos los modelos como vehículos definidos por software, los grandes costes de desarrollo solo se asumen una vez y se reparten entre muchos coches. A largo plazo, eso supone un ahorro enorme.

El cuarto y último elemento es la megafundición de la carrocería. En el EX60, la parte trasera del suelo se fabrica en una sola pieza mediante este proceso, en lugar de soldar más de 100 componentes distintos. El resultado es una estructura más simple, más rígida y, sobre todo, más barata de producir.

Solo con este cambio, Volvo asegura que se ahorran unos 70 kilogramos de peso en la carrocería en bruto. Menos peso implica menos material, menos energía en fabricación y procesos más rápidos. La megafundición no se quedará en el EX60, sino que se extenderá a otros modelos de la gama, tanto eléctricos como de combustión, contribuyendo a reducir costes de forma generalizada.

Conclusión

Håkan Samuelsson cree que en cinco años los coches eléctricos serán, con toda probabilidad, más baratos que los de combustión. No es una promesa basada en ayudas públicas ni en deseos, sino en una transformación industrial profunda: plataformas específicas, baterías estructurales, electrónica unificada y nuevas técnicas de fabricación como la megafundición.

Que el directivo utilice el término “probablemente” no es casual. El ritmo de adopción del coche eléctrico ha sido más lento de lo que Volvo esperaba, hasta el punto de que la marca abandonó en 2024 su objetivo de vender solo coches eléctricos en 2030. Ahora aspira a que al menos el 90% de sus ventas sean modelos eléctricos o híbridos enchufables. Aun así, el camino parece claro. Y el Volvo EX60 es la prueba de hacia dónde va la industria.

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