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Ahora no Permitir

El Nikola Badger fue otro fraude, no estaba ni cerca de poderse producir

En los últimos años han brotado como empresas de electromovilidad por todas partes, y lamentablemente algunas han intentado vender humo para atraer inversores (o no espantarlos del todo). Como se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, Trevor Milton, el fundador de Nikola, tuvo que abandonar la empresa cuando Hindenburg Research pilló las mentiras corporativas. Una de ellas fue a cuento del Nikola Badger.

En febrero del digno de olvidar 2020 conocimos la primera información del vehículo. Se suponía que iba a ser un aguerrido pick-up -uno de los segmentos más rentables de Norteamérica- con propulsión eléctrica o de hidrógeno, que eventualmente destronaría al Ford F-150 en persona. Antes de eso, alguien tuvo una idea «genial», que es usarlo como vehículo base, entiéndase que sin el visto bueno de Ford.

Es una de las perlas que están saliendo en el juicio a Trevor Milton, que se juega una condena por fraude electrónico y bursátil, hasta 25 años a la sombra. Un ex empleado de Nikola, Brendan Babiarz, ha demostrado con los mensajes de texto que se intercambió con Milton que el Badger en realidad era parte de un Ford F-150 Raptor. Y dado que en 2020 ni siquiera se había presentado el F-150 Lightning, lo gracioso es que es un modelo 100% de gasolina.

Se puede hacer un chiste en inglés con esto, porque Badger -además de «tejón»- puede traducirse como «remarcador», haciendo alusión a usar un vehículo de otro y retocarlo para que parezca de otra marca

Hindenburg Research ya había pillado a Nikola rodando con una cabeza tractora cuesta abajo para parecer que era funcional. Fue otro de los logros que la empresa, dirigida por Milton, había inflado. Aquel asunto se zanjó con un pago de 125 millones de dólares en comodísimos plazos a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos a cambio de no seguir hurgando en el asunto. Milton se fue a la calle por eso.

Nikola hizo algo mal, que fue empezar a aceptar reservas del Nikola Badger mucho antes de estar listo. En ese momento Nikola ya era una empresa cotizada -y sometida a escrutinio por parte de la SEC- y empleados como Babiarz confiaban en que su CEO tendría más cuidado a la hora de vender humo, pero no fue así. Al principio, cuando solo hay renders, hay que vender humo, pero en etapas más avanzadas eso tiene un nombre: delito por fraude. Es una forma ilegal de tratar de aumentar el valor de una compañía cotizada.

General Motors había firmado un acuerdo de suministro flexible y no vinculante con Nikola para el suministro de componentes Ultium para lo que sería el Badger eléctrico, y cuando Milton se dio cuenta de que GM no fabricaría en sí el pick-up, y que Nikola no podía fabricar el vehículos por sus medios, recogió cable y devolvió las reservas. Pero el daño ya estaba hecho, se habían usado piezas de otro fabricante para dar la impresión de que estaban haciendo algo.

El presidente de Nikola, Michael Lohscheller, presenta el Nikola Tre FCEV (versión beta)

Actualmente Nikola es una empresa seria y tiene como presidente a una persona con reputación en el sector, Michael Lohscheller, una de sus últimas responsabilidades fue en Opel. Los camiones Tre, basados en el IVECO S-Way -y con la colaboración activa del fabricante italiano- ya se producen a ambos lados del Atlántico en versión eléctrica. En cuanto a la versión de pila de combustible de hidrógeno, está en fase beta, así que aún le queda.

A modo de recordatorio, no hay vendedores de humo únicamente en Estados Unidos. En España ya hemos tenido más de uno. Por ejemplo, ¿alguien se acuerda de Izaro Motors? Prometieron hace 12 años que tendrían un superdeportivo eléctrico español

Vía | Bloomberg Law

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