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Los puntos de carga rápidos, una problemática minoría si queremos coches eléctricos para los viajes largos

La situación en Europa con el coche eléctrico es, cuanto menos, un tanto caótica tras el anuncio reciente de la Comisión Europea de imponer nuevos aranceles a los vehículos eléctricos procedentes desde China, y también por los recientes retrasos de los planes de muchas marcas a la hora de electrificar sus gamas.

Sin embargo, si se quiere potenciar que los conductores puedan comprar coches eléctricos, aparte de abaratarlos, se necesita una infraestructura de recarga pública en consonancia con los ambiciosos objetivos que se persiguen. El último estudio llevado a cabo por ACEA, la asociación de fabricantes en Europa, nos vuelve a revelar unos datos problemáticos en lo que a puntos de recarga se refiere.

Ya os hemos comentado que en Europa hay poco más de 630.000 puntos de recarga para coches eléctricos (632.423 a finales del 2023), pero casi dos tercios de ese total se ubica únicamente en tres países: Países Bajos, Francia y Alemania. Si Europa quiere cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones para el final de esta década, necesita hacer un esfuerzo que se antoja casi imposible de cumplir.

La UE se había propuesto llegar a los 3,5 millones de puntos de recarga para el 2030, pero según ACEA lo más realista es que sean necesarios 8,8 millones. Para esto último sería necesario instalar 1,4 millones de cargadores al año, 22.438 a la semana, 3.205 cada día…

Así han crecido las ventas de coches eléctricos en Europa y los puntos de recarga públicos.

Los cargadores rápidos brillan por su ausencia

Si cogemos ese dato de más de 630.000 puntos de recarga, se hace más preocupante si vemos el reparto de cargadores rápidos, aquellos que utilizan corriente continua con potencias superiores a los 22 kW y que facilitan en gran medida que se puedan realizar viajes largos con los coches eléctricos.

Según el informe de ACEA, apenas uno de cada ocho cargadores públicos en la UE son rápidos: alrededor del 13,5%, casi 82.000, tienen una potencia superior a los 22 kW, mientras que el resto se quedan en esa cifra o menos.

Lo que Europa necesita para cumplir con los objetivos de CO2: 22.000 puntos de recarga nuevos ¡a la semana!

«Si queremos convencer a los europeos de que se pasen a los vehículos eléctricos, cargarlos debería ser tan fácil como lo es hoy en día repostar. La gente necesita un fácil acceso a los cargadores en su entorno diario, y estos puntos de carga deben ser rápidos y fáciles de usar, sin tener que esperar en largas colas», asegura Sigrid de Vries, directora general de ACEA.

Según los cálculos de ACEA, en Europa había 29 coches eléctricos por cargador rápido a finales del 2023, y 53 coches enchufables (sumando BEV y PHEV) por cargador rápido. El gráfico de más arriba es también interesante de analizar: en él podemos ver cómo ha variado desde el 2017 la comparativa de coches eléctricos vendidos frente a los puntos de recarga. Entre 2017 y 2023, las ventas se han multiplicado por 18, mientras que los cargadores públicos no han acompañado esta tendencia y solo se han multiplicado por seis.

Número de cargadores lentos y rápidos en Europa por países. Gráfico: ACEA.

La falta de una red sólida de cargadores, ya no solo rápidos, es un obstáculo importante para los potenciales compradores de coches eléctricos. Y en este caso, los cargadores rápidos son fundamentales para facilitar los viajes largos y reducir la ansiedad por la autonomía.

La tabla anterior muestra el reparto de cargadores lentos (AC) y los rápidos (DC) en los diferentes países europeos, mostrando además las enormes diferencias entre los países centro europeos con el resto. España es, curiosamente, el tercer país con más cargadores rápidos, superado solo por Alemania y Francia; eso sí, en el cómputo global, apenas representa el 4,8% del total, estando en la séptima plaza europea.

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