
China sabe que las baterías de sodio son el futuro, y decide darles una ventaja impositiva frente a las de litio
Las autoridades chinas quieren impulsar el desarrollo y la producción de baterías de sodio, por lo que esta tecnología quedará exenta durante unos años del reciente impuesto al consumo que afecta a determinadas baterías de litio.

Las baterías de sodio son la próxima gran revolución del sector, y China es consciente de ello. El país asiático está impulsando con decisión esta tecnología con el objetivo de mantener la posición hegemónica que ha logrado en los últimos años gracias a la química LFP (litio-ferrofosfato), que ha permitido a su industria situarse por delante de la japonesa y la surcoreana.
Aunque las autoridades chinas recientemente introdujeron un impuesto al consumo sobre determinadas baterías de litio, las baterías de sodio que cumplan una serie de requisitos quedarán exentas de la nueva tasa hasta 2028, lo que evidencia el interés de Pekín por desarrollar esta prometedora alternativa. Desde el 1 de septiembre de 2026, ciertas baterías de litio están sujetas a un impuesto del 2%.
Dicho porcentaje aumentará al 4% a partir del 1 de septiembre de 2027. Las baterías de sodio, las de estado sólido y las pilas de combustible no se verán afectadas hasta el 31 de diciembre de 2028. Esta diferencia impositiva podría responder al hecho de que la bajada de precio del litio está reduciendo la ventaja en términos de coste de las baterías de sodio, lo que a su vez podría afectar a su despliegue.
Más allá de su potencial menor coste (se estima que una vez alcancen el suficiente volumen podrían resultar un 30% más baratas que las LFP), las baterías de sodio presentan otras ventajas. Para empezar, las materias primas están más distribuidas geográficamente; además, ofrecen una mejor resistencia al frío (FAW Jiefang sometió recientemente a una serie de pruebas a un camión eléctrico equipado con una batería de sodio, la cual conservó más del 90% de su capacidad útil a -40 °C).

CATL apuesta con decisión por las baterías de sodio
Grupos como CATL o Hina están invirtiendo en el desarrollo de esta tecnología, que según algunos expertos podría llegar a representar el 30-40% del mercado en los próximos años. Otras compañías como BYD también están trabajando en sus propias baterías de sodio, si bien parece que por el momento se están enfocando más en el sector del almacenamiento energético estacionario.
Las baterías de sodio de CATL ofrecen una densidad energética de 175 Wh/kg, lo que permite el desarrollo de coches eléctricos con hasta 500 km CLTC de autonomía; sin embargo, el gigante chino ya está desarrollando su tercera generación, que ofrecerá unas especificaciones mejoradas y permitirán llegar a los 600 km CLTC.

Su umbral de inicio de fuga térmica es más elevado (más de 200 ºC) que el de las baterías de litio, por lo que resultan más seguras. Por otro lado, presumen de una amplia vida útil (entre 10.000 y 15.000 ciclos, dependiendo de la aplicación). Su estabilidad térmica hace que requieran de sistemas de refrigeración mucho más sencillos; por último, admiten tasas de carga más elevadas (con una tasa de carga de 5C, la temperatura apenas aumenta 5 ºC).
Fuente | CarNewsChina


