
Europa quiere mantener con vida el motor de combustión interna: ¿por qué es un error apostar por los biocombustibles?
El Parlamento Europeo podría aprobar una ley que permitirá considerar a los coches con motor de combustión interna alimentados por biocombustibles como vehículos cero emisiones, una trampa legal que busca estirar la vida de esta tecnología.

Lucien Mathieu, director del programa automovilístico de Transport & Environment, ha criticado los planes de la Unión Europea para mantener con vida el motor de combustión interna mediante biocombustibles y combustibles sintéticos. Bruselas se encuentra actualmente debatiendo la posibilidad de que este tipo de vehículos sean considerados cero emisiones.
Transport & Environment considera que, en la práctica, esto no es más que un intento de estirar la vida de los motores de combustión interna, acusando al lobby de los combustibles fósiles y a los fabricantes tradicionales de presionar a los legisladores europeos para mantener con vida una tecnología que se está viendo desplazada por la electrificación.
La mezcla promedio de biocombustibles en la actualidad ofrece un ahorro de emisiones de entre el 20% y el 40%, pero si se tiene en cuenta la deforestación derivada de los cultivos necesarios para poder sintetizar este tipo de carburantes, en la práctica los automóviles que utilizan biocombustibles de origen vegetal emiten un 23% más de gases de efecto invernadero que si utilizaran gasolina convencional.
A esto habría que sumar su elevado coste: utilizar biodiésel de aceite vegetal hidrotratado (HVO) cuesta alrededor de 13 euros por cada 100 km, frente a los 7 euros de un coche eléctrico equivalente. En un momento en el que los precios de la electricidad renovable y de las baterías están reduciéndose a gran velocidad, apostar por esta tecnología es contraproducente en términos económicos.

Los biocombustibles no son la solución
Tampoco podemos perder de vista que Europa solo produce el suficiente biocombustible de gasolina como para alimentar a aproximadamente un millón de automóviles, por lo que apostar por ellos provocaría un rápido agotamiento de las reservas. Hasta 2032, el Parlamento Europeo permitirá los biocombustibles derivados de cultivos alimentarios; a partir de dicho año, solo podrán hacerse a partir de residuos.
Para garantizar que los modelos térmicos 'cero emisiones' solo funcionen con combustibles 'neutros', Bruselas propone medidas como la instalación de sensores de combustible y un software que inmovilice el vehículo si detecta el líquido incorrecto; además, los surtidores requerirían de un protocolo de autenticación digital criptográfica con el número de chasis para autorizar el repostaje.

Mathieu afirma que los biocombustibles no resuelven el problema climático ni la contaminación atmosférica, no benefician a ningún conductor ni fomentan una industria limpia. "Es simplemente un caballo de Troya regulatorio diseñado para que las empresas contaminantes tradicionales sigan operando como siempre. Cuando llegue el momento de la votación, los legisladores deben poner fin a esta costosa maniobra. Si buscas un disfraz de Halloween terrorífico, un motor de combustión zombie disfrazado de vehículo cero emisiones es de lo más espeluznante que puedes encontrar".
Fuente | Transport & Environment


