
¿Es rentable comprar un Tesla Model S averiado por 5.200 euros?
Comprar un coche eléctrico con muchos kilómetros y que además no funciona parece una apuesta arriesgada. Pero esta experiencia de un usuario ha permitido arrojar más luz a una parte del mercado que muchos clientes evitan, pero que puede dar como resultado un negocio bastante interesante.

Comprar un Tesla Model S de 2016 con casi 290.000 kilómetros y que no funciona puede parecer una apuesta demasiado arriesgada. Sin embargo, eso es exactamente lo que hicieron unos reparadores británicos que pagaron alrededor de 5.260 euros al cambio, por un Model S 70 que llegó al taller sobre una grúa y con numerosos errores electrónicos.
El coche tenía problemas de comunicación, la batería auxiliar estaba desconectada y ni siquiera permitía arrancar. Después de varias comprobaciones, los técnicos sospecharon que el origen estaba en el sistema de propulsión trasero y comenzaron a desmontar el motor eléctrico.
La inspección descubrió el verdadero problema. El refrigerante había entrado en el inversor, algo que puede ocurrir por un fallo en el sistema de refrigeración interno del motor. El líquido había permanecido allí durante bastante tiempo y había provocado daños importantes, hasta el punto de que reparar el motor original dejó de ser una opción. Al menos una opción razonable desde el punto de vista económico.
Los mecánico encontraron entonces un motor usado que compraron por unos 3.510 euros. Antes de instalarlo decidieron desmontarlo y aplicar una modificación que elimina el circuito de refrigeración interno del rotor. Según explican, el motor puede funcionar sin este sistema en condiciones normales, aunque no recomiendan someterlo a un uso especialmente exigente.
La sustitución del motor no fue el único problema. El nuevo inversor tuvo que ser programado y emparejado con el resto del vehículo mediante las herramientas disponibles en el propio coche. Después de varias actualizaciones de software y del proceso de programación del inmovilizador, finalmente apareció la marcha en la pantalla y el Model S volvió a moverse por sus propios medios.
Las primeras pruebas fueron positivas. El motor funcionaba con suavidad y, posteriormente, el coche llegó obtener una autonomía de 320 kilómetros con una carga completa, una cifra bastante razonable teniendo en cuenta que acumula casi 290.000 kilómetros y que es la versión con batería de 70 kWh cuando era nuevo.
Pero todavía había una sorpresa. Durante la conducción apareció un ruido procedente de la suspensión delantera. Al revisarla descubrieron una articulación en un estado preocupante, hasta el punto de que podía llegar a provocar un problema serio en marcha. Sustituyeron los elementos afectados y el comportamiento del coche mejoró notablemente.
Después de recorrer varios cientos de kilómetros, el Model S seguía funcionando correctamente. Eso sí, los reparadores tienen claro que no van a exigir demasiado al motor trasero debido a la modificación realizada en su sistema de refrigeración.
La experiencia también permitió comprobar algunos detalles del Model S que no convencen demasiado, como las manillas retráctiles, la ausencia de huecos en las puertas o la complicada posición de algunos mandos de los asientos. A cambio, destacan que sigue siendo un coche agradable de conducir incluso después de 290.000 km.
También existe un detalle especialmente curioso: esta unidad pertenece a las versiones que disfrutaban de recargas gratuitas en la red de Tesla. El reparador calcula que, si hubiera utilizado exclusivamente esa ventaja durante toda su vida, el ahorro teórico habría rondado las 35.000 libras, unos 40.900 euros. Eso hasta el momento ya que el coche podrá seguir usándolas en los puntos que todavía tengan la toma correspondiente.
En cuanto al coste, los 4.500 libras de compra del coche y las 3.000 libras del motor ya sumaban 7.500 libras. Añadiendo piezas, reparación de la suspensión y una estimación de unas 3.000 libras de mano de obra, el coste teórico se situaría alrededor de 10.500-10.900 libras, lo que al cambio son entre 12.270 y 12.740 euros.
¿Fue entonces una buena compra? Todavía queda cierto riesgo, especialmente por la edad y el kilometraje de la batería, pero el resultado es bastante llamativo. Un Tesla Model S de 2016 con casi 290.000 kilómetros, comprado averiado, ha conseguido volver a la carretera y mantener una autonomía que sorprende para su edad, y presumiblemente con unos cuando años por delante antes de tener otra avería gorda.


