
Terremoto en Alemania: BMW vuelve a recortar sus previsiones y ya contempla pérdidas
BMW vuelve a revisar sus previsiones en un ejercicio marcado por la caída de ventas y los ajustes de plantilla. La llegada de su nueva generación de eléctricos acelera también la retirada de tecnologías anteriores. El fabricante afronta el coste de esta transformación mientras intenta recuperar rentabilidad.

BMW no consigue estabilizar sus previsiones en un año que se está complicando más de lo esperado. La presión sobre las ventas y el coste de reorganizar su negocio han obligado al fabricante alemán a revisar otra vez sus objetivos. Sus nuevos coches eléctricos son una de sus principales esperanzas, pero acelerar el cambio de generación también está teniendo consecuencias en las cuentas.
Ayer os contábamos que la caída de BMW en China ya estaba llegando a las fábricas, con informaciones sobre un ajuste de hasta 1.800 empleos en BMW Brilliance, todavía sin confirmación oficial de su alcance. Ahora, según informa el prestigioso diario alemán Handelsblatt, el grupo ha anunciado una nueva rebaja de sus previsiones para 2026, en un contexto marcado por la caída de las ventas y la aceleración de sus medidas de reestructuración.
La compañía espera cerrar el ejercicio con un margen operativo en la división de automóviles de entre el -0,5% y el 0,5%, frente al intervalo del 1% al 3% que manejaba a principios de este mismo año. Esto significa que su principal negocio podría terminar el año con pérdidas operativas. La reacción del mercado no se hizo esperar: las acciones de BMW cayeron más de un 3% en las operaciones posteriores al cierre de la bolsa.
Es la segunda vez que BMW recorta sus objetivos este año. Al comenzar 2026, el fabricante aspiraba a un margen de entre el 4% y el 6%, pero en junio ya tuvo que rebajar esas expectativas. El nuevo ajuste deja la rentabilidad prevista muy lejos del punto de partida, aunque conviene distinguir el funcionamiento del negocio del impacto contable de las decisiones que está tomando la empresa.
Según BMW, el margen antes de las medidas de reestructuración y de revisión de su gama seguiría por encima del 2%. Es decir, una parte importante del deterioro previsto procede de costes que se concentrarán en el último trimestre. Entre ellos están los relacionados con las salidas de trabajadores y con la retirada anticipada de determinadas generaciones de coches y tecnologías.
La Neue Klasse avanza, pero acelerar la transición tiene un coste

Uno de los aspectos más llamativos de esta revisión está precisamente en los coches eléctricos. BMW explica que la demanda de sus modelos de la Neue Klasse está permitiendo acelerar la producción, con la introducción anticipada de turnos adicionales. Eso abre la puerta a retirar antes algunas tecnologías anteriores, entre ellas las utilizadas en determinados modelos con baterías de quinta generación.
La consecuencia inmediata es que BMW debe reconocer una pérdida de valor de parte de esos productos y tecnologías anteriores. Es el coste de acortar su vida comercial para dar paso a una generación que promete mejorar la competitividad del grupo. A medio plazo, la compañía espera que las nuevas soluciones técnicas y una mayor eficiencia de costes ayuden a recuperar rentabilidad.
El BMW iX3 tiene un papel central en esa estrategia. Es el modelo con el que el fabricante ha iniciado el despliegue de la nueva plataforma y uno de los encargados de frenar la caída de ventas. Según la información publicada por la prensa alemana, a comienzos de mayo ya había superado las 10.000 matriculaciones en Europa, en plena competencia con el Mercedes GLC eléctrico.

Pero ese impulso no está siendo suficiente para sostener las entregas del conjunto de la compañía. BMW prevé ahora una caída anual de entre el 5% y algo menos del 10%, cuando anteriormente esperaba un descenso ligero. Al mismo tiempo, ha mejorado su previsión sobre el peso de los coches eléctricos en sus ventas: ahora espera que aumente ligeramente respecto al año anterior, en lugar de mantenerse estable.
La otra gran factura llegará por el ajuste de plantilla. El programa anunciado en verano contemplaba alrededor de 8.000 salidas, según fuentes citadas por la prensa económica. El plan de bajas indemnizadas abierto en octubre recibió miles de solicitudes en muy poco tiempo, lo que permitió cerrar las inscripciones antes de lo previsto. Ahora, muchas de esas salidas y sus correspondientes costes podrían concentrarse en el cuarto trimestre.
BMW había situado anteriormente el coste total de este programa en torno a los 1.000 millones de euros. Handelsblatt apunta a que la aceleración del proceso podría obligar a reconocer nuevas provisiones importantes.
Pese a este empeoramiento de las perspectivas, BMW mantiene su previsión de generar más de 2.500 millones de euros de flujo de caja libre en la división de automóviles. Es un dato relevante porque muestra que el impacto sobre el resultado contable no se traduce de la misma manera en la generación de efectivo del ejercicio.
BMW afronta así dos problemas al mismo tiempo: vender menos coches de lo previsto y asumir el coste de adaptar su estructura y su gama. La Neue Klasse puede ayudar a mejorar sus cuentas en los próximos años, pero por ahora el grupo tiene que pagar la transición mientras intenta contener la pérdida de terreno en mercados fundamentales como China, y precisamente con los grupos del gigante asiático empezando a posicionarse también en el segmento premium europeo.


